Hasta hace no mucho tiempo, la pregunta clave era si la banca tradicional y las fintech podrían convivir. Hoy, ya saldado ese debate, la interrogante pasa a ser cuál se posiciona como la opción principal del cliente.
A esto se suma el análisis del pasaje a un Sistema de Finanzas Abiertas que permita al usuario manejar sus datos y a las empresas brindarle productos más ajustados a sus necesidades, como ocurre en la región y a nivel global. Uruguay llega tarde, afirman actores privados, y el sistema financiero local atraviesa un momento de evaluación profundo.
Para Pablo Jacobe, socio y manager de McKinsey para Uruguay y Paraguay, la convergencia ya está y lo que hoy se disputan la banca tradicional y las fintech es quién tiene la relación principal con el cliente. Según sus datos, en la región cada cliente maneja en promedio 3,6 cuentas, sea en bancos o en plataformas digitales, y conviven sin problema.
Matías Carro, country manager de Prex en Uruguay, sumó que “lo que se está viendo es una disputa por una ocasión” y explicó: “El usuario tiene distintos momentos en los cuales necesita un servicio financiero: pagar, invertir, ahorrar, tomar crédito, viajar. Y elige al que mejor le resuelve esa ocasión, pero no es necesariamente una relación completa”. En sintonía con Jacobe, lo que Carro marcó es que “la lucha es por la principalidad”.
Además, sumó un punto clave y es que para el cliente no es un problema elegir una u otra opción. “Si mi mejor alternativa cuando viajo es una, voy a usar esa y otra para tomar crédito”, graficó. Ahora, desde el lado empresa, esa es la vara que hay que superar: “Tenés que tener una acumulación de distintas ocasiones de uso y ser bueno en todas”.
Pese a que la pelea central está en esa cancha, la banca tradicional no sale del mapa y, al menos en la región, se mantiene fuerte. Jacobe señaló, en base al ROTE, un indicador que se usa para medir el retorno sobre los activos tangibles que tiene la banca, que en la región el retorno “está alrededor del 18%, cuando el mundo está alrededor del 10%”. “Y si miramos Uruguay, creo que supera el 30%. El retorno de la banca tradicional es muy alto”, dijo, pero remarcó que la valuación como empresa es muy baja.
Desde su punto de vista, lo que va a pasar es que los bancos van a empezar a hacer compras y alianzas con fintechs, a invertir en experiencia del cliente de punta a punta y a incorporar inteligencia artificial para bajar costos y aligerar sus estructuras.
Inclusión financiera, ¿y después?
La Ley de Inclusión Financiera de 2014 es el punto de partida obligado al hablar del sistema uruguayo y, poco después de su aprobación, nació la Cámara Uruguaya Fintech, que reúne a los actores del sector.
Laura Capano, su directora de Operaciones, marcó que hoy están enfocados “no solo en tener más servicios financieros, sino en mejorar la calidad a través de la innovación tecnológica”. Consideró que “falta mucho por recorrer” ya que, a su entender, después de los cambios que generó la ley no hubo más avances. “En la región y en el mundo, el sistema ha evolucionado con otros productos y servicios que acá todavía no llegaron”, remarcó.
Desde su punto de vista, el Sistema de Finanzas Abiertas que propone el Banco Central no es nuevo, pero celebró que “es algo que ahora sí suena fuerte en todos los pasillos”. “Es un cambio de paradigma en cómo concebimos el sistema financiero y las finanzas, incluso para las personas físicas”, dijo. De todas maneras, advirtió: “Tiene que ir acompañado de educación financiera, para que se entienda que hay un beneficio detrás de compartir datos y que es seguro hacerlo”.
Capano consideró que no solo para las personas es necesario, sino también y especialmente para las pymes. “Hoy se acercan a un banco y les dicen ‘tengo estos cuatro productos, ¿cuál te sirve?’. Y no les sirve ninguno”, graficó.
“Lo que hay detrás de esto es que hay que utilizar mejor la información de cómo transaccionamos. Finanzas Abiertas viene a romper ese esquema y a batir el mercado. Hay mucho miedo detrás y es interesante que lo conversemos”, apuntó.
¿Uruguay mira pasar la ola cripto?
También desde el mundo digital, Lucía Cardellino, cofundadora de Ethereum Uruguay, referente en la promoción de la tecnología blockchain, ubicó al país a contramano del pulso general. Estados Unidos giró hacia una postura pro-cripto, avanza con las stablecoins y, en la región, Argentina y Brasil están muy avanzados. “En Uruguay estamos mirándola pasar y son oportunidades que no se dan tan seguido”, consideró.
“Es como una ola tsunami que se está viniendo y nos tenemos que adecuar. El Banco Central, dentro de sus posibilidades, lo está haciendo, está consultando al sector privado, lo cual nos alegra mucho. Hemos contestado tratando de brindar nuestro know-how, de acelerar y brindar soporte, ayuda en educación, en entender esa tecnología que es compleja”, afirmó.
En esa línea, Cardellino recordó que el año pasado se creó la Cámara de Blockchain del Uruguay con el objetivo de tener una voz “en conjunto de cara a la ley que asignó al Banco Central como ente para regular este sistema”. “Uruguay es chico, tiene un montón de beneficios, podríamos realmente ser un lugar donde probar y exportar productos”, sostuvo.