Impulsado por la economía circular, la mejora de procesos y el compromiso con el impacto social, el agro uruguayo encuentra en la sostenibilidad un eje de transformación. En un escenario en expansión, empresas locales ya se destacan a nivel internacional.
Una de ellas es Mare Sustentable, emprendimiento que desde hace 5 años transforma desechos del sector agrícola en accesorios de diferentes tipos, mediante talleres liderados por mujeres rurales. “Encontramos una oportunidad en un residuo y hoy somos un modelo que inspira”, aseguró Andrea Ramagli, su creadora.
Hoy el proyecto se consolida a nivel internacional. Su creadora anunció que está a punto de cerrar un modelo de franquicia circular para un país de América Latina, tras obtener el primer premio en la categoría eco-friendly de la ONUDI Global Call 2025 en Baréin.
Sin embargo, no solo las empresas que nacen con el triple impacto en el corazón de su negocio son sostenibles. También ocurre con grandes compañías, como es el caso de Frutura Uruguay, empresa B certificada y referente en citricultura, con 1.200 hectáreas y 800 trabajadores en zafra.
La mejora continua de procesos y el modelo de gestión integral están en la base de su gestión. Belén Martínez, gerente de RR.HH. y Cumplimiento de la empresa, señala como ejemplo la implementación de un sistema de riego por goteo automatizado que les permitió reducir en un 40% el consumo de agua.
En paralelo, la compañía impulsa la biodiversidad y el fortalecimiento de pequeños productores locales, acompañándolos en el acceso a certificaciones internacionales como Global G.A.P. y GRASP. “El camino es fortalecer a toda la cadena”, aseguró.
*Imagen principal - Andrea Ramaglio y Belén Martínez. Foto: Leonardo Mainé.