Fundó su startup de IA en China, recaudó US$ 30 millones y ahora se expande en Silicon Valley
Este emprendedor trasladó Dify a Menlo Park. La compañía de código abierto ya es rentable, cuenta con 100 empleados y más de 280 clientes, y apuesta por crecer en EE.UU. pese a la tensión bilateral.

Uyu Zhang se mudó de China a Estados Unidos el año pasado y apenas habla inglés. Tampoco intenta mejorarlo ahora mismo. Eso vendrá después. "Estoy demasiado ocupado con el trabajo ahora mismo como para mejorar mi inglés", le dice a Forbes a través de un traductor, sentado en una oficina temporal en Menlo Park. "Eso requiere tiempo, y ahora mismo no tengo ni un día que perder", agrega.

Zhang es el director ejecutivo de la startup de inteligencia artificial Dify. Forma parte de un grupo cada vez más numeroso de fundadores chinos de IA que arrancan a sus familias y empresas para mudarse a Silicon Valley. A primera vista, la tendencia parece contradictoria: Washington endureció los controles de exportación de chips de IA avanzados, mientras que los legisladores hace años advierten sobre el robo de propiedad intelectual y las ambiciones militares y económicas de China. Además, en ambos países se habla sin parar de una posible desvinculación.

Y aun así, los fundadores siguen llegando.

La apuesta de Zhang es simple: si querés construir una empresa global de infraestructura de IA, más vale hacerlo donde el mundo compite.

Zhang, un prodigio de la programación que dejó la secundaria, recaudó recientemente US$ 30 millones, con una valoración de US$ 180 millones, de HSG (antes Sequoia Capital China) y otros fondos de capital de riesgo asiáticos, como Hillhouse Capital, 5Y Capital y Mizuho Leaguer Investment. Antes de fundar Dify, trabajó en varias startups y más tarde lideró un gran equipo de ingeniería en Tencent.

Dify empezó como un proyecto de código abierto que ayuda a desarrolladores a crear aplicaciones de IA a través de una interfaz de bajo código, en lugar de escribir un extenso código de backend. Hoy ocupa el puesto 52 entre los repositorios más destacados de GitHub. La empresa, construida alrededor de Dify, emplea a 100 personas, es rentable y da servicio a más de 280 clientes empresariales, entre ellos Volvo, ThermoFisher Scientific y Novartis.

Zhang señala la propuesta de Meta de adquirir Manus, una startup de inteligencia artificial fundada en China antes de mudarse a Singapur, por US$ 2.000 millones, como un modelo a seguir. Lo llama el modelo de startup de "origen chino + operaciones en el extranjero". (Manus quedó bajo la lupa de ambos lados: los reguladores estadounidenses revisaron una inversión de la firma estadounidense de capital de riesgo Benchmark y, según trascendió, los reguladores chinos investigan si bloquean la compra de Meta).

Zhang sostiene que armar una empresa verdaderamente global desde China resulta difícil. El ecosistema tecnológico del país funciona, en gran medida, como un sistema aparte, y el software que se desarrolla allí muchas veces apunta solo al mercado local.

"Si eres un atleta de élite, no solo juegas para ganar partidos locales. Entrenas para competir en los Juegos Olímpicos. Para una empresa tecnológica que construye infraestructura para la era de la IA, Silicon Valley es nuestro escenario olímpico —afirma—. Queremos competir al máximo nivel", sostiene. @@FIGURE@@

Zhang dice que conoce a casi 20 fundadores de startups chinas que hoy están en pleno proceso de mudanza a Estados Unidos.

La inversora Lake Dai, exdirectora de producto de Alibaba y actual fundadora de Sancus Ventures, sostiene que la tendencia es todavía más amplia. En los últimos 2 años, al menos 100 emprendedores chinos la contactaron para plantearle que evalúan mudarse a Estados Unidos. El capital extranjero empezó a retirarse de China, lo que restringió la financiación de riesgo y empujó a los fundadores a mirar otros mercados. (Dai no invierte en Dify).

"Los fundadores chinos se están mudando a Estados Unidos ahora", dice Dai. "Vimos un aumento en este fenómeno en los últimos años", agrega.

Pero nadie quiere terminar como TikTok, que después de años de escrutinio por su dueño chino, desapareció brevemente en Estados Unidos y, finalmente, se vio obligada a vender sus operaciones en ese país para evitar una prohibición.

Para evitar reacciones negativas, muchas startups priorizan lo que hace su producto por encima del lugar de nacimiento de sus fundadores. "No quieren que se los etiquete prematuramente", afirma Dai.

Ese crecimiento estratégico exige un equilibrio que las startups chinas todavía buscan. Dify no oculta sus raíces chinas y, aunque Zhang dice que contrata de forma activa en el Área de la Bahía y Tokio, el equipo central de ingeniería de código abierto de la compañía, compuesto por 60 personas, sigue en China. Otras startups adoptaron estructuras híbridas similares: mantienen el equipo principal de ingeniería en China y suman perfiles en el exterior para funciones como atención al cliente y ventas. Algunas, como OpusClip o HeyGen, se mudaron por completo fuera de China.

Zhang creció en la provincia de Anhui. Para cuando cursaba la secundaria, dice que ganaba unos US$ 1.000 por mes al programar sitios web, más que su padre, que era funcionario. Dejó la escuela porque no aguantó el famoso y rígido sistema educativo chino. Esa independencia económica hizo que sus padres ya no pudieran obligarlo a volver. En 2018, consiguió un puesto de liderazgo de producto en Tencent. Después de conocer la IA generativa en 2022, fundó Dify para facilitarles a los desarrolladores la creación y la implementación de aplicaciones de IA a escala. Un viaje a la conferencia anual GTC de Nvidia lo terminó de convencer para mudarse.

"La energía era diferente", dice.

Aun así, quedan obstáculos por delante. Dirigentes políticos de Estados Unidos advierten sobre la transferencia de tecnología sensible hacia el sector chino de la IA. Además, algunos inversores de ese país evitan startups que reciben financiamiento chino. Al mismo tiempo, en algunas zonas de Silicon Valley crece el sentimiento antichino. Hace poco, un investigador chino de Anthropic AI renunció y escribió en su blog que las "declaraciones antichinas" de la empresa fueron una razón clave.

En lo que respecta a la IA y a los emprendedores chinos, Zhang sostiene que el debate necesita más matices. Sí, dice, hay que priorizar la seguridad nacional, pero no todos los productos de IA implican los mismos riesgos. Dify es un producto de código abierto que, muchas veces, los clientes alojan en sus propios servidores, algo que lo deja afuera de lo que él describe como un "sector sensible". No es lo mismo, plantea, que una plataforma social de consumo con influencia algorítmica o que empresas que desarrollan chips de frontera bajo control de exportaciones. @@FIGURE@@

"La gente va al CES y no tiene problemas en comprar productos electrónicos de consumo fabricados en China", afirma.

Y no es que no haya lugar para ellos acá. Las startups estadounidenses siempre dependieron del talento chino en IA. Un estudio de diciembre del Carnegie Endowment siguió a 100 destacados investigadores chinos en IA que trabajaban en instituciones y empresas estadounidenses en 2019. En diciembre, 87 seguían en EE.UU. y diez habían vuelto a China. En el equipo fundador de Meta Superintelligence Labs, integrado por inmigrantes, siete nacieron en China.

De ese modo, aunque Washington y Pekín podrían alejarse cada vez más, al menos en IA el talento no se desvincula. Dai sostiene que hay que dejar atrás la sospecha generalizada, pero con un escrutinio riguroso.

"Sé que la gente está preocupada y se pregunta qué hacen estos ciudadanos chinos acá en la industria de la IA", dice. "Pero creo que deberíamos encontrar la manera de dar la bienvenida a estos increíbles fundadores. Quieren construir la próxima generación de empresas de IA acá y eso nos beneficia a todos", completa.

Para fundadores como Zhang, el cálculo tiene menos de ideología y más de pragmatismo: si Silicon Valley es la fuente más rica de talento, capital y ambición en IA, ahí es donde quiere estar. Dice que no quiere tomar partido en la carrera de la IA; solo quiere competir en la cancha.

"Los emprendedores que vienen de China a Estados Unidos no tienen intereses políticos", afirma. "Solo queremos crear productos excelentes que la gente use", concluye.

*Esta nota fue publicada originalmente por Forbes.com