El BCU mueve sus fichas: tasa en terreno expansivo y la puerta abierta a intervenir en el dólar
El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, aclaró que la autoridad monetaria no busca fijarle “un piso” a la moneda estadounidense, pero sí evitar movimientos desordenados

Con una inflación que amenaza con perforar el piso del rango objetivo (3%) y un dólar debilitado a nivel global y local, el Banco Central del Uruguay (BCU) adelantó este lunes el ciclo de recortes de tasas y dejó explícita su disposición a intervenir en el mercado de cambios si persisten “condiciones desordenadas” como la que se registraron en las últimas semanas. 

Tal como anticipaba el mercado, el Directorio del Banco Central del Uruguay resolvió reducir la Tasa de Política Monetaria en 100 puntos básicos, hasta 6,5%, una decisión inédita por su magnitud y por el momento en que se adopta. Con este movimiento, la política monetaria ingresó formalmente en terreno “expansivo”, en un contexto marcado por la debilidad de la actividad económica, la caída de la inflación y una marcada apreciación del peso.

Según el comunicado del Comité de Política Monetaria (Copom), la inflación cerró 2025 en 3,65%, por debajo de lo esperado por el propio Banco Central y por los agentes económicos. Las expectativas a dos años también continuaron descendiendo y se ubicaron, en promedio, cerca de la meta de 4,5%. Para la autoridad monetaria, este escenario abrió el riesgo de que la inflación descienda incluso por debajo del piso del rango de tolerancia de 3%, una situación que no se había planteado en los últimos años.

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En paralelo, el contexto internacional jugó un papel determinante. La profundización de la incertidumbre global volvió a golpear al dólar estadounidense, con impacto directo en las monedas de América Latina desde mediados de diciembre. 

En el mercado local, ese movimiento se vio amplificado por factores estacionales y operativos, como una elevada oferta de divisas vinculada al turismo, menores importaciones en valor de petróleo y una mayor preferencia de los agentes por la moneda nacional.

"A nivel doméstico esta situación ha sido amplificada en las últimas semanas con un mercado de cambios que operó con mayor sensibilidad, registrándose episodios puntuales de desbalance entre órdenes de compra y venta, menor liquidez y movimientos discretos en algunos tramos", destacó el Copom.

Ante estas dinámicas anómalas de las últimas semanas, que ponen en riesgo la permanencia de la inflación en el rango de tolerancia de ±1,5%, el Directorio del Banco Central determinó que es importante adelantar y profundizar el ciclo de reducción de la TPM; reduciéndola en 100 puntos básicos, hasta 6,5%, "con lo cual la política monetaria ingresa en una fase expansiva".

Intervención cambiaria y rol de las empresas públicas

En la conferencia posterior al anuncio, el presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa, fue explícito al señalar que la autoridad monetaria está dispuesta a intervenir en el mercado de cambios si reaparecen dinámicas desordenadas. 

“El Banco Central no puede ni debe intentar ponerle un piso a la cotización del dólar estadounidense”, afirmó, aunque aclaró que sí tiene el compromiso de evitar que la manifestación local de esa tendencia global sea disruptiva o ponga en riesgo la meta de inflación (4,5%).

Tolosa explicó que, en las últimas semanas, el mercado operó con menor liquidez y volúmenes reducidos, lo que provocó que órdenes moderadas generaran movimientos desproporcionados en el tipo de cambio

En ese marco, reveló que distintos agentes estatales encontraron niveles del dólar “suficientemente atractivos” para realizar compras relevantes tanto en el mercado spot como en el de futuros, lo que podría contribuir a normalizar la operativa. Eso surgió tras una comunicación que se recibió por parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). @@FIGURE@@

Consultado por Forbes Uruguay sobre la coordinación con la cartera por estas medidas, el jerarca confirmó que hubo un "intercambio fluido de información", aunque evitó dar detalles sobre los montos involucrados en las compras de dólares que harán las empresas públicas en las próximas semanas.

“Le corresponde a las autoridades del gobierno (MEF) explicar los fundamentos y los montos de esas operaciones”, señaló, y remarcó que la decisión del Banco Central responde exclusivamente a su mandato de estabilidad de precios.

El presidente del BCU aclaró que, hasta el momento, la institución no interveno directamente en el mercado cambiario, aunque dejó abierta esa posibilidad. “Si reaparecen condiciones anómalas y desordenadas, el Banco Central está pronto para intervenir”, afirmó, en línea con lo que hicieron otros bancos centrales de la región frente a la debilidad global del dólar.

Asimismo, Tolosa acotó que el Banco Central “ha facilitado condiciones de mayor liquidez en el mercado de dinero, reduciendo el stock de Letras de Regulación Monetaria (LRM) y se dispone a continuar en esa senda”.

En el promedio del mercado mayorista, el dólar subió 1% este lunes versus el viernes y quedó en $ 37,83. De todas formas, en el acumulado de enero la moneda estadounidense perdió 3% frente al peso uruguayo y 12% en el último año móvil. 

Actividad, competitividad y señales al mercado

Tolosa también reconoció que la debilidad de la actividad económica fue un factor relevante detrás de la decisión de profundizar el recorte de tasas. Si bien el comunicado no incorporó una actualización del diagnóstico, recordó que el Copom ya había reducido sus proyecciones de crecimiento en diciembre, tras cierto enfriamiento de la economía uruguaya.

“Un nivel del tipo de cambio como el que estamos observando puede tener un impacto adicional sobre la actividad (económica) y derivar en presiones inflacionarias (a la baja)”, explicó.

En cuanto a la competitividad, señaló que la evolución del dólar fue similar en casi todos los países de la región desde el recorte de tasas de la Reserva Federal y la intensificación de la incertidumbre internacional. “No es realista pensar que Uruguay pueda aislarse de una tendencia global”, sostuvo y agregó que incluso en países que intervinieron activamente no se logró revertir el movimiento, sino apenas suavizar la volatilidad.

Con una baja de tasas más agresiva, mayor liquidez en el mercado de dinero y la puerta abierta a intervenciones cambiarias, el Banco Central envió una señal clara: ante un escenario internacional volátil y una inflación en mínimos, la flexibilidad y la rapidez de respuesta pasaron a ocupar un lugar central en la conducción de la política monetaria.

De hecho, el Directorio del Banco Central resolvió convocar a una reunión adicional del Copom para marzo, cuya fecha será anunciada oportunamente. “Esta instancia permitirá contar con la flexibilidad necesaria para continuar evaluando, de ser necesario, la profundización del sesgo expansivo de la política monetaria”, indicó el Copom.