La colección de relojes de US$ 1.000 millones que inspiró tres hoteles de lujo en Italia
Irene S. Levine Colaboradora
Irene S. Levine Colaboradora
Antonella y Sandro Fratini dejaron una impronta distintiva en el sector hotelero a través de una colección de residencias y hoteles de lujo con una marcada identidad propia. Ubicadas en Roma, Venecia y Florencia, y gestionadas bajo la marca familiar WTB (Why The Best Hotels), cada una de estas propiedades fue concebida de manera personalizada y busca transmitir la elegancia atemporal del “Made in Italy”.
Más allá de su trayectoria empresarial y hotelera, Sandro Fratini es especialmente reconocido en el mundo de la relojería por ser uno de los coleccionistas de relojes de lujo más destacados. Su fascinación por estas piezas y por los secretos de sus complejos mecanismos comenzó hace más de seis décadas.
A los ocho años recibió como regalo de primera comunión un Longines chapado en acero. Aquel reloj despertó su curiosidad por el funcionamiento de esos pequeños y sofisticados mecanismos y marcó el inicio de una pasión que lo acompañaría durante toda su vida.
Con sus primeros ahorros comenzó a comprar sus propias piezas, mientras que su padre y su abuela, al advertir su creciente interés, lo alentaron y lo ayudaron a acceder a relojes de mayor valor.
Para cuando cumplió 20 años, Fratini ya había incorporado a su colección piezas de algunas de las casas relojeras más prestigiosas del mundo, entre ellas Patek Philippe, Rolex, Cartier y Vacheron Constantin.
Pero su impresionante colección de relojes tomó forma varios años después. El padre de Fratini fundó Rifle, la innovadora marca italiana de ropa de jean, en la Toscana. Cuando Sandro y sus primos pasaron a ser copropietarios del negocio familiar, el coleccionista encontró la oportunidad de recorrer el mundo y reunir más de 2000 relojes antiguos y piezas de colección únicas.
En la actualidad, se estima que la colección alcanza un valor de 1000 millones de euros y está considerada una de las más importantes de su tipo. Fratini, sin embargo, no usa estas valiosas piezas ni las pone a la venta.
Seiscientos ejemplares de esta extraordinaria colección privada forman parte de un libro de gran formato, My Time - Blu blu l'amore è blu, publicado por la casa de subastas Christie's.

Juntos, Fratini y Antonella dieron forma a la propuesta singular de los hoteles L'Orologio, con un diseño vanguardista que une el universo de la relojería con la hotelería. El Hotel L'Orologio Florencia abrió sus puertas en 2009, seguido por el Hotel L'Orologio Venecia en 2014 y, más tarde, por el Hotel L'Orologio Roma en 2022. Los tres establecimientos pertenecen al mismo grupo y se encuentran en ciudades italianas reconocidas por su extensa tradición artística.
L'Orologio Florence ocupa una esquina de la Piazza Santa Maria Novella.

Sus habitaciones de lujo tienen vistas al Duomo y a las históricas calles de Florencia, mientras que una suite ubicada en el último piso cuenta con una terraza privada desde la que también se contempla el Duomo.

El Hotel L'Orologio Venice se asoma al Gran Canal, cerca del famoso Puente de Rialto, en pleno corazón histórico de Venecia. Además, tiene una terraza panorámica en la cuarta planta.

Todas las habitaciones presentan un estilo minimalista contemporáneo, son sumamente funcionales, están insonorizadas y cuentan con tecnología de última generación, además de todas las comodidades necesarias.

El Hotel L'Orologio Rome ocupa un edificio neorrenacentista restaurado, muy cerca de Largo di Torre Argentina, sobre Corso Vittorio Emanuele, en pleno centro histórico de la ciudad. Además, está situado a pocos pasos del Panteón, uno de los monumentos más emblemáticos de Roma.

Durante la presentación del libro de Christie's, Fratini señaló que los hoteles nacieron con la intención de transmitir a los huéspedes su profunda pasión por la relojería y abrirles las puertas de su universo.

Antonella, esposa de Sandro, está al frente del diseño de interiores y de la experiencia de los huéspedes. Apasionada por los viajes, dio sus primeros pasos en la hotelería junto a una tía que tuvo a su cargo un hotel en la ciudad termal de Montecatini Terme.
Su objetivo fue crear "hoteles casa", establecimientos boutique íntimos y acogedores. Para conseguirlo, eligió mobiliario elaborado por artesanos florentinos en lugar de piezas producidas por grandes empresas.
Cada hotel de la cadena L'Orologio presenta un diseño y una decoración propios, aunque los tres toman como inspiración el universo de los relojes. En vez de limitarse a usarlos como tema o recurso decorativo, la identidad de los hoteles se construye a partir de materiales, detalles arquitectónicos, colores y otras referencias a piezas reales de la colección de Sandro Fratini.

Cada piso del hotel está dedicado a una marca y cada habitación, a un reloj en particular. En su interior hay fotografías y obras de arte inspiradas en distintas piezas, mientras que hasta las manijas de las puertas adoptan la forma de agujas de reloj. Los grifos, por su parte, imitan el diseño de una corona.
La colección de WTB también suma otros cuatro hoteles boutique y de diseño en Florencia: Hotel Santa Maria Novella, Garibaldi Blu Hotel, Hotel Balestri y Hotel Rossi. A diferencia de muchos establecimientos de cadena, cada uno tiene una identidad propia que refleja el gusto de Antonella por la belleza, la elegancia y el estilo.
Para los turistas que visitan por primera vez o regresan a algunos de los destinos más elegidos de Italia, esta singular colección de hoteles boutique de lujo propone una estadía memorable y cálida.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com