Alfonso Capurro, economista y socio de CPA Ferrere, integra desde hace cuatro años el Consejo Asesor Fiscal, pieza central de la nueva regla fiscal aprobada en el período pasa do. La herramienta nació con altas expectativas, pero el incumplimiento de algunos de sus pilares y las críticas al diseño original encendieron el debate sobre su efectividad.
En los próximos meses Capurro dejará su cargo, justo cuando la actual administración impulsa cambios en la regla y en el propio Consejo Fiscal, en un contexto de desaceleración de la economía, ajuste presupuestal e intentos por reactivar la inversión.
En entrevista con Forbes Uruguay, el experto realizó un balance de la experiencia de esta nueva institucionalidad, los riesgos de la trayectoria fiscal y los desafíos de crecimiento que enfrenta Uruguay.
¿Cuáles deberían ser las prioridades del equipo económico para 2026?
En 2025 el presupuesto se llevó buena parte de la energía del gobierno en general y del equipo económico. Probablemente en 2026 los temas de inversión y de crecimiento o de reactivación deberían ser prioritarios. Era uno de los focos del plan económico en general y es una deuda, dada la coyuntura.
Creemos que va a ser una de las preocupaciones estratégicas del Ministerio de Economía. Todavía no conocemos los detalles del nuevo esquema de Comap.
En conferencia de prensa se adelantaron algunos pilares, pero los decretos regulatorios y la matriz detallada todavía no se publicaron. Esa es una de las palancas para promover la inversión y genera expectativas entre los privados para tomar decisiones. Y probablemente continuar y profundizar la agenda regulatoria, que es importante y que genera expectativas, sobre todo en el sector exportador.
El gobierno habla de agenda pro crecimiento, pero la inversión sigue lejos del 20% del PIB. ¿Cómo ves hoy el clima inversor y la rentabilidad?
En general lo que pasa es que la aguja de la inversión se mueve por la aguja de la rentabilidad. Obviamente es muy heterogéneo según los sectores.
En los agroexportadores los precios de los commodities y el dólar son drivers importantes y estamos en un contexto de precios bastante bajos, salvo el caso de la carne.
En el forestal tampoco hay grandes movimientos de inversión y hay incertidumbre regulatoria.
En el sector de servicios de exportación, que había sido muy dinámico, en los últimos dos años hubo cierto estancamiento, probablemente ya presionado por dificultades de oferta, falta de recursos y dificultades de competitividad del lado de los costos.
¿Qué se necesita para lograr ese 20%?
Para invertir 20% como hizo Uruguay en 2005 - 2015 uno precisa grandes inversiones, microinversión y también inversión muy generalizada.
Se necesita que el motor de la rentabilidad funcione. Hoy no parece haber buenas condiciones de rentabilidad que sean un motor de la inversión. El rumbo de las reformas que acomete el gobierno probablemente es el adecuado. Tal vez no son reformas todavía de gran calado como para mover la aguja de la rentabilidad del sector exportador, pero es un rumbo que compartimos y que hay que profundizar. Con inflación contenida, el tipo de cambio vuelve a estar en el foco.
¿Hay espacio para un dólar más alto?
Más allá de que pueda haber preocupaciones, la realidad es que este año el movimiento del dólar en Uruguay estuvo 100% alineado con lo que pasó con el dólar a nivel global, si bien hubo algunos mercados donde se movió un poco más o un poco menos. Sin duda fue una de las cosas que ayudó al Banco Central a desinflacionar muy rápido este año y a cumplir su meta.
Pensando en el año que viene (se refiere al 2026) no vemos una depreciación importante del peso. No hay que olvidarse que también el Banco Central maneja la posibilidad de reducir algún punto adicional la meta de inflación, se habla de 3%, 3,5%. Eso también sería una restricción para pensar en una depreciación adicional.
El Presupuesto plantea una consolidación fiscal, pero también proyecciones de crecimiento exigentes. ¿Cómo ves esos supuestos y riesgos?
En el informe del Consejo Fiscal de jamos claros varios temas. El Presupuesto de alguna forma acomete algunos de los desafíos en materia fis cal porque se plantea hacer un ajuste, una consolidación fiscal, pero por la forma y por el timing no despeja los riesgos fiscales. Es un Presupuesto que asume varios riesgos.
Preocupa que el ajuste se posterga y coincide con el ciclo electoral. Si realmente se consolida probablemente cambiaríamos la historia en materia de ciclo electoral.
Hay presiones de gasto pendientes, lo vimos en el Parlamento. También hay incertidumbre por los ingresos incrementales, tanto los impuestos nuevos o los ajustes de impuestos, como las mejoras de eficiencia de la DGI. Por el lado del crecimiento ya la segunda mitad del 2025 vimos que la economía se desacelera, tal vez antes de lo que pensábamos.
Probablemente la actividad no va a crecer el 2,6% que tenía proyectado el MEF. Nosotros tenemos 2,3%, pero lo corregimos a la baja. El propio ministro (Gabriel Oddone) reconoció que las proyecciones de crecimiento están del lado optimista: algo tiene que ocurrir para que la economía crezca ese 2,4% promedio.
¿Qué balance hacés de estos cuatro años en el Consejo Asesor Fiscal y de la nueva institucionalidad fiscal?
Creo que el balance en general es bueno y hay que mirarlo como un proceso de largo plazo. Este tipo de reglas no hay que pensarlas como un marco general que va a eliminar totalmente la discrecionalidad y el ciclo electoral de las finanzas públicas.
El rol de la regla fiscal y del marco institucional justamente es darle mayor transparencia, mayor rendición de cuentas y que haya un espacio más claro de dónde están paradas las finanzas públicas desde una perspectiva de largo plazo.
Desde ese punto de vista, hoy Uruguay avanzó. De alguna forma se avanza en una especie de política de Estado que atraviesa ya más de una administración. La anterior arrancó con una regla y un diseño que en el ciclo electoral tuvo un incumplimiento y quedó explícita alguna de las imperfecciones en materia de diseño. @@FIGURE@@
¿Y qué cambia ahora con el nuevo diseño de la regla y del propio Consejo Fiscal?
En la Ley de Presupuesto se apuesta a un cambio a dos niveles. Se cambia el diseño de la regla y se fortalece el rol del Consejo Fiscal: pasa a un Consejo Fiscal autónomo con un mayor grado de independencia y con más atribuciones.
En la etapa inicial tenía, en términos legales, bastante pocas atribuciones, aunque en la práctica se tomó más y el gobierno en la práctica también se las dio. Ahora, en términos regulatorios, va a tener más y más espacios de control. En el diseño original la única atribución era controlar que el resultado fiscal estructural estuviera calculado de acuerdo a la metodología. Nada más. No tenía atribución para evaluar los riesgos, la sostenibilidad, la trayectoria de las finanzas públicas.
Ahora va a tener que opinar cuando se activen las cláusulas de salvaguarda o de escape, sobre las metas fiscales, entre otras cosas. Las opiniones no van a ser vinculantes, porque el responsable de la política fiscal es el Ministerio de Economía, pero va a haber más instancias donde el Consejo Fiscal va a emitir su opinión como una especie de órgano de contralor.
¿Cómo puede jugar la nueva etapa de Argentina en turismo e inversiones para Uruguay?
A largo plazo para Uruguay siempre es mejor cuando a Argentina le va bien. Estamos convencidos de eso, más allá de que tuvimos algún ciclo bueno cuando captamos inversión que hubo de Argentina. También tenemos ciertas dudas con el hecho de que se transforme en un faro de largo plazo de inversión.
Argentina tiene que superar ciertas dudas sobre su capacidad institucional de largo plazo. Ahora (Javier) Milei está en una buena posición y el resultado electoral lo favorece, pero una semana antes de las elecciones se especulaba con que podía salir en helicóptero.
Esa fragilidad institucional para alguien que tiene que tomar decisiones pensando en el futuro es un poco compleja.
Para nosotros es una buena noticia que esté en esta posición y probablemente va a captar flujos de inversión, pero no creemos necesariamente que eso desplace flujos de Uruguay. Seguramente va a captar inversiones en minería, a recomponer parte de su capacidad de producción agrícola e industrial. Pero las razones por las cuales algunos argentinos invierten en Uruguay son distintas y eso va a seguir ocurriendo.
*Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Forbes Uruguay de Diciembre de 2025. Para suscribirte y recibirla bimestralmente en tu casa, clic acá.