Acuerdo UE–Mercosur: la mayor zona de libre comercio del mundo y la apuesta estratégica de Uruguay
Después de más de 25 años de negociaciones, se firmará el 17 de enero en Asunción. Dará acceso preferencial a un mercado de 27 países y más de 700 millones de consumidores, promete sumar más de 1,5 puntos al PIB uruguayo, aumentar 4% las exportaciones de bienes y mejorar el empleo y salario real.

La inminente firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea abre, según el propio gobierno, el frente de inserción internacional más relevante para Uruguay en más de dos décadas. Con impactos previstos en PIB, empleo, salario real y atracción de inversiones, el país se prepara para acceder en otras condiciones a un mercado de 27 países y más de 700 millones de consumidores.

Qué gana Uruguay en números

El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, fue explícito al cuantificar los beneficios esperados del acuerdo. “De acuerdo con estimaciones preliminares del MEF, el acuerdo generará aumentos del PIB de algo más de 1,5 puntos porcentuales, de las exportaciones de bienes del orden del 4%, del empleo del 0,5% y del salario real cercano al 1%”, sostuvo en su cuenta de X. Para un país pequeño y abierto, estos porcentajes representan un salto significativo en términos de potencial de crecimiento y de mercado para sus bienes y servicios. @@FIGURE@@

Oddone remarcó además la escala del pacto: “El acuerdo comercial será el mayor del mundo, alcanzando a más de 700 millones de personas y reuniendo economías que representan casi el 20% del PBI mundial”. Desde su perspectiva, una vez ratificado e implementado, “abre una gran oportunidad económica para la región, especialmente para Uruguay”. 

El ministro subrayó que el acuerdo “favorecerá la captación de nuevas inversiones y el aumento de la tasa de crecimiento potencial de la economía de Uruguay” y lo definió como “un paso muy relevante para la apertura de la economía de Uruguay, así como para la modernización del Mercosur”.

Un “escenario extraordinario, fabuloso” para la inserción internacional

El canciller Mario Lubetkin se expresó frente a los medios en la misma línea, pero enfatizando la dimensión geopolítica y comercial del giro. Además, confirmó que el Presidente Yamandú Orsi estará presente para rubricar en nombre de todos los uruguayos el histórico acuerdo. 

Como buen periodista, no ahorró calificativos diciendo describiendo como “extraordinario, fabuloso” el escenario que se abre para Uruguay con el acuerdo Mercosur–UE y recordó que la nueva arquitectura externa del país no se limita a Europa. Aprovechó y mencionó el acuerdo del Mercosur con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, y los avances para ingresar al Tratado Transpacífico, para concluir que este panorama “reconfigura completamente” la colocación de productos uruguayos “en el exterior, en países de enorme incidencia”. @@FIGURE@@

Lubetkin explicó que habrá “dos tipos de acuerdo”. El primero será provisorio, con vigencia “desde que los parlamentos del Mercosur comiencen a ratificarlo”. Señaló que, en las comparaciones en el Palacio Legislativo, “los parlamentarios uruguayos tomaron el compromiso de ser los primeros en votarlo” y agregó: “Ojalá sea Uruguay el primero que active los mecanismos provisorios”. El segundo escalón será el acuerdo definitivo, que necesitará la aprobación del Parlamento Europeo y, por tanto, “demorará su buen tiempo”.

El mayor acuerdo comercial del planeta y sus tensiones.

El contexto no podría ser más relevante. Tras más de 25 años de negociación, los embajadores de los 27 países de la Unión Europea ratificaron por mayoría el acuerdo de asociación con el Mercosur, que prevé crear la mayor zona de libre comercio del planeta, eliminando aranceles a más del 90% del intercambio entre ambos bloques y a más de 700 millones de consumidores. La Comisión Europea lo describe como “uno de los mayores acuerdos de la historia de nuestro planeta”, con dos bloques que juntos concentran cerca del 25% del PIB global.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dijo que está “deseando” firmar en Asunción un acuerdo comercial “histórico” con el Mercosur, y se espera que viaje a Paraguay para la ceremonia del 17 de enero. 

El canciller paraguayo, Rubén Ramírez, lo definió como “un momento histórico” y destacó que, tras “muchísimos desafíos”, la firma finalmente se concretará. Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos: alrededor de 150 eurodiputados —sobre un total de 720— amenazan con recurrir a la Justicia para impedir su aplicación, y el acuerdo deberá ser ratificado por la Eurocámara. @@FIGURE@@

Agricultura europea, cláusulas de salvaguarda y oportunidad para el agro uruguayo

El punto más conflictivo, y también el de mayor interés para Uruguay, es el agro. El sector agropecuario europeo teme una masiva llegada de carne, arroz, miel o soja sudamericanas, un cambio de mayor acceso para vehículos, maquinaria, quesos y vinos europeos. Los detractores del pacto, encabezados por Francia, alertan de que el mercado europeo podría verse “seriamente trastocado” por productos sudamericanos más competitivos, producidos bajo normas consideradas menos rigurosas.

Para destrabar el consenso, la Comisión Europea diseñó en los últimos meses un paquete de concesiones. “Las prioridades agrícolas han estado en el núcleo de las negociaciones y hemos negociado como locos”, afirmó Olof Gill, uno de los portavoces de la Comisión. Entre las medidas se incluyen garantías para los sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, limitando el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e introduciendo mecanismos de intervención en caso de desestabilización del mercado. Además, se iniciaron que se abrirá una investigación si el precio de un producto del Mercosur es al menos un 8% inferior al de la misma mercancía en la UE y si el volumen de importaciones crece más de un 8%, y se avanzó en la prohibición de tres sustancias (tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo) en importaciones de cítricos, mangos y papayas.

Para Uruguay, que basa buena parte de su perfil exportador en alimentos, carne y agroindustria, estas cláusulas son tanto un límite como un marco de previsibilidad. El acceso preferencial a un mercado de alto poder adquisitivo, con reglas claras y plazos de implementación, ofrece una ventana concreta para consolidar posicionamientos en nichos de alto valor agregado, siempre que el país logre acompañar con estándares sanitarios, ambientales y de trazabilidad a la altura de las exigencias europeas.

Una ventana estratégica para la próxima década.

En términos de política económica, el acuerdo se inserta en una estrategia más amplia de diversificación de mercados frente a un contexto internacional volátil, atravesado por tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y por el avance de políticas industriales más proteccionistas.  @@FIGURE@@

Los defensores del pacto, como España e incluso una Italia que cambió de postura, destacan los “enormes beneficios” de diversificar oportunidades comerciales para la UE, mientras que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió “coraje” y “voluntad política” para no dejar pasar la oportunidad.

Para Uruguay, la combinación de acceso a la UE, EFTA y un eventual ingreso al Transpacífico configura un escenario donde el tamaño del mercado potencial se multiplica, pero también crece la exigencia en productividad, competitividad y calidad institucional. 

El desafío, hacia adelante, será convertir los puntos de PIB adicionales, el 4% extra de exportaciones y las mejoras proyectadas en empleo y salario real en un cambio estructural: más inversión, más sofisticación exportadora y una inserción internacional que deje definitivamente atrás la periferia.