Cómo Sam Bankman-Fried pudo haber construido una fortuna de US$ 100.000 millones antes de terminar en prisión
El fundador de FTX apostó temprano por firmas como Anthropic, Cursor, SpaceX y Robinhood. Si esas inversiones no se hubieran liquidado tras la quiebra, su cartera podría valer hoy cerca de US$ 100.000 millones, aunque el origen de esa plata quedó marcada por uno de los mayores fraudes financieros de la historia.

Si le dedicás suficiente tiempo a X estos días, es posible que veas varias publicaciones que destacan el "genio" emprendedor de Sam Bankman-Fried.

Si FTX no se hubiera derrumbado, su fundador podría ser recordado hoy como uno de los mejores inversores de capital riesgo de la historia, según afirman. Anthropic, Cursor y Robinhood fueron apenas algunas de las cientos de apuestas que Bankman-Fried hizo cuando su imperio de criptomonedas atravesaba su momento de mayor expansión.

"El hecho de que Sam invirtiera tan pronto en Anthropic y Cursor es asombroso", comentó Rory O'Driscoll, socio de Scale Venture Partners, en referencia a dos de las empresas líderes en inteligencia artificial de Silicon Valley. Cursor, especializada en programación con IA, cerró hace poco un acuerdo con SpaceX que podría valorarla en US$ 60.000 millones, mientras que Anthropic, una de las compañías más importantes del sector, está valuada en US$ 900.000 millones

"Elegir dos de las empresas más importantes tras la crisis de 2021 y acertar de pleno… ¡Qué talento! ¡Qué disposición para explorar nuevas ideas antes del auge de ChatGPT, cuando la gente decía: "Esto podría funcionar, quién sabe"!", remarcó.

Excepto, claro, por un punto central: a quién pertenecía el dinero que Bankman-Fried invertía. Considerado en su momento como el "próximo Warren Buffett", cumple una condena de 25 años en una prisión federal de San Pedro, California, por orquestar uno de los mayores fraudes financieros de la historia y robar más de US$ 8.000 millones a clientes de FTX, en parte para financiar esas inversiones. Antes de su arresto, en diciembre de 2022, apareció en la portada de la lista Forbes 400 y se estimaba que su fortuna personal llegaba a US$ 24.000 millones en su momento de mayor auge.

FTX se lanzó en 2019 y recaudó cerca de US$ 2.000 millones en financiamiento de capital riesgo. La plataforma de intercambio de criptomonedas se convirtió rápido en una de las más grandes del mundo. Bitcoin avanzaba hacia un máximo histórico de alrededor de US$ 69.000, y FTX generaba grandes ganancias, como suelen hacer estas plataformas: con el cobro de comisiones por cada operación. Alameda Research, la firma de inversión de Bankman-Fried, también tenía presencia en todos lados: creaba mercado y hacía apuestas arriesgadas en el mundo cripto y más allá.

Con mucho efectivo disponible, Bankman-Fried inició una racha de inversiones.

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Como uno de los primeros inversores de la blockchain Solana, acumuló cerca de 60 millones de tokens SOL entre 2020 y 2021. Al año siguiente, pocos meses antes del colapso de FTX, Bankman-Fried compró una participación del 13,56% en Anthropic por US$ 500 millones. Luego, tras la ronda de financiamiento posterior de la empresa, su participación se redujo a cerca del 8%. También hizo una de las primeras inversiones en Cursor: pagó US$ 200.000 por una participación del 5%

Más tarde, su plataforma de intercambio de criptomonedas invirtió US$ 700 millones en la firma de capital riesgo K5 Global, de los cuales cerca de US$ 200 millones fueron a SpaceX. Una de sus últimas grandes inversiones fue la compra de una participación del 7,6% en Robinhood por US$ 648 millones.

Si la masa patrimonial de FTX tras la quiebra no hubiera vendido su cartera de inversiones, apenas esas pocas posiciones destacadas valdrían hoy alrededor de US$ 100.000 millones.

En el extremo más alto de las estimaciones recientes del mercado privado, de US$ 1 billón, la participación en Anthropic por sí sola valdría US$ 80.000 millones. Eso implicaría una rentabilidad 160 veces superior a la inversión de US$ 500 millones que hizo Bankman-Fried. Si a eso se le suma la exposición indirecta a SpaceX a través de K5 Global, esa posición podría valer hasta US$ 15.000 millones, es decir, cerca de 75 veces la asignación original, según la valoración que se tome para la participación de K5. SpaceX se prepara para la que sería la mayor salida a bolsa de la historia, con el objetivo de alcanzar una valuación de US$ 2 mil millones. @@FIGURE@@

La inversión en Cursor vale ahora cerca de US$ 3.000 millones, lo que representa una rentabilidad de 15.000 veces sobre la inversión inicial, ya que SpaceX anunció hace poco un acuerdo que le da la opción de adquirir la compañía por US$ 60.000 millones hacia fines de este año. Las acciones de Bankman-Fried en Robinhood sumarían otros US$ 5.000 millones aproximadamente, según la capitalización bursátil actual de la empresa, que llega a US$ 66.000 millones. Las acciones de Solana también valdrían alrededor de US$ 5.000 millones, con una ganancia de cerca de 27 veces frente a la inversión inicial.

"Si Sam Bankman-Fried no hubiera hecho nada ilegal, podría haber sido el mejor inversor de capital riesgo de la historia", escribió Michael Burry, conocido por anticipar la crisis de las hipotecas subprime y obtener ganancias con esa apuesta. "En cambio, está tuiteando desde una prisión federal", agregó.

En noviembre de 2022, FTX enfrentó una crisis de liquidez. Los clientes intentaban retirar su dinero, y Bankman-Fried, quien durante años cultivó una imagen de genio benevolente del mundo cripto, renunció a su cargo de director ejecutivo y la empresa se declaró en bancarrota. Lo que los investigadores y los abogados especializados en quiebras descubrieron después no fue solo una plataforma de intercambio fallida, sino un agujero de US$ 8.000 millones. Más tarde, los fiscales sostuvieron que Bankman-Fried trató los depósitos de los clientes como una alcancía personal y los usó para financiar inversiones, donaciones políticas, propiedades inmobiliarias de lujo y las pérdidas de su firma de trading, Alameda Research. @@FIGURE@@

La tarea de sanear los fondos recayó en gran medida en los abogados especializados en quiebras de Sullivan & Cromwell, un estudio jurídico que también representó a FTX antes de su colapso. Entre 2023 y 2024, liquidaron los restos del imperio de Bankman-Fried, incluida la cartera de inversiones de capital riesgo.

Al principio, la liquidación parecía un raro punto a favor en una de las quiebras más espectaculares de las finanzas modernas. Algunos activos de FTX subieron de valor de forma tan fuerte que parecía probable que los clientes recuperaran más que el monto en dólares que tenían bloqueado en la plataforma, un resultado casi inédito en una quiebra de esta magnitud.

Sin embargo, algunos inversores señalaron que la administración, en su apuro por devolver el dinero, destruyó miles de millones de dólares en valor futuro al vender activos demasiado pronto y a precios demasiado bajos.

La venta de la participación en Anthropic fue el caso más evidente. FTX la vendió por cerca de US$ 1.300 millones, principalmente a un grupo de inversores institucionales que incluía a una filial del fondo soberano de Abu Dabi, Mubadala, Jane Street, la antigua empresa de Bankman-Fried, Fidelity Management y HOF Capital. En ese momento, la operación parecía muy rentable. En retrospectiva, con el fuerte salto en la valuación de Anthropic, quedó expuesta como una de las mayores inversiones buitre de la historia.

La masa patrimonial también vendió tokens SOL con fuertes descuentos, principalmente porque esos tokens estaban sujetos a un período de adquisición gradual de cuatro años. Entre los compradores figuraban algunos de los nombres más importantes del mundo cripto y la inversión de capital riesgo: Galaxy Digital, del multimillonario Mike Novogratz; Pantera Capital; Brevan Howard Digital; y la Fundación Solana, que supervisa el crecimiento de la blockchain. @@FIGURE@@

Las acciones de Robinhood vinculadas a Bankman-Fried fueron incautadas por el Servicio de Alguaciles de EE.UU. y luego recompradas por la propia compañía. La participación del 5% en Cursor se vendió a compradores no revelados al precio original de 2022, antes de la ronda inicial de financiamiento. FTX demandó a K5 Global, que había comprado acciones de SpaceX, para recuperar sus fondos, pero finalmente aceptó conservar su participación en la empresa. Si SpaceX sale a bolsa con una valuación de US$ 2.000 millones, esa posición aún podría aportar miles de millones de dólares al fideicomiso de quiebra y, eventualmente, a los acreedores.

Los abogados de Bankman-Fried intentaron sacar provecho de esto durante el proceso penal. Señalaron la revalorización de los activos de FTX y la probabilidad de que los clientes recibieran el reembolso completo como prueba de que el daño no era el que alegaban los fiscales. Pero la restitución no exonera.

Cuando Forbes estimó por última vez el patrimonio neto de Bankman-Fried, la mayor parte de su fortuna provenía de su participación en FTX, el token FTT afiliado a la plataforma de intercambio y sus tenencias de criptomonedas. Hoy, las acciones de FTX y FTT son prácticamente inútiles. Y, dado que al menos una parte de las criptomonedas que Bankman-Fried alguna vez pareció controlar pudo estar en manos de Alameda Research, que desvió fondos de clientes de FTX bajo sus órdenes, estimar cuál sería su patrimonio neto actual resulta difícil.

Es muy probable que, si FTX hubiera sobrevivido, Bankman-Fried fuera hoy una de las personas más ricas del planeta. Pero esa versión de la historia omite un hecho fundamental: la cartera de inversiones no existía al margen del fraude. De hecho, fue uno de sus subproductos.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com