Pese a la incertidumbre, ¡es momento de trabajar!
Seguimos atendiendo a pronósticos que muestran un difícil futuro para las economías de América Latina.

Esta misma semana, al hilo de lo comentado en columnas pasadas sobre la situación económica que vive el planeta, se ha publicado un informe en el que, entre otras cuestiones, se recogían las perspectivas de la economía mundial y, en especial, de la economía argentina para el presente y el próximo ejercicio. El informe, que ha sido elaborado y publicado por el Banco Mundial, señalaba, al igual que señalamos la pasada semana en esta columna, la difícil situación que atraviesa esta importante economía emergente. Y en esta misma línea, los analistas del organismo multilateral aprovechaban para, a la vez que advertían, reajustar estas perspectivas a la baja ante un escenario distinto; no previsto y bastante peor de lo esperado.

El informe al que hacemos referencia, que se publicaba con el título: “Nuevos enfoques para cerrar la brecha fiscal”, fue presentado en Washington por el economista jefe para América Latina y el Caribe, William Maloney, en una conferencia de prensa. Y en esta, el mandatario del organismo multilateral, además de presentar este informe económico regional, aprovechó la ocasión para emitir una serie de declaraciones, a la vez que aprovechaba para hacer un repaso a un escenario que dista mucho del que se esperaba para esta misma fecha hace unos meses; pues, dicho sea de paso, hablamos de un escenario completamente distinto y en el que todo cuadro macroeconómico ha quedado plenamente desfasado.

Entre las afirmaciones emitidas por el representante del organismo, este destacó, en primer lugar, la dificultad que supone para los economistas elaborar una previsión o un pronóstico en un escenario de excepcional incertidumbre como en el que nos encontramos. Y en esta línea hemos de señalar que, como dijo hace escasas semanas un profesor (no recuerdo su nombre) de la prestigiosa universidad de Massachusetts, el MIT, realizar pronósticos fiables en un escenario como el actual es una tarea extremadamente compleja, pues su validez se reduce a semanas ante tanta volatilidad y tanto suceso inesperado que, de facto, moviliza el rumbo de la economía.

 

Sin embargo, pese a que realizar pronósticos en un escenario como el actual supone una enorme dificultad, debiendo señalar la propia dificultad que supone realizarlos en un escenario normal -para hacernos una idea, el FMI solo ha acertado el 15% de los pronósticos emitidos a lo largo de su historia-, el directivo del organismo sí anunció, como hemos comunicado al inicio, en una rebaja en estas perspectivas que, hoy, sitúan en peor lugar a la economía argentina. Y en este mismo contexto, hemos de señalar que esa rebaja aplica para el presente ejercicio y para el próximo, teniendo en cuenta que la tendencia muestra una clara desaceleración que pretende apagar el dinamismo del conjunto de economías en todo el planeta.

En datos, hablamos de una rebaja para este año que sitúa el crecimiento de esta economía en el 4,2%, en lugar del 4,5% proyectado en junio. Y una rebaja para el próximo año que sitúa la tasa de crecimiento en el 2%, confirmando esa tendencia citada y que tanto preocupa a los economistas.

Pero además de esto que mencionamos, el economista del organismo multilateral también emitió otras declaraciones que, en segundo lugar, preocupaban a los analistas. Teniendo en cuenta estos sucesos que están impactando en la economía, la situación de partida de estas economías, los desequilibrios y las debilidades estructurales, así como otra serie de aspectos, el Banco Mundial considera que el impacto de esta desaceleración y de otros sucesos, como la subida de tipos y la inflación, en las economías de América Latina podría ser mayor que en otras economías. Esa mayor exposición al incremento del coste de la deuda, o esa menor capacidad para responder con estímulos a sucesos como el que vivimos hoy, reflejan esa vulnerabilidad que, como señala el experto, lleva a estas economías a sufrir un impacto más pronunciado.

 

En esta línea, podemos ligar las palabras del Banco Mundial con las de otros organismos como la UNCTAD. Pues fue este mismo organismo el que, hace unos días, señalaba esto mismo, teniendo en cuenta los mismos factores que mencionamos y esa menor capacidad de estas economías para aguantar otro golpe, como el que vemos hoy. Y al igual que la UNCTAD o el Banco Mundial, la agencia de rating Moody's se pronunciaba hace escasos días para anunciar esto mismo que estamos señalando, afirmando que el futuro que se le avecina a las economías de América Latina no es, ni de lejos, el deseable, confirmando que estas, atendiendo a la tendencia observada para 2023, prevén pasarlo mal en los próximos meses.

Y junto a esto, en tercer lugar, el mandatario siguió con otros asuntos de destacada importancia, como los acuerdos con el FMI, la estabilidad política, entre otros aspectos. Pero, en resumen, seguimos atendiendo a pronósticos que muestran un difícil futuro para las economías de América Latina. Teniendo en cuenta que hablamos de economías más débiles y que no han recuperado el nivel previo a la pandemia, debemos ser conscientes de lo que supone esta situación para estas economías. Y teniendo en cuenta la tendencia y los pronósticos, creo que es hora de actuar, y actuar rápido, para evitar el estancamiento de unas economías que, como muestra la ciencia económica, presenta verdaderas dificultades para salir de él.

¡Es hora de trabajar!


*La columna fue escrita por Francisco Coll Morales, economista, responsable de educación económica y financiera en Rankia.