Isla & White es una exclusiva marca dominicana de ropa femenina, que nació en 2017, bajo el impulso de la diseñadora uruguaya, Florencia Bordino, y su socia ecuatoriana, Claudia González. Ambas con estudios relacionados al mundo de la moda, se conocieron en República Dominicana, donde vivieron por algunos años, y decidieron emprender, construyendo una marca con identidad local, pero con alcance global.
“Nuestro objetivo fue crear una marca muy inspirada en el Caribe, como de resortwear latinoamericano, pero que se pudiera llevar a cualquier parte del mundo, apuntando a materiales de muy buena calidad”, explicó Bordino, hoy creative director de la marca, en diálogo con Forbes Uruguay.
Con capital propio como primera inversión, reinvirtiendo estratégicamente las ganancias para seguir creciendo, la marca logró hacerse su espacio en el mercado local, caracterizado por el consumo de marcas masivas, y comenzó a escalar fuera de fronteras.
Apalancada en un modelo de negocio con dos importantes canales de distribución, el retail y el wholesale (venta al por mayor), Isla & White logró llegar a Estados Unidos, Europa, a algunos países de la región y hasta Arabia Saudita. El año pasado su volumen de ventas ascendió a 5.000 piezas, por un valor promedio de US$ 500. Hoy su principal mercado en wholesale es Estados Unidos, mientras que Europa es el mayor destino de sus ventas por e-commerce.
“La clave es que nosotros no competimos desde el volumen, ni desde el consumo rápido, sino que nuestro modelo se basa en el diseño y en la construcción del lujo. Nuestros precios van en lo que nosotros ofrecemos”, materiales de calidad, trabajo a mano casi artesanal y piezas únicas, explicó la diseñadora uruguaya.
Entre los muchos proyectos que la marca tiene entre manos, hay uno que para Bordino es especial: concretar en la próxima temporada estival la presencia de Isla & White en José Ignacio. “Siento que conecta con nuestro ADN, tiene visibilidad y público internacional”. Lo que sigue es un tramo de la conversación que Bordino tuvo con Forbes Uruguay.
¿Cómo lograron financiarse en sus comienzos para dar vida al proyecto?
Empezamos con fondos propios y siempre nos basamos en la reinversión. Es decir, lo que ganábamos, lo reinvertíamos. Elegimos un crecimiento orgánico y estratégico. Nunca nos metimos en ninguna ronda de crecimiento. Por el momento esa ha sido nuestra estrategia.
¿Cuáles son las principales características de la marca?
Lo diferente, lo único, lo exclusivo. Siempre apuntamos a ser una marca auténtica. Queremos que nuestras piezas sean únicas y por eso trabajamos la exclusividad, desde los estampados diseñados para nosotras, la selección de telas premium, la confección que es sumamente detallada y artesanal.
¿Cuál es el modelo de negocio?
Nuestro modelo de negocio es la venta de colecciones a través de dos canales: el retail, que es la venta directa y el wholesale, que es la venta al por mayor a tiendas internacionales. Dentro del primero podemos incluir la venta local en República Dominicana, el e-commerce y lo que llamamos experiencia de marca, es decir, eventos o activaciones que hacemos con algunas otras marcas. A través de estos dos canales llegamos a todo el mundo.
¿En dónde venden?
Tenemos un showroom en Nueva York, que nos maneja la marca, y a través de ahí hacemos la venta wholesale. Presentamos tres colecciones al año; ellos se reúnen con los buyers y estos hacen las órdenes de compra. En este canal, nuestro mayor mercado es Estados Unidos, donde tenemos aproximadamente 27 tiendas. Estamos en Wisconsin, en Illinois, en Texas, en Miami, en New York, en Virginia y California. Como wholesale también estamos en plataformas multimarca. Por ejemplo, Shopbop o Nordstrom, que son plataformas grandes de Estados Unidos. Shopbop es uno de nuestros clientes más importantes, nos compra prácticamente 500 piezas por colección.
Con el comercio online también llegamos a todos lados. Ahí es más fuerte Europa, gran parte es en España. A su vez, hacemos activaciones en distintos puntos. Hemos hecho en Medio Oriente, en Dubai, por ejemplo, con pop-ups. Lo hacemos como forma de probar mercados.
¿Cómo es la balanza entre los dos canales?
La venta wholesale se lleva un 70% de lo que producimos y lo que es retail, un 30%. En el 2025 vendimos un total aproximado de 5.000 piezas en el año entre ambos canales.
¿A qué tipo de clienta apuntan?
En general, son mujeres entre 25 y 50, que les gusta la moda. Como marca apuntamos mucho a tener statement pieces, es decir, piezas que te podés poner con lo que sea, pero que de por sí te visten. Además, al trabajar con telas de buena calidad, 100% seda, algodones con lino, algodones con seda, nuestras piezas te pueden durar toda la vida. Decimos que nuestra clienta compra con sentido, que elige la pieza. Quizás la clienta de Caribe se arregla más. La de Estados Unidos o la europea nos compran pensando en algún evento concreto, por ejemplo, una despedida de soltera, una cena de pre boda.
Vivís en Chile y tu socia en Ecuador, pero la marca es dominicada, ¿cómo es la presencia de la marca allá?
En República Dominicana tenemos nuestro taller donde recibimos a nuestras clientas. Pero lo que más le gusta a la clienta local, y es lo que más nos funciona, es que nosotros vayamos a su casa, para que ellas se prueben y les tomemos medidas.
¿Qué presencia tienen en América Latina?
Actualmente estamos en Honduras y Ecuador en tiendas multimarcas. Estuvimos en Chile, dos temporadas; en Panamá y también dos veranos en Uruguay, en Manantiales, en Casa Ribera. El tema es que veces con ciertas tiendas multimarcas funciona y con otras, no tanto.
Tengo entendido que estaban evaluando la posibilidad de tener alguna presencia en José Ignacio. ¿Sigue en sus planes?
Estoy trabajando en eso. Siempre que voy en verano, me pregunto cómo no estamos ahí. Me encantaría que mi marca conecte con mi país. Apunto a José Ignacio, porque siento que conecta con nuestro ADN, tiene más visibilidad y público internacional. Ahí tenés al cliente de Paraguay, de Argentina y de Brasil, mercados supergrandes, pero difíciles de llegar. Brasil y Argentina tienen mucho proteccionismo interno, entonces el cliente está acostumbrado a comprar marcas locales. Tener presencia en José Ignacio sería una vidriera para que te conozcan esos países. No tengo claro todavía el formato, pero mi idea es poder concretar la idea para el verano 2027. Últimamente vengo pensando la posibilidad de buscar alguna marca aliada, que sea complementaria, como para tener algo propio y darle más identidad.
Trabajan con materiales de alta calidad y piezas hechas a mano. ¿Cómo se logra ser rentable en un mercado marcado por el consumo desechable?
Creo que la clave, que nos llevó un tiempo entenderla, es que nosotros no competimos desde el volumen, ni desde el consumo rápido, sino que nuestro modelo se basa en el diseño y en la construcción del lujo. Entonces, nuestros precios van en lo que nosotros ofrecemos. Por ejemplo, el print de nuestras telas es diseñado a mano, luego se pinta en acuarela, para ser digitalizado y de ahí se imprime en la tela. Son piezas que valen el trabajo que tienen atrás y eso nuestras clientas lo entienden.
¿Cuánto cuesta un vestido o una camisa en Isla & White?
Nuestras camisas andan entre US$ 300 a US$ 500 y los vestidos de US$ 700 a US$ 900.
¿Cuántos son actualmente en el equipo?
Cuando empezamos, éramos Claudia y yo. Al principio tercerizábamos la confección, hasta que nos dimos cuenta que para tener control de calidad en el proceso creativo, necesitábamos algo propio. Entonces, pusimos nuestro taller. Hoy tenemos 20 personas en Dominicana. A su vez, en la parte de diseño y desarrollo de estampados, trabajamos con diseñadoras de Colombia, Argentina y Uruguay. La comunicación la tercerizamos. Luego estamos nosotras. Yo vivo en Chile y Claudia en Ecuador, pero viajamos seguido a Dominicana.
¿Qué proyecto tienen para los próximos 12 meses?
Este año, estamos más focalizadas en lo que tiene que ver con el e-commerce. Por otro lado, evaluamos empezar nuevas líneas dentro del universo de la marca. Integrar quizás nuevas materias primas o sacar una línea con otro tipo de cosas. Expandir el mundo de Isla.