El turismo es uno de los sectores que más divisas y empleo genera en Uruguay, pero arrastra desafíos de calidad del trabajo, estructura empresarial y propuesta de valor. El director nacional de Turismo, Cristian Pos, analizó fortalezas y puntos débiles del sector durante la segunda edición de Forbes Travel Summit by Jetmar / FCM.
¿Cuáles son las luces y sombras del turismo en Uruguay?
El turismo es uno de los sectores más importantes del país en cuanto a ingresos de divisas. Hablamos de 25.000 a 30.000 empresas, la generación de empleo arriba de los 120.000 y una parte sustancial de la exportación de servicios: arriba del 34%. En cuanto a las sombras, hay una luz de alerta en la calidad del empleo, que tiene que ver con la formación, con la oferta y con la estructura empresarial. La mayoría de las empresas son micro, hay un porcentaje grande de pequeñas y son pocas las medianas. Eso condiciona.
¿Y en lo que refiere al modelo de desarrollo?
Hay luces amarillas en el modelo de desarrollo, sobre todo en lo vinculado al manejo costero, el desarrollo inmobiliario y cómo eso se adapta a las normas de ordenamiento territorial, a cuestiones ambientales y sociales. Y también hay temas de gestión donde podemos mejorar, como el asociativismo.
¿Se piensa mucho en enero y poco en el resto del año?
Hace tiempo que se rompió esa idea, pero hay cuestiones estructurales. Las vacaciones de las familias en el cono sur son enero y febrero, no lo podés mover. Argentina es el mayor mercado y un movimiento ahí, aunque sea menor, te complica. Brasil es la otra prioridad, pero así te vaya muy bien, el porcentaje de ese aumento nacional siempre va a ser menor.
¿Cuál es la principal diferencia entre esos dos públicos?
En el público argentino tenés una fidelidad bárbara y necesitamos mostrarles cosas nuevas. En Brasil tenemos posibilidad de crecer: San Pablo es el principal foco, Río de Janeiro en segundo lugar y tercero, Río Grande do Sul. También podemos entrar en el tema del gasto del turista: hay que hilar fino y poner la lupa en esas cosas.
¿A Uruguay le falta creérsela un poco más y venderse mejor al mundo?
Concuerdo en que hay que creérsela más, porque es la base. Durante mucho tiempo, la política pública estuvo sobre la creación de oferta, pero ahora creemos que hay que trabajar más sobre la consolidación y desarrollo, mejorar la propuesta de valor y comercializar mejor. Siempre uso este ejemplo: en Flores hay un laberinto en un maizal donde se hacen corridas y turismo. La diferencia estuvo en una familia que desarrolló una propuesta de valor distinta y hoy esa empresa está creciendo.
¿Cómo se generan más casos como ese?
Hay herramientas disponibles para las empresas, para que trabajen en formación y en equipos técnicos. Es esencial que tanto el gobierno nacional como los departamentales, el sector privado, asociativo e individual estén en esa misma línea de trabajo.
La conectividad aérea de Uruguay es un desafío siempre. ¿Cómo lo ves?
Una mayor conectividad genera mayor movimiento, pero todavía tenemos para hacer más con los asientos disponibles: traer más turistas. Entre mayo y octubre creció un 11% la disponibilidad de asientos para Uruguay y hay una aerolínea que puso nuevamente el vuelo Belo Horizonte-Montevideo. Estamos trabajando con ellos, estamos trayendo 50 agencias de viajes de Brasil a hacer una capacitación. El desafío es dar estímulos para que exista la mayor cantidad posible de conexiones. Y se están planteando dos incentivos: uno por ruta nueva y otro por cantidad de pasajes vendidos hacia Uruguay. Nosotros no tenemos miedo a equivocarnos, sino a no hacer.
¿Cuáles son las prioridades de gestión de acá en más?
La planificación, el apoyo de las Mipymes, la asociatividad, la adecuación normativa y la conectividad. Tenemos a 2030 algunas oportunidades clave como el Mundial y también aparece un concepto nuevo, el turismo regenerativo, que seguramente algunos lo pueden considerar un poco de poesía, pero entendemos que es parte de la propuesta de valor.