En las oficinas de Balanz todos los ambientes tienen, al menos, una pieza de arte. Y desde hace unos días, un gran textil del artista uruguayo Eduardo Cardozo cuelga sobre la entrada, marcando la pauta de lo que será el resto del espacio. La empresa argentina especializada en inversiones hizo del acervo de sus obras una prioridad. Cardozo es el primer artista uruguayo en integrar la colección.
El conjunto reúne cinco obras: tres incorporaciones a la colección —Recuerdo de un pasado remoto (2005), Bosque (2019) y Trama (2020)— y dos obras en préstamo a largo plazo, que pasarán a integrar el recorrido del espacio. En ellas, Cardozo explora temas vinculados con la memoria, el paisaje y la materialidad de la imagen.
Juliana Fontalva, directora de la Colección Balanz, contó a Forbes Uruguay que la decisión de adquirir las obras del destacado artista uruguayo es el resultado de un proceso de varios meses. Desde hace un tiempo seguían de cerca su trayectoria, sus participaciones en ferias y museos, especialmente en la Biennale di Venezia, hasta que en enero de este año concertaron una visita a su taller y tuvieron una conversación extensa donde conocieron más sobre su práctica artística.
Luego, Cardozo llevó a las oficinas una selección de obras que terminaron por cautivar al equipo de Balanz. Piezas que cobran otra dimensión una vez montadas, porque en la colección entienden el espacio como una extensión de la práctica artística. "Para nosotros empezar a abrir esta nueva línea de investigación en la colección con Eduardo era muy simbólico", explicó Fontalva.
Con esta incorporación, la Colección Balanz reafirma su compromiso con la difusión del arte latinoamericano contemporáneo y con el desarrollo de un programa de coleccionismo que prioriza el trabajo cercano con los artistas, acompañando sus trayectorias y generando nuevas instancias de circulación para sus obras. Balanz ya lleva dos catálogos editados y va por el tercero, además de contar con una web dedicada a la difusión.
En crecimiento
La Colección Balanz, iniciada en 2008 por Isabel Pita y Claudio Porcel, socios y directores de la empresa, reúne más de 600 obras de más de 110 artistas. Está dedicada al arte moderno y contemporáneo, con especial foco en la producción latinoamericana y en su diálogo con escenas internacionales.
Según Fontalva, los inicios del repertorio estuvieron vinculados a una búsqueda de "diversificación de las inversiones", pero el propósito fue mutando. "Hoy en día, la colección no solamente es una reserva de valor, busca expresar el interés que tiene Balanz sobre cuestiones humanas más allá de la compañía", aseguró.
Integrada por piezas de dibujo, pintura, escultura, fotografía, video, textiles e instalaciones, el acervo entiende "el coleccionismo como una práctica viva, en constante transformación, que busca acompañar la producción artística contemporánea y generar nuevas formas de acceso al arte".
"Los intereses de la colección van evolucionando. Hoy en día está muy concentrada en cuestiones de memoria, de cómo el ser humano trabaja el drama desde el lugar filosófico, el dolor, el existencialismo, no en una connotación negativa, sino como una posibilidad de reinventarse, de forjar el carácter. Es una colección en donde el cuerpo está muy presente, aunque no sea de manera literal", indicó su directora.
Un centenar de las piezas se encuentran exhibidas en la sede de Buenos Aires, donde también cuentan con un espacio para exhibiciones temporales de arte contemporáneo. El resto se puede encontrar en las oficinas de Balanz alrededor del mundo y en préstamo a instituciones y galerías de arte.