Muchos los líderes equiparan la velocidad con la competencia, pero las investigaciones sugieren que "frenar" es la verdadera característica de un liderazgo de alta calidad.
Sin embargo, con un estimado de 35.000 decisiones por día, las personas tienden a apurar sus decisiones, en especial cuando sienten la presión de otros, y más aún cuando se trata de figuras con poder.
Tomarse las cosas con calma al decidir resulta clave para alcanzar decisiones de calidad. Primero, las personas no suelen calcular bien cuánto tiempo demandan actividades como la toma de decisiones; por eso, los plazos muchas veces son arbitrarios. Segundo, los sesgos influyen en las decisiones rápidas y perjudican de manera seria la calidad del resultado. Por último, una toma de decisiones más estructurada se asocia con mayor eficiencia y mejor implementación.
Un estudio reciente de ScienceDirect reveló que fijar plazos ajustados impide considerar categorías enteras de datos relevantes que podrían influir en el proceso de toma de decisiones. Darle más tiempo a quien decide mejora de manera directa su capacidad para planificar contingencias, obtener el contexto necesario y explorar alternativas. @@FIGURE@@
No todas las decisiones son realmente urgentes.
Las investigaciones demuestran que "las personas tienen menos éxito a la hora de priorizar las tareas importantes sobre aquellas que son urgentes o que simplemente les parecen urgentes". Esta "ilusión de urgencia" puede eclipsar los plazos para la toma de decisiones y acortarlos.
¿Cómo saber si una decisión es urgente?
Las decisiones urgentes tienen un plazo formal y ajustado, como un acuerdo comercial o un cambio de precio, o consecuencias negativas ante la indecisión, como la pérdida de una vida o de una oportunidad. Si tu decisión no tiene un plazo documentado ni consecuencias trascendentales, probablemente tengas más tiempo para tomarla.
Si creés que tenés más tiempo para tomar una decisión, conviene aclarar el cronograma con los demás a través de una pregunta: "¿Qué pasaría si esperáramos a tomar esta decisión más adelante?". Escuchá con atención las razones válidas para apurar la decisión y poné el acento en el contexto que falta para tomarla ahora.
Si bien es importante resistirse a los plazos arbitrarios, tampoco se puede esperar a tener certeza absoluta. La "Regla del 70%" de Jeff Bezos es una guía perfecta: si se dispone de menos del 70% de la información, es probable que se actúe de forma imprudente. Si se espera al 90%, tal vez la oportunidad ya se haya perdido. El objetivo es encontrar el equilibrio justo entre la sensación de urgencia y la obsesión por la perfección.
Si no disponés de información suficiente, pedí aclaraciones antes de tomar una decisión.
Las decisiones rápidas están plagadas de sesgos.
En la toma de decisiones rápidas se activan numerosos sesgos. Entre ellos, el sesgo de confirmación, por el cual las personas buscan información que confirme lo que ya saben; el sesgo de anclaje, por el cual las primeras impresiones influyen en la decisión; y la “falacia del costo hundido” (sunk cost fallacy), por la cual las personas aumentan su compromiso con decisiones previas por inversiones pasadas, como tiempo, plata o esfuerzo, en lugar de evaluar los beneficios actuales.
Al decidir con calma, se favorece el pensamiento objetivo, también conocido como pensamiento del Sistema 2: un modo de razonamiento más lento, consciente y que requiere mayor esfuerzo, lo que suele traducirse en mejores resultados. Cuando las decisiones se toman sin apuro, se activa el neocórtex, la parte del cerebro responsable del pensamiento racional y la lógica. Eso aporta el contexto necesario para tomar una decisión de alta calidad.
Usá criterios para desacelerar la toma de decisiones.
A esta altura, quizá pienses: esto suena bien, pero ¿cómo puedo resistir la presión de tiempo de los demás cuando quieren decisiones rápidas?
Primero, si ya aclaraste que tenés más tiempo para tomar la decisión, sé transparente respecto del nuevo plazo. Luego, reuní la información y el contexto adicional que necesitás, e incorporá criterios objetivos al proceso de toma de decisiones.
Los criterios de decisión son útiles para alcanzar consenso entre las distintas partes interesadas y reunir la información necesaria. Dos criterios comunes son: 1) facilidad de implementación, según recursos y plazos, y 2) impacto, tanto en el negocio como en el cliente. Las alternativas se pueden evaluar según estos dos factores o, si preferís un análisis más detallado, se las puede ubicar en una matriz de 2x2. En ese caso, las opciones con alta facilidad y alto impacto aparecen como las más lógicas. @@FIGURE@@
Hace unos años, colaboré con un cliente del sector de la salud animal en el desarrollo de una herramienta de análisis de decisiones para ayudar a sus directivos a decidir mejor. La herramienta tenía cuatro criterios propios: rentabilidad financiera de la inversión, alineación estratégica, impacto en el mercado externo e impacto cultural interno.
Cuando los directivos evaluaban la posibilidad de entrar en nuevos mercados o desarrollar nuevos tratamientos, el equipo analizaba las alternativas según esos criterios, primero de manera individual y después en grupo. Así, se evitaba el pensamiento grupal y se promovían el debate y la consideración de distintas perspectivas para tomar decisiones más completas y alineadas con la estrategia.
La toma de decisiones estructurada es eficaz porque, según la teoría de la justicia procesal, las personas son más propensas a comprometerse con una decisión que consideran justa, incluso si no están de acuerdo. Al contar con criterios claros y transparencia sobre cómo se tomó la decisión, se promueven una sensación de equidad y un mayor compromiso.
Antes de tomar tu próxima decisión, reflexioná primero: ¿tengo que decidir rápido o dispongo de más tiempo? ¿Qué sesgos debo tener en cuenta? ¿Qué información relevante paso por alto? ¿Cuáles son los criterios necesarios para tomar la decisión y qué alternativas podría explorar?
No es la indecisión lo que impide tomar decisiones firmes, sino la necesidad de evaluar las implicancias y los factores clave antes de ajustarse a un plazo impuesto y, muchas veces, arbitrario. Al ampliar el tiempo para decidir mediante un proceso estructurado, aumentan tanto el compromiso como la calidad de las decisiones.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com