Forbes Uruguay
Gabriela Hearst diseñó los uniformes oficiales de la selección uruguaya de fútbo
Lifestyle
Gabriela Hearst diseñó los uniformes oficiales de la selección uruguaya de fútbo
Fotos: Clara Cullen.

Cuánto cuesta vestir a Uruguay en el Mundial: sastrería, material de lujo y diseño de Gabriela Hearst en un look de más de US$ 5.800

Mariana Malek

Share

La diseñadora uruguaya es la cabeza detrás de los trajes a medida de lana merino que viste la selección en el Mundial 2026.

11 Junio de 2026 08.08

Después de los jugadores de fútbol, es probable que la principal embajadora uruguaya en el mundo sea la diseñadora de lujo y dueña de la marca homónima, Gabriela Hearst. En abril se supo que para la Copa del Mundo 2026 —que comienza hoy, jueves 11 de junio, y que tendrá como sedes a Estados Unidos, Canadá y México— la selección uruguaya viste trajes de lujo elaborados por la oriunda de Paysandú.

Este proyecto "es un honor, porque se combinan dos cosas que amo: mi país y el diseño", dijo la empresaria en diálogo con Forbes Uruguay. "Me gusta diseñar algo que enmarque a la persona y no que la ropa hable más", agregó. Los trajes, insiste, son un marco; las estrellas son los jugadores.

Sobre lo que buscó transmitir con los diseños, aseguró: "La calidez del uruguayo y lo bien que nos relacionamos con otras culturas son características muy valiosas. Tenemos una personalidad que se lleva bien con el mundo: no es conflictiva, sabe aceptar y generar vínculos".

"Estoy muy orgullosa de ser uruguaya y de representar al país. Lo vi reflejado en todos los jugadores y en cada una de las personas con las que trabajamos: hubo una enorme generosidad y una gran calidez humana. Fue un placer trabajar con ellos".

A diferencia de los que muchos podrían pensar y de lo que sucede habitualmente, la tarea de vestir a la selección fue una idea y un sueño que Hearst cultivó durante varios años, no un encargo que le llegó. Fue “una inquietud sorprendente”, aseguró al respecto Ignacio Alonso, presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) a fines del año pasado. "Recibimos de forma muy grata por parte de Gabriela la iniciativa", agregó.

La diseñadora dirige una compañía de lujo con LVMH como socio minoritario, tiene presencia en 15 mercados y piezas que llegan a US$ 70.000; el 90% se produce en Italia y el resto en Uruguay, con Manos del Uruguay. Más allá de su marca, tiene una larga trayectoria vinculada al campo y a la producción de lana en Uruguay a través de su familia, ya que se trata de la séptima generación de productores rurales. Creció en la estancia familiar dedicada a la ganadería y a la cría de ovejas merino en el norte del país y todavía hoy le dedica parte de su tiempo. 

Sastrería italiana, materia prima uruguaya: cuánto costaron los trajes de la Celeste

Son tres diseños, todos confeccionados a mano bajo los estándares de la sastrería italiana. Los hombres visten el saco Irving, de botonadura sencilla, y el pantalón Sebastian; las mujeres, el blazer Angela —cruzado, de silueta marcada— y el pantalón Vesta. Debajo, los jugadores llevan un polo de microlana merino en tono marfil, una fibra ultrafina elegida por su suavidad y su capacidad de regular la temperatura, pensada para el calor de las sedes. El equipo ejecutivo suma camisas de popelina Sea Island y corbatas de sarga de seda azul marino con el escudo nacional bordado en tono sobre tono.

Santiago Rochet. Foto: Clara Cullen
Santiago Rochet. Foto: Clara Cullen

No obstante, los detalles personalizados son los que destacan en esta colaboración. El forro es un jacquard de seda con el patrón del escudo patrio, y sobre el corazón, en el interior del saco, cada integrante de la delegación lleva bordado a mano su nombre junto a la inscripción "FIFA World Cup 2026" y el escudo uruguayo. 

El conjunto se completa con un par de championes Ohio —el primer sneaker sustentable de la casa—, de cuero blanco texturado para los jugadores y nubuck azul para los dirigentes, con las iniciales de la AUF bordadas en la lengüeta. Hasta ahí llega el cuidado: suelas de caucho con 30% de material reciclado, costuras con 30% de poliéster reciclado certificado, cuero de una curtiembre con certificación internacional y pegamento al agua, sin poliuretano.

Detrás de cada prenda hubo una logística de alta costura. En marzo, Hearst y su equipo viajaron a Londres con los dueños de la sastrería italiana y, en apenas dos días, tomaron las medidas de unas 40 personas, antes de que la selección enfrentara a Inglaterra en un amistoso en Wembley. "Son todos hechos a mano, como se hacía a la antigua", dijo la diseñadora.

Ni la marca ni la AUF revelaron cuánto costó vestir a la delegación, pero los precios de catálogo dan la escala. En la tienda de Gabriela Hearst, el saco Irving en lana virgen azul marino se vende a US$ 2.690; el pantalón Sebastian a US$ 990; el polo Stendhal de cachemir y seda a US$ 1.120; y los championes Ohio a US$ 1.050. Un solo look de jugador supera los US$ 5.800 si fuese comprado en la tienda, y estos se hicieron a medida, un escalón por encima del prêt-à-porter.

El proyecto, además, tiene su costado comercial. Para el Mundial, la marca abrió una cápsula "AUF Limited Edition" a la venta al público: los mismos championes Ohio y las piezas del traje en lana uruguaya, disponibles en su tienda online. 

La fibra detrás del proyecto

La protagonista de esta historia no es la tela ni el corte, sino la materia prima. "La lana es la reina de este proyecto", dijo Hearst en la presentación. Y cuando Forbes Uruguay le preguntó sobre la sostenibilidad, el sello de su marca, su respuesta empieza por otro lado. "Son totalmente lo mismo: nada de lo que hago carece de los valores que sigo; si no, no lo haría. Número uno es el lujo. La lana merino es un material de lujo por la escasez", explicó.

Los números explican el fenómeno: a mediados de los años noventa Uruguay tenía más de 20 millones de ovinos, hoy el stock ronda los 4,75 millones de cabezas, según información preliminar de la Dirección de Contralor de Semovientes (Dicose) a junio de 2025: una caída del 11,5% en apenas un año y el menor número del que se tenga registro. 

Fernando Muslera, Gabriela Hearst y Agustín Canobbio. Foto: Clara Cullen.
Fernando Muslera, Gabriela Hearst y Agustín Canobbio. Foto: Clara Cullen.

Aun con esa caída, el país sigue siendo un actor de peso en el negocio mundial de la fibra. Uruguay es el tercer exportador mundial de lana en estado natural medido en valor y el primero de América Latina, según Uruguay XXI, con una producción cada vez más fina y trazable, libre de mulesing y biodegradable. 

A eso se suma una matriz de generación eléctrica que roza el 98% de fuentes renovables, un dato que la propia Hearst menciona para explicar por qué su búsqueda de bajo impacto encaja con la producción uruguaya. La lana de los trajes proviene de campos del norte del país y fue hilada localmente por Lanas Trinidad, en Flores.

"Es una oportunidad única para mostrarle al mundo la calidad de nuestros productos, que permiten transformar la naturaleza de manera sostenible en bienes sofisticados y de máxima calidad", afirmó Rafael Normey, presidente de la Federación Rural, en un comunicado emitido por la asociacón.

En tanto, desde AUF, Alonso señaló: "Que una uruguaya tan reconocida en el mundo de la moda sea la encargada de vestirnos oficialmente para arribar a la próxima Copa Mundial es un orgullo, y el hecho de que lo haga con lana merino uruguaya resalta enormemente al productor agropecuario uruguayo".

Hearst prefiere no medir el proyecto en términos de marca. "No pienso en lo que significa para mi marca; me guío por lo que mi corazón quiere hacer y por lo que siente que es auténtico", aseguró a Forbes Uruguay. Reconoció, incluso, que el proyecto la acercó a un público que casi no la conocía en su propio país: "Jamás había hecho muchas entrevistas en Uruguay; fue como estar más cercana a mi país". Lo que sí concede es un cambio de mirada sobre ese lugar al que vuelve una y otra vez: "Ahora a Uruguay lo veo como natural y elegante", concluyó.

10