Cinco errores de comunicación que deberías evitar en tu trabajo
Aprendé a autopromocionarte, expresar tus ideas y afianzar tu confianza para resaltar tus mejores cualidades profesionales.

Todos pasamos alguna vez por esta situación: estás presentando una nueva idea a tus colegas, clientes o hablando con tu jefe, incluso frente a la Junta Directiva; y de repente se te traba la lengua o empezás a divagar. Más tarde, te sentís mal con vos mismo por no haber dado lo mejor de vos mismo. 

Aunque muchas empresas se enfocan en el desarrollo profesional, muy pocas impulsan la mejor manera de comunicarse eficazmente en el lugar de trabajo. 

Cuando los expertos comparten consejos de comunicación, con frecuencia no reconocen las diferencias significativas en la forma de comunicarse de las distintas personas. Entonces, ¿Qué hay que hacer? Acá tenés algunos consejos que funcionan.

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Dominá el arte de la autopromoción


Hablar de tus logros en el trabajo es fundamental y, sin embargo, muchas mujeres no se sienten cómodas haciéndolo. Es importante que entendamos que hay una diferencia muy marcada entre la autopromoción y la arrogancia.

«A las mujeres nos resulta difícil hablar de nuestros logros y nuestras capacidades por varias razones», explicó Tara Mohr a Goop. La autora y orientadora profesional afirmó que el “condicionamiento de niña buena” nos enseña a no expresarnos como demasiado  satisfechas con nosotras mismas. 

Además, las jóvenes aprenden a sobresalir como estudiantes, pero esa estrategia no siempre se traslada bien al lugar de trabajo. “En la escuela, nos acostumbramos a hacer los trabajos con timidez, calladas, pero de calidad, sin subir nunca la voz. En el lugar de trabajo, las reglas cambian”, expresó Mohr.

 

Si te cuesta autopromocionarte, probá esto: pensá en tus logros como 'victorias' que pueden ayudar a otros miembros de tu equipo. En otras palabras, pensá en cómo tus logros pueden servir a los demás. 

Los estudios lo respaldan: una vez que te centrás en el propósito, cambia la forma en la que percibís tus propias palabras. Y te resultará más fácil hablar de tus logros si los tomás como parte de un objetivo mayor y no simplemente como algo egoísta.

 


Dejá de autosabotearte


Estuviste alguna vez en una presentación de Zoom o en una reunión, se te ocurrió una idea, y te inclinaste tímidamente diciendo: "Sé que puede ser una idea tonta pero…". Esto es lo que yo llamo una red de seguridad, y muchos de nosotros las utilizamos. Pero debemos dejar de hacerlo. 

Son una forma fácil de amortiguar un posible golpe; si a los demás no les gusta tu idea, simplemente asentís con la cabeza como si supieras desde el principio que era un no seguro. Pero empezar una idea de esta manera predispone a tu público a pensar negativamente. Saben que no tenés convicción en tu idea, así que ¿por qué deberían tenerla ellos? 

Si exponés tus ideas bien pensadas con seguridad, confiando en tus propias capacidades y juicio, los demás van a percibirte de la misma manera, con credibilidad.

 


Desechá las muletillas


Las muletillas, o palabras de relleno, son esas molestas palabritas que utilizamos con frecuencia pero de las que ni siquiera somos conscientes. “Pensá en palabras como «bueno», «así que», «ya sabés», y también en sonidos sencillos como «ah», «um» y «eh»”, dijo Shivani Divecha. La experta en branding de LinkedIn afirmó que incluso «literalmente», «en realidad» y «básicamente» son palabras de relleno. 

“Prestá atención a frases como «para ser sincero» (¿antes no eras?), «francamente» (¿sólo ahora nos estamos enterando de la verdad?) o, mi nueva favorita al iniciar una conversación, «sí..no»  Todas estas palabras y frases te restan credibilidad”, dijo.

Aunque las palabras de relleno pueden convertirse fácilmente en un hábito, eso no significa que estés atascado con ellas para siempre. Resulta útil grabarte hablando para poder ver qué palabras de relleno usás y qué te impulsa a eso. 

 

Con frecuencia el problema es que no estamos bien preparados; es entonces cuando aparecen las muletillas porque nos sentimos incómodos. Así que nunca improvises una presentación o incluso un debate. Armá un esquema en tu cabeza y practicá la conversación en voz alta para sentirte más cómodo. 

También usamos palabras de relleno porque tememos al silencio muerto, así que lanzamos palabras sin sentido para rellenarlo. Acordate que está perfectamente bien hacer pausas en tu discurso. De hecho, con frecuencia recomiendo a mis clientes que sumen pausas a propósito -el tiempo que se tarda en dar golpecitos con el pie- para que su presentación parezca medida, intencionada y bien pensada.

 


Practicá un cierre


Cuando nos comunicamos en el trabajo, tendemos a centrar mucho tiempo y energía mental en cómo vamos a empezar un discurso, una pregunta o incluso una respuesta a una pregunta. Pero con frecuencia ignoramos el final. Sin embargo, hay pocas cosas más incómodas que escuchar a alguien divagar, luchando por encontrar una forma elocuente de terminar. Con frecuencia puede dispersar la atención, incluso tras una gran presentación.

Antes de empezar tu discurso, de levantar la mano para hacer una pregunta o de comenzar una respuesta, pensá en el orden en el que expondrás sus ideas y, lo que es más importante, en cómo terminarás. Entre la introducción y la conclusión, asegurate de exponer claramente una conclusión: ¿Qué querés que tu público se lleve? No te olvides de la intención: qué buscás que hagan con la información?

Concluí con un final bien preparado. Terminar tu charla con seguridad y de forma concisa hace que a tu público le resulte más agradable escucharla, y aún más fácil que la recuerden y pasen a la acción.

 


Vestite para progresar


Ya escribí antes sobre la importancia de vestirse para progresar. El objetivo es doble: sentirte seguro con lo que llevás puesto y destacar entre la multitud. Si vas a estar en una sala de juntas llena de trajes oscuros, o en un escenario frente a un fondo negro, considerá la posibilidad de llevar ropa de un color fuerte, un tono profundo o un neutro relajante. 

 

El color del poder de 2023 fue el rojo, o 'Viva Magenta' como lo llamaron los expertos en color de Pantone. El color de este año es el Durazno y se sitúa en la rueda cromática entre el rosa y el naranja.

Considerá la comodidad y dale prioridad al elegir el vestuario, dependiendo del espacio para sentarse. Si estás incómodo con la ropa que llevás puesta, o tenés que acomodarla constantemente, eso te distraerá y bajará tu confianza. Todo lo que distrae, resta. 

Probá estos consejos y observá la diferencia que puede hacer centrarte en una buena comunicación.

Nota publicada en Forbes US.