El Ferrari Luce, primer auto eléctrico de la marca italiana, pasó en menos de tres meses del rechazo inicial del mercado a confirmar una fuerte demanda entre clientes y coleccionistas. Su producción quedó vendida hasta fines de 2027 y el primer ejemplar alcanzó US$ 40 millones en una subasta benéfica de RM Sotheby's, 36 veces por encima de la estimación inicial.
Cuando Ferrari presentó el modelo en Roma el 25 de mayo, la reacción de los inversores fue inmediata. Las acciones que cotizan en Milán cayeron cerca de un 8% al día siguiente, mientras que en Nueva York cerraron en US$ 329,91. En aquel momento, un análisis previo sostuvo que la venta masiva había sido un error y que el auto encontraría compradores. Las acciones de la automotriz en Nueva York cerraron el martes a US$ 412,44, un 25% por encima del cierre del 26 de mayo.
La recuperación de la cotización respaldó con demora aquel argumento, pero la señal más contundente llegó durante la Semana del Automóvil de Monterey. En la subasta de RM Sotheby's, el primer Luce de producción se convirtió en el auto nuevo más caro jamás vendido en una subasta. La estimación inicial era de US$ 1,1 millones, pero la puja llevó el valor final hasta los US$ 40 millones.
El veredicto de los US$ 40 millones
El vehículo subastado es el Chasis 0, el primer Luce fabricado. La compañía lo personalizó mediante Tailor Made, su programa de configuración a medida, con una pintura perlada semibrillante que cambia del verde al violeta según la incidencia de la luz y un interior de cuero metalizado Perla Le Mans.
Tras la venta, el ejemplar regresará a Maranello y será entregado en el primer trimestre de 2027. La identidad del comprador no fue revelada y los US$ 40 millones se destinarán a financiar los programas educativos de la Fundación Ferrari.
El carácter benéfico de la subasta aportó un incentivo solidario, aunque una buena causa por sí sola no garantiza una demanda de semejante magnitud. La intensidad de la puja mostró que varios compradores estaban dispuestos a competir por el vehículo hasta llevarlo a un precio que ningún auto nuevo había alcanzado en una subasta.
Lo que los vendedores pasaron por alto
La caída de las acciones en mayo respondió a las dudas de los inversores sobre el diseño del modelo, su precio inicial de US$ 640.000 y la idea de que un sistema eléctrico contradecía la identidad de la marca. El Luce cuenta con cuatro motores, 1.035 caballos de potencia y cinco plazas. También es el primer auto diseñado por LoveFrom, el estudio de Jony Ive y Marc Newson.
Los inversores interpretaron esas características como un problema. Sin embargo, el negocio de Ferrari se apoya en la escasez, el estatus y la procedencia de sus vehículos. La compañía fabrica deliberadamente menos unidades de las que podría vender.
En 2024, aproximadamente el 81% de los nuevos Ferrari quedaron en manos de personas que ya tenían un auto de la marca. Casi la mitad fue adquirida por clientes que poseían más de uno, lo que evidencia un nivel de fidelidad que ayuda a explicar la demanda.
Un análisis publicado en junio resumió la situación en una frase: “Ferrari rara vez sale a la venta. Ahora está a la venta, y la razón es una fotografía”
Tres semanas después de su presentación, toda la producción prevista del modelo hasta fines de 2027 ya estaba vendida. El vehículo que el mercado había recibido como un posible error había encontrado compradores rápidamente.
La lógica del coleccionismo
Desde la perspectiva de un coleccionista, el sistema eléctrico podía aportar valor. El Luce inauguró una nueva categoría dentro del universo de la compañía y siempre habrá un único primer Ferrari impulsado exclusivamente por electricidad. El Chasis 0 reúne, además, otro atributo singular al ser el primer auto diseñado por Jony Ive. Esa combinación aporta dos elementos de autenticidad que ningún otro vehículo puede igualar. A los clientes se les presentó el inicio de un nuevo capítulo en la trayectoria de la automotriz.
La subasta mostró que algunos de sus compradores más valiosos comprendieron ese atractivo antes que el mercado bursátil. De todos modos, no toda la recuperación de las acciones puede atribuirse al Luce, ya que una parte también respondió al buen desempeño general del mercado.
La caída de mayo tuvo una explicación diferente. Según el análisis, estuvo impulsada por una interpretación errónea del producto, y los accionistas que vendieron en ese momento dejaron sus títulos en manos de compradores que entendían mejor el funcionamiento de la compañía. La lección excede a una sola automotriz. Cuando un anuncio provoca la caída de una acción, la pregunta central es si realmente cambió algo en la empresa. En mayo, la respuesta fue negativa.
El mercado tardó tres meses en modificar su lectura, mientras que a los clientes de la marca les bastaron unos minutos de puja para expresar su propia valoración. La diferencia entre leer un titular y comprender el negocio alcanzó los US$ 40 millones.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.