Nombrar Oktoberfest suele disparar una serie de imágenes conocidas: enormes jarras de cerveza, lederhosen, bandas de metales, pretzels y carpas gigantes repletas de gente. Sin embargo, ninguno de esos elementos explica el verdadero origen de la celebración.
El festival cervecero más famoso del mundo nació por un motivo bastante distinto: una boda real. Y la cerveza tampoco ocupó el centro de aquella primera fiesta, cuya principal atracción fueron las carreras de caballos.
Con el paso de más de dos siglos, aquel festejo cambió hasta transformarse en la multitudinaria celebración de Múnich que hoy atrae visitantes de todo el mundo. Las carpas cerveceras, los juegos de feria, el pollo asado y buena parte de sus costumbres aparecieron después, aunque muchas de ellas hoy parezcan tradiciones de toda la vida.
De aquella boda con carreras de caballos quedó poco. En su lugar, Oktoberfest pasó a ser una de las mayores fiestas dedicadas a la cerveza del mundo y uno de los eventos más reconocidos de Alemania.
Oktoberfest comenzó con un casamiento real
La historia comenzó en 1810, cuando el príncipe heredero Luis de Baviera se casó con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen.
La boda se celebró el 12 de octubre, pero los festejos se extendieron durante varios días. Los habitantes de Múnich participaron de distintas celebraciones que cerraron el 17 de octubre con una carrera de caballos en unos campos situados fuera de las puertas de la ciudad.
La celebración tuvo tanto éxito que dejó de ser un acontecimiento aislado.
La carrera se repitió al año siguiente y aquella fiesta organizada por un casamiento real empezó a convertirse en una tradición anual.
El lugar recibió el nombre de Theresienwiese, que significa "Prado de Teresa", en homenaje a la princesa. Más de 200 años después, el Oktoberfest todavía se celebra allí. En Múnich, los habitantes suelen llamar al predio y al propio festival simplemente "Wiesn".
Así, una boda de la realeza bávara terminó por dar origen a una fiesta que, con el paso del tiempo, quedó asociada en todo el mundo con las enormes jarras de cerveza de un litro.
La fiesta de la cerveza llegó después
El primer Oktoberfest tenía poco que ver con la fiesta que hoy reúne a multitudes en Múnich. Buena parte de los elementos que hoy definen al festival aparecieron varios años después de aquella celebración original.
En 1811 se incorporó una feria agrícola destinada a exhibir la producción de Baviera. Más tarde, en 1818, llegaron el primer carrusel y las hamacas, antecedentes del enorme parque de diversiones que actualmente forma parte del evento.
Las célebres carpas cerveceras, en cambio, tardaron bastante más en ocupar un lugar protagónico.
Durante el siglo XIX, la cerveza se vendió en pequeños puestos. A medida que aumentó la cantidad de visitantes y las cervecerías ganaron espacio dentro de la fiesta, esas estructuras dieron lugar a salones cada vez más grandes y, luego, a las enormes carpas.
A comienzos del siglo XX, esos salones cerveceros ya ocupaban un lugar central dentro del Oktoberfest y empezaron a definir buena parte de la identidad que conserva el festival hasta hoy.
En la actualidad, son uno de sus principales atractivos.
Algunas carpas tienen capacidad para recibir a miles de personas al mismo tiempo, mientras los mozos atraviesan los salones con varias jarras de cerveza de un litro entre las manos.
Las carreras de caballos que dieron origen a toda la celebración, en cambio, perdieron protagonismo hasta prácticamente desaparecer del programa.
La cerveza del Oktoberfest no es como muchos estadounidenses creen
La cerveza del Oktoberfest tampoco permaneció igual a lo largo de su historia. Durante muchos años, el festival quedó estrechamente ligado a la Märzen, una lager alemana de tono ámbar que tradicionalmente se elaboraba en marzo y se almacenaba durante los meses siguientes.
Ese estilo todavía conserva una fuerte asociación con el Oktoberfest, sobre todo en Estados Unidos, donde muchos consumidores esperan encontrar una cerveza de ese tipo cuando piden una edición especial del festival.
En Múnich, sin embargo, lo habitual es encontrar otra cerveza dentro de la jarra.
El estilo que predomina actualmente es la Festbier, una lager más clara, fresca y ligera, pensada para acompañar una celebración en la que la cerveza se sirve por litro.
Además, que una cervecería produzca una cerveza bajo el nombre "Oktoberfest" no implica que pueda ofrecerla dentro del festival oficial.
Las reglas son estrictas: solo pueden servirse cervezas elaboradas en Múnich que cumplan con los requisitos establecidos por el festival. En total, son seis cervecerías las autorizadas: Augustiner, Hacker-Pschorr, Hofbräu München, Löwenbräu, Paulaner y Spaten.
La cerveza se sirve en una Maß, la tradicional jarra con capacidad para un litro.
Cada pedido, por lo tanto, equivale a un litro de cerveza, una medida que forma parte de la identidad del Oktoberfest tanto como sus carpas y su música.
¿Por qué el Oktoberfest se celebra principalmente en septiembre?
Después aparece una de las curiosidades más llamativas del Oktoberfest: su nombre no coincide del todo con el calendario actual del festival.
Quienes planean viajar a Múnich para vivir la celebración no deberían esperar hasta octubre, porque para entonces buena parte de la fiesta ya habrá pasado.
Las primeras ediciones sí se celebraron en octubre, y de allí surgió el nombre. Con el paso de los años, sin embargo, los organizadores decidieron adelantar el comienzo a septiembre por una razón práctica: las condiciones climáticas suelen ser más favorables.
Ese cambio permitió aprovechar temperaturas más agradables y una mayor cantidad de horas de luz, dos factores importantes para un evento al aire libre que cada año reúne a millones de personas.
El nombre Oktoberfest, pese a esa modificación, nunca cambió.
En 2026, la edición de Múnich se celebrará entre el 19 de septiembre y el 4 de octubre.
Así, cuando octubre recién comienza y en Estados Unidos aparecen las primeras decoraciones de Halloween, Múnich ya se prepara para despedir sus carpas cerveceras hasta la edición siguiente.
La famosa tradición de abrir el primer barril no es tan antigua
El día de apertura del Oktoberfest incluye una de las ceremonias más reconocidas de todo el festival. Al mediodía, el alcalde de Múnich abre el primer barril de cerveza dentro de la carpa Schottenhamel y pronuncia el tradicional "O’zapft is!", una expresión bávara que puede traducirse como "Está abierto".
Recién después de ese momento comienza oficialmente el servicio de cerveza en el resto del predio. Por su importancia dentro de la celebración, podría parecer una costumbre heredada de los primeros años del festival.
Sin embargo, la tradición es bastante más reciente.
El ritual comenzó en 1950, cuando el entonces alcalde de Múnich, Thomas Wimmer, inauguró la jornada con la apertura del primer barril.
La tarea, de todos modos, estuvo lejos de resultar sencilla. Según los registros, Wimmer necesitó 17 golpes para conseguir abrirlo.
Con el paso de los años, los alcaldes que lo sucedieron redujeron considerablemente esa cifra.
La cantidad de golpes necesarios para abrir el barril terminó por convertirse en otro atractivo del día inaugural y en una suerte de competencia informal que cada año suma expectativa al comienzo del Oktoberfest.
El Oktoberfest no se celebró todos los años
Para un festival con más de dos siglos de historia, Oktoberfest atravesó varias interrupciones.
Guerras, crisis económicas y enfermedades obligaron en distintas ocasiones a Múnich a cancelar o modificar la celebración.
La Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial provocaron largas pausas. En algunos de los años más difíciles alrededor de ambos conflictos, Múnich organizó festivales de otoño más pequeños como alternativa.
Más recientemente, la pandemia de COVID-19 dejó al Oktoberfest fuera del calendario en 2020 y 2021. La cerveza volvió a servirse finalmente en 2022.
La historia del festival también tuvo episodios trágicos. En 1980, una bomba explotó cerca de la entrada principal del Oktoberfest, mató a 12 visitantes y al atacante, e hirió a más de 200 personas. Un monumento ubicado cerca del lugar recuerda a las víctimas.
El Oktoberfest se volvió mucho más grande que Múnich
En algún momento, Oktoberfest dejó de ser únicamente una celebración de Múnich y pasó a ocupar toda una temporada.
Las fiestas de Oktoberfest hoy aparecen en lugares tan distintos como Cincinnati y Brasil. Cada otoño, las cervecerías lanzan variedades estacionales con ese nombre, mientras bares y restaurantes incorporan pretzels, salchichas y grandes jarras apenas llega septiembre.
Pero la versión de Múnich mantiene una identidad profundamente bávara.
Oktoberfest es, técnicamente, una Volksfest, es decir, una fiesta popular, más que un simple festival de cerveza. La bebida ocupa, por supuesto, un lugar enorme, pero también tienen protagonismo la comida, los juegos, la música, los desfiles y las tradiciones bávaras.
Y eso explica por qué su transformación resulta tan interesante.
Nadie se sentó en 1810 con la idea de crear el festival de cerveza más famoso del mundo.
Un casamiento real derivó en una carrera de caballos. Esa competencia pasó a ser una celebración anual. Los sencillos puestos de comida y cerveza dieron lugar a enormes carpas. Unas pocas hamacas y un carrusel terminaron en un verdadero parque de diversiones. Y una tradición local de Múnich pasó a representar internacionalmente la costumbre de tomar cerveza en vasos enormes.
Más de dos siglos después, aquel casamiento quedó casi como una nota histórica al margen.
La fiesta posterior, en cambio, todavía conserva toda su fuerza.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com