Lula prohíbe las apuestas online a días de las elecciones y sacude un negocio clave para los clubes brasileños de fútbol
La medida, anunciada a nueve días de las elecciones, bloquea un mercado de R$ 36.900 millones, equivalente a cerca de U$S 7.100 millones y amenaza los patrocinios que financian a 13 de los 20 clubes de primera división. El decreto entra en vigencia de inmediato, pero deberá ser ratificado por el Congreso.

Luiz Inácio Lula da Silva prohibió las apuestas deportivas online y los casinos virtuales en Brasil, a nueve días de una elección presidencial en la que disputa una carrera cerrada con el senador Flávio Bolsonaro. La medida, de vigencia inmediata, desarma de golpe un negocio multimillonario que había sido reglamentado durante el propio gobierno de Lula y que se convirtió en una fuente central de patrocinio para el fútbol brasileño.

El decreto provisional firmado este viernes prohíbe "explotar, ofertar, intermediar y publicitar" apuestas de cuota fija y juegos de casino online en todo el territorio brasileño. La norma alcanza a las denominadas bets, incluidas las plataformas de apuestas deportivas y los casinos digitales, como el popular "Jogo do Tigrinho".

La medida deberá ser aprobada por el Congreso dentro de 120 días para mantenerse vigente. Mientras tanto, los usuarios no podrán hacer nuevos depósitos y tendrán hasta las 23:59 del 5 de octubre —un día después de la elección presidencial— para retirar sus fondos de las plataformas. El 6 de octubre, las tiendas de aplicaciones y los proveedores de red deberán bloquear los sitios.

"A partir de esta fecha no habrá ningún sitio, ninguna aplicación ni ningún patrocinio legal de apuestas en el país", afirmó el ministro de Economía, Dario Durigan, durante el anuncio realizado junto a Lula en San Pablo.

El argumento: endeudamiento y salud mental

Lula justificó la decisión como una respuesta a los efectos sociales del auge del juego online, que atribuyó a un mayor endeudamiento familiar, angustia y problemas de salud mental.

"Es algo espeluznante; me recordó al comienzo del crack en este país. Las apuestas online son lo mismo, pero a un nivel muy superior porque son digitales y están al alcance de la mano", sostuvo el presidente. "Es como el cáncer: o extirpamos el tumor o el tumor acaba con nosotros".

Según Durigan, más de R$ 60.000 millones —unos U$S 11.000 millones— pasan de los presupuestos de las familias brasileñas a las casas de apuestas. "Esto causa angustia y vergüenza. Hay gente que incluso se ha quitado la vida por ello", afirmó el funcionario.

El diagnóstico tiene respaldo en la opinión pública. Tres de cada cuatro adultos brasileños apoyan la prohibición de las apuestas online, según una encuesta de Atlas y Bloomberg. A la vez, ocho de cada diez hogares brasileños enfrentan algún tipo de deuda, de acuerdo con datos publicados en agosto por la Confederación Nacional del Comercio.

El Banco Central de Brasil ya había identificado al juego digital como un "elemento central" en el crecimiento del endeudamiento de los hogares, agravado por tasas de interés de dos dígitos. El Gobierno busca, con esta medida, responder a una preocupación que atraviesa al electorado pese a la baja desocupación y al crecimiento registrado desde la llegada de Lula al poder en 2023.

Un golpe a un mercado de U$S 7.100 millones

La prohibición alcanza a una industria que creció de forma acelerada desde que Brasil habilitó las apuestas online en 2018 y estableció un marco regulatorio más preciso en diciembre de 2023. El sector generó ingresos por R$ 36.900 millones el año pasado, según cifras del Ministerio de Hacienda.

Hasta ahora, el Gobierno había otorgado 85 licencias para operar apuestas, cada una valuada en R$ 30 millones —unos U$S 5,7 millones—. Esas autorizaciones no serán reembolsadas, según informó Durigan. Los contratos nuevos de publicidad quedaron prohibidos de inmediato y los acuerdos existentes perderán vigencia desde el 6 de octubre.

Las entidades del sector anticiparon que apelarán la decisión en la Justicia. Advirtieron que la prohibición puede trasladar el consumo a operadores ilegales y offshore, sin mecanismos de protección para los usuarios, recaudación fiscal ni supervisión regulatoria.

"La prohibición no acaba con las apuestas en Brasil sino con la protección de quien apuesta", señalaron en un manifiesto conjunto la Asociación Nacional de Juegos y Loterías, el Instituto Brasileño de Juego Responsable y las 85 casas de apuestas que contaban con licencia para operar.

André Gelfi, CEO de Betsson Group y miembro del Instituto Brasileño de Juego Responsable, coincidió con ese planteo: "Una prohibición tampoco elimina la demanda. El riesgo es que los consumidores se desplacen hacia operadores ilegales y offshore, donde no hay protección efectiva, tributación ni supervisión regulatoria. El mejor enfoque es perfeccionar la regulación". Según Gelfi, el negocio de apuestas online mueve cada año R$ 15.000 millones, unos U$S 2.890 millones.

El fútbol y la campaña

El veto abre una disputa inmediata con el fútbol. Las casas de apuestas se convirtieron en el principal patrocinador de 13 de los 20 clubes de primera división de Brasil y también tienen como embajadores a figuras como Neymar y Vinícius Júnior.

Flamengo, uno de los clubes más populares de Brasil y del mundo, fue uno de los clubes más duros en cuestionar la medida. "No se puede crear una regla, llevar a empresas e instituciones a asumir compromisos basados en ella y, de la noche a la mañana, cambiar todo el marco regulatorio", sostuvo la institución carioca. También advirtió que la modificación "golpea de lleno al deporte brasileño" y puede afectar "al fútbol profesional, las categorías de base, el fútbol femenino, los deportes olímpicos y los campeonatos".

El club agregó: "Prohibir a las empresas que operan legalmente no significa acabar con las apuestas. El juego no desaparece y el mercado clandestino, que representa una porción significativa de la actividad, crecerá y ocupará ese espacio". Fluminense, el segundo club más popular de Río de Janeiro, reclamó, al menos, "un período de transición adecuado en caso de que haya cambios".

El presidente Lula descartó el argumento. "Que los equipos no me digan que sin las bets acaban (...) No tiene nada que ver", respondió. "Estamos intentando librar al pueblo más humilde del país de matarse por la perspectiva de ganar la lotería".

Flávio Bolsonaro, candidato a presidente que compite con Lula, calificó la decisión como "una nueva estafa del Gobierno de Lula". El candidato opositor sostuvo que el mandatario anunció la prohibición a nueve días de los comicios, pese a que fue su administración la que reglamentó la actividad. "Cuando autorizó las apuestas", durante el gobierno de Michel Temer en 2018, "Lula tomó la decisión de perjudicar la vida de las personas para él poder recaudar R$ 20.000 millones y cubrir el agujero provocado por los gastos excesivos del Gobierno. Todo fue fríamente calculado", afirmó.

La ofensiva contra las bets conecta salud pública, consumo, regulación y campaña electoral. Pero también abre una incertidumbre mayúscula para operadores, clubes, medios y patrocinados: si el Congreso ratifica el decreto, Brasil pasará de regular uno de los mercados de apuestas online más grandes del mundo a prohibirlo en menos de tres años.