Antonio Ripoll y Fusión Films: la historia detrás de Bichero, el documental inclusivo que cambió la forma de mirar la fauna
El proyecto nació con apoyo semilla y su primera temporada se transmitió por National Geographic.

Antonio Ripoll tenía 4 años cuando los pingüinos le cambiaron la vida. Los vio y le parecieron graciosos, torpes, como vestidos de smoking, y lo invitaron a mirar su primer documental sobre fauna. Fue una "bomba mental inmediata", recuerda hoy, cuando está comenzando a cumplir el sueño que nació aquel día: ser presentador de documentales.

Ripoll tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA) y, aunque para muchos eso podría verse como una dificultad para cumplir su meta, lejos estaba de serlo. “Lo que importa es siempre ser auténtico con quien soy y para lo que existo, que es la fauna", aseguró. 

"Si estoy dispuesto a exponerme ante una audiencia cada vez más grande, es porque considero que tengo lo que se necesita, que es una manera de hacer llegar un mensaje que es más importante que nunca”, resumió el joven, que es guardaparques titulado, tiene experiencia en medios de comunicación como columnista y una comunidad de más de 50.000 seguidores.

La dificultad estaba en una pregunta que nadie se había hecho antes: ¿es posible hacer contenido audiovisual para y por personas con TEA? La respuesta, cuando Pablo Banchero y su socio Nicolás Kronfeld empezaron a investigarlo, fue que no. Al menos, no como se hacían hasta ese momento.

Esa negativa se convirtió en la oportunidad que abrió puertas y así nació Fusión Films. La productora, fundada con un fondo semilla de ANDE, investigó durante dos años cómo producir contenido audiovisual apto para personas con autismo. El resultado fue Bichero.

Se trata de una serie documental construida desde cero con criterios de accesibilidad, que le propusieron conducir a Ripoll y que él hoy ve como el puntapié inicial de un camino que quiere seguir de por vida.

Pero Fusión, además de ser una productora audiovisual, es un emprendimiento social y el financiamiento es el desafío que los acompaña para cada capítulo. Desde la idea hasta la postproducción requieren mucho tiempo de búsqueda de inversores para llegar a la pantalla. 

En definitiva, Bichero no es solo un documental inclusivo. Es la prueba de que la sostenibilidad no se trata solo de cuidar el planeta, sino de crear sistemas que permitan que todas las personas prosperen de manera equitativa a largo plazo.

Ahora trabajan en una serie más corta, a nivel local, esperan volver a la pantalla internacional y, si todo sale bien, recorrer el mundo buscando animales. 

Imagen principal - Antonio Ripoll y Pablo Banchero. Foto: Leonardo Mainé.