Río de Janeiro desde adentro: una guía para descubrir su lado más exclusivo
Dónde comer, qué barrios explorar y qué detalles observar más allá de los circuitos habituales. Consejos de primera mano para recorrer Río de Janeiro como un verdadero conocedor.

Para quien pisa Río de Janeiro por primera vez, entender la ciudad puede demandar algo de tiempo. Muchas veces ocurre hacia el segundo o tercer día, entre la arena, el mar y la bossa nova, cuando caen los prejuicios, tal vez también ciertos temores, y aparece una conexión más genuina con el destino. La brisa ayuda. Las caipiriñas también. Para no desperdiciar una mañana en un desayuno mediocre o en una salida apurada por una zona poco conveniente, resulta clave cruzarse con alguien como Leonel Leandro da Silva.

Da Silva es jefe de conserjería del Fairmont Rio de Janeiro Copacabana desde que se inauguró el hotel, en 2019. El primer establecimiento sudamericano de la marca ocupa un sector histórico frente a la playa, a pocos pasos de referentes como The Copacabana Palace, A Belmond Hotel, Hotel Fasano Rio de Janeiro y Emiliano Rio, an SLH Hotel.

El Fairmont se ubica en el extremo sur de Copacabana. La arquitecta Patricia Anastassiadis lo hizo con un diseño de impronta exuberante, con una paleta inspirada en los años cincuenta, parqué dorado, tonos coral y azul, y el imponente Pan de Azúcar como postal habitual en casi todas las ventanas. La mayoría de sus 375 habitaciones cuenta balcón privado. El hotel suma dos piscinas, un spa Willow Stream y Marine Restô, su restaurante especializado en pescados y mariscos.

El alojamiento, sin embargo, representa apenas una parte de la experiencia. En una consulta reciente por correo electrónico, da Silva compartió qué recomienda realmente el equipo de conserjería a los huéspedes que buscan moverse por Río como conocedores locales.

Cómo visitar Río como un carioca con experiencia

David Hochman: Después de un largo vuelo internacional y, con suerte, una buena noche de descanso, ¿qué ingredientes tiene una primera mañana perfecta en Río?

Leonel Leandro da Silva: Para una primera mañana perfecta, yo empezaría en el Café 18 do Forte, en Copacabana. Está justo frente al mar, pero a primera hora todavía conserva ese aire de secreto local. La luz de la mañana es preciosa y el ambiente muestra una faceta más tranquila y apacible de Río, una que los turistas no siempre esperan.

Lo ideal es llegar cerca de las 8:30 o 9, antes de que se llene, y disfrutar de un jugo natural, un pão de queijo, huevos o una tapioca con vista al océano. Es una experiencia sencilla, pero justamente eso la vuelve memorable: se trata de bajar el ritmo y empezar a disfrutar la energía de la ciudad desde el primer momento.

Foto: Tripadvisor

David Hochman: Siempre hay una experiencia que no figura en las guías turísticas. ¿Cuál es la tuya?

Leonel Leandro da Silva: Ver el atardecer en Arpoador. Es algo profundamente carioca, genuino y emotivo, pero todavía está fuera del circuito turístico. Lo especial es el ritual en sí: cuando el sol desaparece en el horizonte, la gente que se reúne sobre las rocas aplaude de manera espontánea. 

Es una costumbre muy local, muy sincera, y crea una sensación de conexión difícil de explicar hasta que la vivís. La mejor manera de disfrutarlo es llegar un poco antes, llevar algo para tomar, sentarse en las rocas y dejar que el momento avance solo. No hay horarios ni presiones. Es Río en su máxima expresión.

Las mejores noches de fiesta en Río

David Hochman: ¿Dónde recomendarías que la gente disfrute de una buena comida en Río? ¿Y qué opción sugerís para quienes prefieren algo más informal?

Leonel Leandro da Silva: Para una experiencia gastronómica más sofisticada, Marine, acá en el Fairmont, es un excelente punto de partida, junto con Oteque y Oro. Los tres representan muy bien la elegancia del Río actual, cada uno con una identidad culinaria marcada y una conexión profunda con los ingredientes y la cultura brasileña. 

Para algo más relajado y bien carioca, me encantan Bar Urca y Garota de Ipanema. En Bar Urca, la gente se junta con una copa en la mano frente al agua, al atardecer: uno de los climas sociales más auténticos de la ciudad. En Garota de Ipanema se respira nostalgia e historia, y el lugar te lleva de inmediato al alma de Río. Juntos, estos sitios revelan la dualidad de la ciudad. Me gusta decir que Río es refinado pero informal, sofisticado pero espontáneo, y siempre cálido, sociable y lleno de vida.

Foto: Otoque, de Michelin Guide.

David Hochman: Proponenos un itinerario de medio día que la mayoría de los turistas jamás armaría por su cuenta.

Leonel Leandro da Silva: Suelo sugerir que el día empiece en el Jardín Botánico, con una caminata tranquila entre la vegetación tropical, antes de seguir hacia el Parque Lage, una experiencia casi cinematográfica, con el Cristo Redentor imponente al fondo. 

A partir de ahí, el recorrido continúa hacia Santa Teresa, ya sea directamente en auto o con un paseo cultural previo por el Centro y Lapa. Es una cara completamente distinta de Río: más verde, más histórica, más artística y llena de historias. Les permite a los turistas entender que Río es mucho más que playas. Es una ciudad con contrastes y un carácter extraordinario.

 

David Hochman: ¿ Y la noche? ¿Cómo es realmente una gran noche en Río?

Acceso que marca la diferencia en Río

Leonel Leandro da Silva: Yo empezaría con unas copas en el Bar dos Descasados, en Santa Teresa, antes de ir a Rio Scenarium o Carioca da Gema para escuchar música en vivo y vivir una auténtica experiencia de samba

Para algo más simple y espontáneo cerca del hotel, también recomiendo un bar junto al mar, en Ipanema o Copacabana: un lugar sencillo, con buena música, una caipirinha fuerte y el sonido del mar de fondo. Lo que hace tan especial a la vida nocturna de Río es que nunca se siente apurada. La noche avanza con naturalidad y pasa de un momento a otro sin forzar nada.

 Bar dos Descasados

David Hochman: Última pregunta: ¿qué se puede organizar que un viajero realmente no pueda hacer por su cuenta?

Leonel Leandro da Silva: Bueno, es cierto que lo que marca la diferencia en Río es el acceso. Podemos organizar experiencias muy personalizadas, que muchas veces resultan difíciles de conseguir de manera independiente. Eso puede incluir un paseo privado en barco por la Bahía de Guanabara, ensayos exclusivos de samba o itinerarios culturales a medida, diseñados según los intereses de cada huésped. Pero, más allá de la logística, el verdadero lujo está en la personalización. Río de Janeiro tiene posibilidades infinitas, y las experiencias más valiosas son aquellas creadas por completo alrededor del ritmo, las preferencias y la curiosidad de cada huésped. Lo mejor es que me lo preguntes.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.