El respaldo a Donald Trump cayó a uno de sus niveles más bajos desde que volvió a la Casa Blanca y la economía aparece como el principal foco de desgaste. Dos encuestas publicadas esta semana ubicaron su aprobación en 32% y 33%, mientras que otro dato encendió una señal de alarma para los republicanos. La percepción general de los estadounidenses sobre la economía se deterioró en 41 puntos respecto de septiembre de 2018, durante su primer mandato como presidente.
Distintos relevamientos difundidos entre agosto y septiembre mostraron una tendencia a números bajos para Trump, tanto en su aprobación general como en la evaluación de su gestión económica. A eso se sumaron una caída del respaldo dentro del propio electorado republicano y una preocupación persistente por el costo de vida, a pocas semanas de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.
La aprobación de Trump toca nuevos pisos
Las últimas encuestas coinciden en un deterioro del respaldo a Donald Trump, aunque cada una arroja cifras distintas. CNN/SSRS ubicó su aprobación en 33%, el nivel más bajo registrado en cualquiera de sus dos mandatos y tres puntos por debajo del resultado obtenido en el mismo tramo de 2018.
Reuters/Ipsos reforzó esa tendencia pocos días después. Su medición situó la aprobación en el 32%, otro mínimo para Trump en esa serie. El dato cobra importancia porque la caída también alcanzó a una parte de su propia base política, que hasta ahora había sostenido al presidente con mayor firmeza que el conjunto del electorado.
Otros relevamientos, como el de PBS/NPR/Marist, mostraron números ligeramente mejores para Trump, aunque igualmente lo dejaron por debajo del 40% de aprobación. Las metodologías y las muestras varían entre estudios, pero el denominador común es un presidente que llegó a septiembre con un respaldo considerablemente menor al que tenía al comienzo de su segundo mandato.
La economía se convierte en el punto más delicado
El deterioro político encuentra una de sus principales explicaciones en el bolsillo de los estadounidenses. Financial Times/Focaldata encontró que el 57% de los votantes consideró que su situación financiera empeoró durante el mandato de Trump, una proporción que además aumentó respecto de la medición anterior.
Incluso las encuestas que mostraron una aprobación presidencial más alta dejaron señales del malestar económico. Harvard CAPS/Harris registró una mejora en la valoración general de Trump, pero una parte importante de los consultados sostuvo que sus finanzas personales habían empeorado. Esa diferencia muestra que una recuperación puntual de la imagen presidencial no necesariamente se tradujo en una mejor percepción de la economía cotidiana.
El costo de vida aparece como el tema que mejor resume esa preocupación. Reuters/Ipsos indicó que casi la mitad de los consultados lo consideró su principal inquietud de cara a las elecciones legislativas. La gestión económica de Trump también recibió una evaluación negativa en ese estudio, lo que ayuda a explicar por qué la economía pasó a ocupar un lugar central en el desgaste del presidente.
El bolsillo también pesa en las elecciones legislativas de noviembre en EE.UU.
La inquietud económica también empezó a reflejarse en las encuestas sobre las elecciones legislativas. PBS/NPR/Marist registró una ventaja de 12 puntos para los demócratas en la disputa por la Cámara de Representantes, mientras que otras mediciones mostraron diferencias más estrechas entre ambos partidos.
Harvard CAPS/Harris, por ejemplo, encontró una competencia mucho más pareja, aunque también con una pequeña ventaja demócrata. Entre los independientes, un grupo clave para la elección, el respaldo se inclinó con mayor claridad hacia ese partido.
El impacto de Trump en los candidatos republicanos también se reflejó en los relevamientos. Financial Times/Focaldata mostró que una parte importante del electorado considera que su figura puede complicar las posibilidades del partido en noviembre y que su apoyo explícito a un candidato podría generar rechazo entre algunos votantes.
Las encuestas representan una fotografía del momento y no anticipan por sí mismas el resultado de las elecciones al Congreso de EE.UU. Sin embargo, sí reflejan un cambio importante. La economía, el costo de vida y la situación financiera personal ganaron peso en la decisión electoral justo cuando la aprobación del presidente alcanzó sus niveles más bajos.
El respaldo republicano también pierde fuerza
El desgaste tampoco se limitó a los demócratas e independientes. Reuters/Ipsos mostró que el respaldo a Trump entre los republicanos cayó del 86% en enero al 73% en septiembre, una baja significativa en un electorado que históricamente se mantuvo muy alineado con el presidente.
Otros estudios detectaron una pérdida de intensidad similar. NBC News encontró que menos republicanos están dispuestos a expresar una aprobación firme de su gestión y también registró un retroceso entre quienes se identifican con Make America Great Again, el movimiento político asociado a Trump. Financial Times/Focaldata mostró una tendencia similar dentro del partido.
La guerra con Irán añadió otra fuente de presión. Las encuestas reflejaron un menor apoyo a la actuación de Trump en el conflicto y una percepción generalizada de que la participación estadounidense podría prolongarse.
Ese frente externo también terminó conectándose con la discusión económica. El conflicto coincidió con un aumento de los precios del combustible, mientras los votantes ya expresaban preocupación por el costo de vida. Así, dos problemas que podrían analizarse por separado terminaron alimentando el mismo desgaste político para la Casa Blanca.
Cómo se compara este momento con el primer mandato
La comparación con su primera presidencia evidencia con claridad el deterioro. En septiembre de 2018, Gallup ubicó la aprobación de Trump en el 40%. Ocho años después, las mediciones más recientes la situaron entre el 32% y el 33%, uno de sus niveles más bajos.
El contraste también es marcado frente al comienzo de su segundo mandato, cuando Trump contaba con un respaldo considerablemente mayor. Su imagen empezó a debilitarse tras el anuncio de los aranceles del denominado "Día de la Liberación" y volvió a caer tras el inicio de la guerra con Irán.
La economía acompañó ese retroceso. El aumento del precio del gasoil coincidió con una percepción más negativa de la situación económica y con un mayor malestar respecto de las finanzas personales. Esa preocupación terminó por instalarse en el bolsillo como uno de los principales problemas para la Casa Blanca.
A pocas semanas de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el dato más contundente resume ese cambio. La percepción de los estadounidenses sobre la economía quedó 41 puntos por debajo de la registrada en 2018. Ese deterioro ayuda a explicar por qué la situación económica ocupa un lugar central en la caída de la aprobación de Trump.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.