Reserva de Chacras Laguna del Cisne: el proyecto que propone "vivir como en el campo, pero dentro de la ciudad"
El desarrollo centrado en el cuidado ambiental, propone ámbitos que integran naturaleza y calidad de vida con cercanía a la capital.

A pocos minutos de Montevideo, un predio de cientos de hectáreas a orillas de una laguna natural se transformó en escenario de un inmenso proyecto inmobiliario. El grupo de inversores detrás de la iniciativa con cinco millones de metros cuadrados, que llevará adelante distintos proyectos, impulsa “Reserva de Chacras Laguna del Cisne” una propuesta que integra proximidad urbana, entorno natural y calidad de vida.

Pablo Bidegain, la cara visible del grupo, señaló en diálogo con Forbes Uruguay que la concreción del emprendimiento respondió a una visión sostenida en el tiempo y al compromiso de los socios.

¿Cuál es el objetivo de Laguna del Cisne?

La propuesta busca ofrecer un producto innovador, chacras rurales con tres o más hectáreas, pero dentro de la ciudad. Se mantienen las comodidades de la proximidad, con un espacio de 30.000 metros cuadrados o más. El objetivo es apuntar a mejorar la calidad de vida. Hoy el lujo está definido por el contacto con la naturaleza y por disponer de tiempo de calidad, un valor cada vez más importante. Todo es muy efímero y en mi caso dejarles a mis hijos el contacto y amor por la naturaleza es la prioridad. La mejor herencia. 

¿Cuál es el principal diferencial respecto al resto de desarrollos?

Apuntamos a conformar un lugar diferente a todos. Además de ser único en cuanto al paisaje, tiene una impronta distinta, con una fuerte apuesta a generar comunidad. Estar rodeados de buena gente. Elegir las personas que nos acompañen en este lugar inigualable, por sus valores, primero que nada. El lugar es maravilloso, pero la belleza no lo es todo, la forma en que la vivimos también es trascedente. Los que vivamos ahí tenemos que compartir valores, aproximarnos a la naturaleza y a la vida en comunidad, desde el respeto. Los que no tengan este punto de vista no deben invertir en nuestro proyecto, porque no es para ellos.

¿Qué ventajas tiene, en su opinión, vivir en una “chacra en la ciudad”?

Reserva de Chacras Laguna del Cisne es una porción de campo, bañada por las aguas de una laguna estupenda, en un mundo convulsionado, con un paisaje bucólico, que parece trasladarnos a cientos de kilómetros de una vida urbana cada día más demandante, más estresante, pero a minutos de sus servicios. Es dentro de la ciudad, pero cuando estamos ahí parece que estuviéramos muy lejos. Es un cambio de vida, por el que cada vez se apuesta más, recuperar la paz del campo sin resignar la ciudad.

Si vamos a los puntos concretos, además lo que mencionaba de la calidad de vida, también está la posibilidad de tener mayor privacidad, gran extensión de tierra para tener verdadero espacio, vivir en contacto pleno con la naturaleza, criar animales, cultivar alimentos, frutales, huertas, ver puestas de sol de frente a la laguna o noches estrelladas como si estuviéramos en el campo, caminar o andar a caballo o bicicleta por 500 hectáreas de campo, de laguna, pradera, bosques, sobre una caminería de más de 10km de extensión y 30 metros de ancho. Es para personas que entiendan el valor de esas cosas simples; pero tan importantes.

¿Y desde el punto de vista de la inversión?

Desde el punto de vista de la inversión, la ventaja también es clara. Si un terreno de 700 metros en Parque Miramar vale U$S 200.000 dólares, cuánto podría costar una chacra que también está en la ciudad y equivale a 50 terrenos, en una zona que se sabe que va a crecer (y está a 15 minutos de carrasco y parque Miramar). En ese sentido, no tenemos competencia. Nuestra zona cada vez se acerca más y se vienen inversiones millonarias en ese lugar. El proyecto se desarrolla en un corredor territorial que muestra señales claras de gran dinamismo. 

La compañía cuenta con una cartera de tierras cercana a las 500 hectáreas —rurales y urbanas— en la interbalneria sobre Marindia– El Fortín. Es una franja estratégica de la Costa de Oro que, que concentra importantes desarrollos vecinos como la operación anunciada por Kopel Sánchez junto al Estudio Luis E. Lecueder y Olivos, denominada “El Águila”, un proyecto que refuerza la expectativa de crecimiento, infraestructura y una clara valorización del entorno en el mediano y largo plazo. Esto, además, está fuertemente acompañado por el gobierno, que llevará saneamiento, hospital público, etc, con una inversión millonaria ya aprobada.

¿En qué se inspiró para desarrollar esta idea? 

Este tipo de proyectos son una clara tendencia global. Proponen comunidades planificadas que integran áreas protegidas —reservas de flora y fauna— asociadas a desarrollos residenciales de bajo impacto. En particular, hace un par de años fuimos con mi familia a España y visitamos un lugar en las afuera de Madrid donde había chacras de este tipo. Un tiempo después vimos algo similar en Italia. Como yo soy criado en el campo, en Sarandí Grande, con cinco hijos y uno en camino, hace 30 años sueño con desarrollar chacras en la ciudad. Algo que quería para mí, intentar hacerlo para aquellos que valoraran lo mismo que yo. Aunque ya tenía chacra en Pan de Azúcar, no era lo mismo porque quedaban lejos de las actividades de cada uno y entonces no iba nunca.

Con respecto a la venta y construcción en las chacras ¿ya se concretaron?

Es un proyecto que prioriza el cuidado de la naturaleza por sobre la rentabilidad y esto ha redundado una excelente recepción y un notable ritmo de ventas. Basta conocer el lugar para saber que es así. Los propietarios van y no quieren irse. No le queremos quitar al lugar la esencia que tiene: naturaleza, paz, cambio de vida y una inmensa tranquilidad. En pocos meses van a estar construidas las primeras viviendas. Varios de los nuevos vecinos, al igual que yo, nos encontramos proyectando nuestras casas con arquitectos y en breve iniciaremos los trámites para comenzar a construir. 

En el desarrollo la idea fue respetar el espacio y cumplir a rajatabla con la normativa vigente. Los vecinos que compraron son muy buena gente. Familias con hijos, parejas jóvenes, personas más grandes que quieren vivir tranquilos en la naturaleza, toda gente que elegimos por su perfil.

Un conjunto de vecinos elevó quejas por la zona en la que se desarrolla el proyecto. ¿Cuál es su lectura?

Como siempre sucede, hay un grupo muy pequeño de personas que protesta. Los escuchamos. Desde el principio nos comunicamos con ellos y les dijimos “estamos abiertos a hablar, a colaborar y a incorporar las ideas que sumen”. Lamentablemente no hemos tenido respuesta, hay claras motivaciones políticas de las que nos mantenemos ajenos. Nosotros tenemos permisos. Seguimos avanzando y coordinando fuertemente con los verdaderos vecinos, con quienes tenemos canales de dialogo y trabajo conjunto diario, y con la tranquilidad de hacerlo con todas las habilitaciones de la comuna y dentro del marco legal.

Ni siquiera pre vendimos, como en general se hace en el mercado. Realizamos el lanzamiento sobre fines del año pasado y comenzamos a comercializar una vez que la Intendencia de Canelones nos habilitó. Fuimos, somos y seremos muy responsables porque sabemos que estamos ante un producto único. Estamos parados sobre un diamante en bruto, que junto a quienes compren, debemos cuidar.

¿Cuáles son las reglas al momento de construir?

Hay una serie de reglamentos internos, de construcción, ambiental, de convivencia que apuestan a un profundo compromiso en la protección del ambiente; el cuidado de la naturaleza es clave. Además, no están permitidas las casas de contenedores, la cría intensiva de animales o aquello que contamine o perjudique la naturaleza. Lo que queremos es preservar el entorno, mejorarlo en lo posible y proteger la inversión de quienes compran.  

Desde que nos instalamos con nuestro equipo y comenzamos a llevar un proceso de recuperación y remediación del lugar regresaron varias especies al lugar, por ejemplo alguno cisnes de cuello negro. L naturaleza y la biodiversidad encontraron un refugio, lo que marca que vamos por un buen camino y este compromiso es asumido por los nuevos vecinos.

¿Tienen más proyectos?

Sí, contamos con proyectos en varios lugares de la costa y del interior del país. Para la Costa de Oro, tenemos un ambicioso masterplan que, en equipo con los proyectos vecinos y la fuerte articulación con el Gobierno Departamental y Nacional, aspiramos a transformar el futuro. En este momento las energías están puestas en la Reserva de Chacras, que es el buque insignia y al que le pusimos el alma. Somos personas serias y responsables. Quien compra con nosotros tiene la seguridad de que somos propietarios de la tierra. La escrituramos y se la entregamos a los adquirentes. Todo bien clarito y sencillo: somos de la vieja usanza, no hay misterios. El que compra pasa a ser dueño de su tierra y tiene esa certeza, que en un mercado que pasó por situaciones complejas, con negocios “raros”, brinda la mayor garantía.

Como cara visible del grupo ¿podría contarnos más de usted?

Yo soy solo la cara visible, uno más. Porque somos un equipo, donde todos tiramos parejo. Gente responsable, que no negociamos con el esfuerzo. Amigos, que nos conocemos hace 40 años y compartimos valores y trabajo. Tenemos una frase de cabecera “nadie de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos”. 

En el aspecto personal, soy padre de seis hijos; abogado, parte del grupo
desarrollador Laguna, productor rural y escritor. Publiqué 11 libros de
cuentos y poesías, con fines de beneficencia en instituciones de mi pueblo.

Nos gusta ponerle el alma a todo lo que hacemos y dejar las cosas más lindas que como las encontramos. Estamos seguros que en muy poco tiempo Reserva de Chacras Laguna del Cisne y su entorno, será el más bell0 y mejor lugar del Uruguay para vivir.