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Foto: Unsplash.

Por qué las mejores empresas del mundo animan a los empleados a desconectarse después del trabajo

Aytekin TankColaborador

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El agotamiento laboral afecta a más de la mitad de los trabajadores estadounidenses y genera pérdidas millonarias. Por eso, promover el descanso y establecer límites claros fuera del horario laboral se vuelve clave para mejorar el bienestar y la productividad.

13 Octubre de 2026 21.00

En todo el mundo, 15 países reconocen el derecho a la desconexión digital fuera del horario laboral. Desde Australia hasta Irlanda, pasando por Kenia y Eslovaquia, los trabajadores cuentan con protección para dejar de responder mensajes, silenciar notificaciones y dedicar tiempo a su vida personal una vez finalizada su jornada. Tras la aprobación de esta legislación en Australia, en 2024, un ministro explicó su propósito: "Se trata de recuperar el equilibrio entre la vida laboral y personal, y de garantizar que la gente no acumule horas extras no remuneradas por revisar correos electrónicos y responder mensajes cuando no reciben sueldo".

En Estados Unidos, los intentos de avanzar con regulaciones similares no prosperaron. California, Nueva Jersey, la ciudad de Nueva York y Washington impulsaron proyectos legislativos destinados a proteger el derecho de los empleados a desconectarse una vez terminada su jornada laboral. Sin embargo, ninguna de estas iniciativas logró convertirse en ley.

La falta de una legislación específica no significa que el problema sea menos grave en Estados Unidos. Por el contrario, el agotamiento laboral tiene consecuencias económicas significativas para las compañías. Según un estudio publicado en el American Journal of Preventive Medicine, el costo del burnout puede alcanzar los US$ 21.000 anuales por empleado. La dimensión del fenómeno resulta todavía más preocupante si se considera que más de la mitad de los trabajadores estadounidenses asegura sentirse agotada por su trabajo.

Empleado exhausto descansando la cabeza en el teclado del laptop debido al agotamiento y estrés.
El agotamiento laboral representa un costo millonario para las empresas y afecta a más de la mitad de los trabajadores estadounidenses. (Foto: Pexels)

Sin embargo, las empresas no necesitan esperar a que se aprueben nuevas leyes para fomentar una cultura laboral que respete el derecho a la desconexión. Existen distintas medidas que pueden implementar para proteger el tiempo personal de sus empleados, mejorar el equilibrio entre la vida laboral y privada y lograr resultados concretos. Estas son algunas de ellas.

Predicar con el ejemplo

Promover el derecho a la desconexión no alcanza si quienes están al frente de los equipos no lo ponen en práctica. Una cosa es recomendarles a los empleados que respeten sus horarios de descanso y otra muy distinta es demostrar ese compromiso a través de las propias acciones.

Aunque muchos directivos destacan la importancia de mantener un equilibrio entre la vida laboral y personal, sus comportamientos no siempre son coherentes con ese discurso. Enviar correos electrónicos o mensajes fuera del horario de trabajo, mientras se alienta a los empleados a desconectarse, transmite una señal contradictoria. Según señala The Wall Street Journal, estas conductas refuerzan la percepción de que el bienestar de los trabajadores y el derecho a la desconexión no constituyen verdaderas prioridades para la organización.

A esto se suma otra práctica que puede resultar contraproducente: reconocer y elogiar a quienes extienden sus jornadas laborales o sacrifican su tiempo personal para cumplir con las exigencias del trabajo. Este tipo de reconocimiento contribuye a instalar la idea de que un buen empleado es aquel que siempre está disponible, no establece límites y antepone sus obligaciones profesionales al descanso. Así, en lugar de promover una cultura laboral saludable, se termina premiando el exceso de trabajo y normalizando la falta de desconexión.

Una familia corriendo en una playa pintoresca en Portugal, de la mano y disfrutando de las olas.
El comportamiento de los líderes influye en la forma en que los empleados establecen límites entre el trabajo y su vida personal.(Foto: Pexels)

Como CEO, conozco de primera mano la presión de estar permanentemente conectado y disponible. Sin embargo, también soy consciente de la importancia de establecer límites, tanto para cuidar mi propia salud mental como para promover el bienestar de mis empleados. Mi equipo sabe que todos los años me tomo unos días para desconectarme por completo del trabajo en la finca de olivos que mi familia tiene en Turquía. También fui consecuente con esa decisión cuando nació mi segundo hijo y me tomé tres meses de licencia por paternidad. Del mismo modo, es poco frecuente que mis empleados reciban un correo electrónico mío durante el fin de semana.

Mi empresa es importante para mí, por supuesto. Pero tomar distancia y dedicarme tiempo a mí mismo es precisamente lo que me permite hacer bien mi trabajo. ¿Por qué no debería ocurrir lo mismo con mis empleados?

Establecer las reglas por escrito

Demostrarles a los empleados que pueden desconectarse sin consecuencias negativas es fundamental para promover un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal. Sin embargo, no es suficiente por sí solo.

Francia fue el primer país del mundo en reconocer legalmente el derecho a la desconexión en 2017. La decisión respondió a la preocupación por el avance de la tecnología, que estaba generando una cultura de disponibilidad permanente que afectaba el bienestar de los trabajadores y que no podía resolverse únicamente con buenas intenciones.

La ley obligó a las empresas a definir los horarios de trabajo y garantizó que los empleados pudieran desconectarse al finalizar su jornada sin tener que responder mensajes o correos laborales. Una trabajadora de una empresa fintech de París contó a The Guardian que este respaldo legal le permite sentirse "con total libertad para desconectarse todos los fines de semana, por las noches, cuando está enferma o de vacaciones". Además, aseguró que no siente ninguna presión para responder correos electrónicos ni otras comunicaciones relacionadas con su trabajo fuera del horario laboral.

Tres ejecutivos de negocios con trajes colaborando alrededor de monitores dobles en un entorno de oficina moderna.
Establecer políticas claras de desconexión permite reducir la incertidumbre sobre las obligaciones laborales fuera de horario. (Foto: Pexels)

Aunque Estados Unidos todavía no cuenta con una legislación similar, los líderes empresariales pueden establecer sus propias políticas de desconexión. Para hacerlo, es necesario responder algunas preguntas importantes: ¿Qué situaciones se consideran emergencias? ¿Quiénes pueden comunicarse con otros empleados fuera del horario laboral y por qué motivos? ¿Qué ocurre cuando alguien incumple reiteradamente los límites establecidos?

Dejar estas reglas por escrito ayuda a evitar confusiones y elimina las dudas sobre lo que se espera de cada trabajador. Así, los empleados no tienen que preguntarse si están incumpliendo sus responsabilidades por no interrumpir una cena familiar o un partido de fútbol para responder un correo electrónico. La respuesta es clara: no.

Reflexiones finales

Los beneficios de la desconexión laboral son claros. Los equipos con un alto nivel de compromiso registran menos ausentismo, menor rotación de personal y mayor productividad. En cambio, los equipos que sufren agotamiento laboral suelen experimentar los efectos opuestos.

Actualmente, los empleados enfrentan niveles elevados de estrés laboral y sienten la presión de mantener su rendimiento incluso cuando necesitan descansar. Incorporar el derecho a la desconexión en las políticas de la empresa es una manera de demostrarles que su tiempo libre debe ser respetado. De esta forma, es posible construir un entorno laboral en el que las personas puedan desarrollarse plenamente.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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