¿Cómo serán en dos años las apps de los bancos? ¿Lo que se desarrolla hoy queda viejo mañana para una fintech? ¿Y las decisiones de alto nivel las están tomando los ejecutivos más actualizados en tecnología? El avance vertiginoso, los cambios obligados por la IA y los riesgos que se abren ponen la discusión en otro nivel en el mundo financiero.
La tecnología dejó de ser un diferencial y hoy es el piso, pero la clave está en saber usarla. En eso coinciden tres referentes del sector, que dieron su visión sobre hacia dónde va la experiencia del usuario y las necesidades de la industria.
Florencia Williams, High Tech Territory Leader en Oracle, dijo que las entidades tradicionales se están volcando hacia la nube. “Buscan tener disponibilidad de datos de manera rápida, plataformas para crecer, bajar la rispidez de los procesos y ahí interviene mucho la IA; hay mucha automatización de procesos”, explicó.
Mientras, las fintech preguntan: “Y si se me cae la nube, ¿dónde está mi plan de contingencia?”. Ahí, marcó Williams, el pedido es claro: alta disponibilidad y baja latencia.
“El que está hablando de un chatbot hoy está en el mínimo. Hoy la industria requiere una transformación importante, acompañada de una plataforma que le asegure poder usar herramientas de inteligencia artificial”, agregó.
Por su parte, Mauro Taroco, CEO de ThinkUp by Domus Global, señaló que los bancos y las fintech no piensan sus soluciones para arquetipos de clientes, sino para el promedio. Pero esa media ya no la marca el sector financiero, sino la vida cotidiana. “Abro Netflix, Spotify, Amazon y espero una experiencia hiperpersonalizada”, dijo, y esa expectativa se traslada intacta a la app del banco.
Para responder a eso, describió tres capas que son necesarias. Datos de comportamiento del usuario; decisiones en tiempo real y, la menos madura, la experimentación. Ahora ¿cómo se llega a ese punto en que el producto satisfaga a todos los usuarios? “No es un proyecto que tiene inicio y fin; es más una maratón”, aseguró.
Taroco lanzó un pronóstico duro sobre el desarrollo actual. “Las apps en algún momento van a ser diferentes y lo digo sabiendo que es un poco incómodo porque varios vienen invirtiendo millones en construirlas (...). Pero el usuario no quiere navegar un catálogo, quiere resolver un problema”, enfatizó.
Por su parte, Eduardo Mangarelli, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad ORT Uruguay, advirtió que en la adopción de tecnología en el sector financiero “hay múltiples tensiones que navegar”. Entre ellas, la parte regulatoria y “la alta y continua demanda y cambio de expectativas de los consumidores”, que conlleva un reclamo de “hiperpersonalización”.
Pero además, resaltó un punto que considera crucial: “el incremento significativo de los riesgos”. “El fenómeno de la ciberseguridad hoy tiene nivel de prioridad 1 dentro de todas nuestras organizaciones”, sostuvo. Y su alerta fue doble, porque así como las empresas deben ajustar sus controles, hay que tomar en cuenta que las mismas herramientas que aceleran el desarrollo de software están hoy en manos de atacantes que buscan vulnerabilidades de forma automatizada.
Consultado sobre el nivel de formación a nivel local para enfrentar este mundo tan cambiante, Mangarelli aseguró que el desafío ya no está solo en el nivel de grado, “sino en quienes ya están en el mercado a nivel gerencial y a nivel directivo, que nos dicen ‘necesito un curso a medida que me ayude a entender y a navegar este formato’”.
“Se requiere músculo para poder ayudar a actualizar rápidamente a profesionales que ya están desempeñándose en múltiples sectores y necesitan ser efectivos en el contexto actual”, indicó.