Capibara, un vehículo de inversión de impacto estructurado como fideicomiso BIC uruguayo, sumó su segunda inversión y la primera en Argentina. Se trata de Zafrán, una pyme de barras, granolas y galletitas saludables con planta en Villa Lynch, en el partido bonaerense de San Martín, en la que tomó una participación minoritaria y un lugar en el directorio. La operación forma parte de un plan que incluye la llegada de la marca a Chile en 2027 y, después, a Uruguay y Paraguay.
"Siempre invertimos, sea cual sea el instrumento financiero, en participaciones minoritarias, porque esa es la esencia de Capibara. El control le queda a la empresa", explicó a Forbes Uruguay Virginia Suárez, cofundadora del vehículo. El porcentaje adquirido por el holding fue el 25%, informó Forbes Argentina.
El monto de la operación no se informó, pero Suárez aclaró que el aporte de Capibara se desembolsará en dos tramos, según la evolución de la compañía. Como referencia, los tickets del fideicomiso se ubican entre US$ 750.000 y US$ 1 millón.
Un fideicomiso con sello uruguayo
Capibara fue creado por referentes del ecosistema de Empresas B de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, los cuatro países en los que invierte. Su CEO es Juan Pablo Larenas, cofundador de Sistema B en América Latina.
Para Suárez, la figura jurídica es parte de la propuesta. "Es un fideicomiso, no es un fondo de inversión. Eso es importante porque la naturaleza jurídica es parte de la innovación que estamos haciendo", señaló.
La tesis de inversión está puesta en los sistemas alimentarios. "Apostamos a empresas en toda la cadena, desde producción primaria a logística, procesamiento y economía circular, en cualquiera de los eslabones", dijo. Más allá de la rentabilidad y el valor para los accionistas, el foco está en compañías "que realmente tengan la intención de resolver la temática alimentaria".
Además del capital, Capibara se involucra en la gestión, comparte directorio y planes de acción con las empresas en las que invierte y las acompaña en métricas de impacto y gobierno corporativo. Una vez al año reporta formalmente esas métricas a sus inversores, algo que, según Suárez, les da confianza a quienes ponen dinero en el vehículo.
"Cumple con creces"
Zafrán cumplía con varias condiciones de la tesis. Opera en sistemas alimentarios, está en uno de los cuatro mercados objetivo y es Empresa B certificada desde 2020.
"Buscamos empresas con las que compartimos valores y visión. Zafrán cumple con creces con la tipología en la que queremos invertir", dijo la cofundadora, que también ve margen para acompañarla en gobierno corporativo, sistematización de procesos, nuevos puntos de venta, productos y marketing.
La empresa fue fundada en 2012 por Charlie Rivero Haedo y Nito Anello, que, según contaron a Forbes Argentina, comenzaron con unos $ 200.000 argentinos ($ US$ 130) de ahorros propios, cocinando mezclas de frutos secos en un apartamentos y haciendo las primeras entregas en bicicleta.
Hoy produce más de un millón de barras por mes y tiene unos 50 empleados, de los cuales el 55% ingresó tras enfrentar alguna barrera de empleabilidad. Facturó unos US$ 3,8 millones en 2025 y proyecta llegar a US$ 4,5 millones este año.
Parte de los fondos irá a la planta. Zafrán prevé invertir cerca de US$ 500.000 para reorganizar el depósito, sumar tecnología de envasado, incorporar una envasadora de granola y montar una línea de barras prensadas con equipos importados de Turquía, según publicó The Startup Journal. Las obras durarán unos seis meses.
Hasta ahora, la presencia de la marca fuera de Argentina se limitaba a exportaciones a Bolivia y ventas indirectas a través de distribuidores. Con el respaldo de la red regional de Capibara la empresa apunta a crecer en el Cono Sur. El plan es empezar por Chile en 2027, con las barras como punta de lanza y avanzar después hacia Uruguay y Paraguay, de acuerdo con The Startup Journal.
Lo que viene
Además de Zafrán, el portafolio del fideicomiso incluye a Ecoterra, una empresa chilena que conecta productores y consumidores con trazabilidad de origen. El objetivo inicial de Capibara era cerrar el año con una o dos inversiones más y Suárez asegura que el pipeline se está ampliando. "Venimos superbien. Se nos está abriendo bastante el pipeline de empresas que cumplen nuestra tesis y nuestro propósito", dijo.
Sobre si alguna de las próximas operaciones será en Uruguay, prefirió no adelantar nada por razones de confidencialidad. Indicó que la intención es diversificar entre los cuatro países y anticipó que "en breve" habrá novedades.
Del lado de los inversores, Suárez describió una buena receptividad y "tickets interesantes" de quienes buscan apostar a los sistemas alimentarios con estructuras distintas a las tradicionales.
Si bien reconoció que el comienzo es desafiante porque hay que demostrar track record, cree que hay un nicho. "Hay un lugar de encuentro entre empresas con propósito, con intención en temáticas ambientales y sociales, e inversores que quieren estar conectados directamente con ellas. Estamos oficiando como ese espacio de encuentro", resumió.