El S&P 500 roza un nuevo récord que lo ubica en la antesala de los 7.000 puntos, una cifra impensada hace apenas unos años. Impulsado por el crecimiento feroz de las acciones tecnológicas, el índice más representativo del mercado estadounidense quedó este martes a tan solo 35 unidades de esa marca histórica, luego de un leve retroceso del 0,1 %, que lo ubicó en 6.965 puntos.
La suba acelerada de las principales firmas del sector tecnológico se convirtió en el principal motor de este salto. Las acciones de AMD se dispararon un 12,1 %, las de Intel un 6,5 % y las de Moderna un 5,8 %. En sentido contrario, bajaron los papeles de Salesforce (4,7 %), Visa (4,9 %) y Super Micro Computer (6,6 %). Más allá de la leve caída del martes, el índice había alcanzado los 6.986 puntos en la jornada previa, quedando a solo 15 unidades del nuevo umbral.
El recorrido del S&P 500 en los últimos años muestra una escalada sin pausas. Superó los 6.000 puntos en noviembre de 2024, apenas nueve meses después de haber cruzado los 5.000. En abril de 2021 llegó a los 4.000 puntos, mientras que en julio de 2019 había roto la barrera de los 3.000. El salto interanual de 2025 fue del 16 %, un crecimiento fuerte pero menor al de 2024, cuando se disparó un 24 %, su sexto mejor desempeño desde el año 2000.
Pero detrás de la euforia de los inversores, hay voces que llaman a mirar más allá del número. Economistas de JPMorgan remarcaron que la brecha entre el mercado y la economía real se profundizó en la última década. Según los analistas Joe Sydl y Federico Cuevas, el rendimiento del índice desde 2010 no refleja con precisión lo que pasa en la calle: empleo, salarios y consumo no crecieron al mismo ritmo que las cotizaciones.
La radiografía del índice ayuda a entender por qué. Cuatro gigantes —Nvidia, Apple, Microsoft y Alphabet— representan más del 22 % del valor total del S&P 500. Solo Nvidia, con una capitalización bursátil de US$ 5 billones desde octubre de 2025, creció un 227.000 % desde los US$ 2.000 millones que valía en el año 2000. Ese despegue estuvo empujado por la demanda global de tecnología vinculada a la inteligencia artificial.
Esa concentración de poder bursátil marca una diferencia clara con lo que ocurre fuera del mercado. Mientras que las tecnológicas impulsaron un alza del 350 % en las ganancias por acción desde 2000, las empresas promedio de EE.UU. solo crecieron alrededor de un 47 %, según datos de JPMorgan. Además, casi un 30 % de los ingresos del índice provienen del extranjero, lo que distorsiona aún más su vínculo con la economía local. @@FIGURE@@
En paralelo, otro índice clave como el Dow Jones también avanza hacia una nueva barrera psicológica: los 50.000 puntos. Aunque este martes cayó 324 unidades y cerró en 49.265, mantiene una racha sólida. En 2024 había superado los 40.000, luego de haber alcanzado los 30.000 puntos en noviembre de 2020.
Con el S&P 500 al borde de los 7.000 puntos, se reabre una vieja discusión sobre el papel de los mercados como termómetro de la economía. El impulso financiero que brindan las tecnológicas muestra una cara del desarrollo, pero deja afuera a millones de trabajadores y sectores que no logran subirse a esa ola. La distancia entre lo que pasa en Wall Street y lo que vive la mayoría sigue creciendo, incluso cuando los números parecen marcar otro hito.
Con información de Forbes US.