El dólar volvió a colocarse en el centro de la escena económica local tras registrar su mayor avance semanal en seis años. En la primera semana de marzo la divisa subió cerca de 5% y superó el umbral psicológico de los $ 40 en el mercado mayorista.
Este lunes se registró una leve corrección a la baja de 0,3%, aunque el tipo de cambio logró sostenerse por encima de ese nivel. El promedio interbancario se ubicó en $ 40,20 y la última operación a través de Bevsa se pactó a $ 40,15 (-0,5%). En lo que va de marzo el dólar acumula una suba de 4,7% respecto al cierre de febrero y de 3% en el año.
El movimiento marca un cambio significativo frente a lo ocurrido a comienzos de 2026. A mediados de enero el tipo de cambio mayorista llegó a negociarse en torno a $ 37,50, lo que encendió alarmas entre exportadores e industriales y llevó al Ministerio de Economía y al Banco Central a anunciar medidas para frenar la apreciación del peso. Ese proceso logró estabilizar temporalmente al dólar en una franja cercana a los $ 38,50.
A ese escenario se sumó además un cambio importante en el frente macroeconómico local. La inflación se ubicó en febrero en 3,1%, su nivel más bajo en más de medio siglo y muy por debajo del objetivo del Banco Central de 4,5%.
Ese dato reforzó el cambio de postura de la autoridad monetaria. En su última reunión, el Comité de Política Monetaria (Copom) decidió reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 75 puntos básicos hasta 5,75%, profundizando el giro hacia una política monetaria más expansiva.
La decisión buscó consolidar el proceso de convergencia inflacionaria hacia la meta del Banco Central, pero al mismo tiempo redujo el atractivo relativo de los instrumentos en pesos y generó cierta presión al alza sobre el tipo de cambio.
En paralelo, el estallido de un conflicto militar en Medio Oriente volvió a cambiar el escenario global. La guerra sobre Irán reavivó la incertidumbre internacional y llevó a muchos inversores a refugiarse nuevamente en el dólar.
Bonos uruguayos y salida de capitales
En el caso de Uruguay, el movimiento no respondió únicamente a factores internos. Según agentes del mercado, la suba del dólar también estuvo impulsada por movimientos de portafolios vinculados a bonos del gobierno uruguayo. Un operador de una AFAP, que prefirió no ser identificado, explicó a Forbes Uruguay que el fenómeno estuvo relacionado con ventas de deuda por parte de inversores internacionales.
“Lo que vemos es venta de bonos de Uruguay por parte de inversores del exterior. Esos dólares terminan saliendo del país y eso empuja el tipo de cambio hacia arriba”, señaló.
Según describió, el flujo local de compra de dólares fue limitado. “Los institucionales (AFAPs) locales no están comprando dólares. Cuando el dólar estaba planchado ya habíamos salido de esas posiciones. Lo que vemos ahora es básicamente ruido del contexto internacional”, afirmó.
El ejecutivo agregó que la dinámica del mercado también amplifica los movimientos del tipo de cambio cuando aparecen flujos significativos de capitales.
Factores globales y política monetaria
Para Juan José Varela, CEO de Balanz en Uruguay, el conflicto en Medio Oriente tuvo un impacto directo en las monedas emergentes. “La guerra tuvo un impacto significativo en las monedas emergentes por un menor apetito por el riesgo”, explicó.
El ejecutivo señaló que también influyó la diferenciación entre países productores e importadores de energía, lo que generó desempeños dispares entre monedas.
En el plano local, Varela indicó que la baja reciente de la tasa de política monetaria también aportó presión alcista sobre el dólar, aunque no fue el factor determinante.
“El Banco Central decidió un recorte significativo en la TPM, lo que añadió presión al alza en el tipo de cambio, pero no fue el principal determinante del incremento”, afirmó.
También destacó que el viernes se registraron salidas importantes de fondos de inversión que redujeron posiciones en bonos globales en pesos, lo que exacerbó el movimiento. “Las ventas no solo impactaron en el mercado de cambios, sino que además las tasas largas subieron entre 20 y 30 puntos básicos”, agregó.
De cara a los próximos meses, el ejecutivo entiende que el factor clave seguirá siendo el frente internacional. “La evolución de las tensiones geopolíticas será clave para el apetito por monedas emergentes y, consecuentemente, para la evolución del peso uruguayo”.
Portafolios, inflación y atractivo relativo del peso
Para Diego Rodríguez, socio director de Bengochea Inversiones, el movimiento reciente del dólar también abrió oportunidades para rebalancear carteras.
“Muchos clientes que dudaban en vender dólares cuando el tipo de cambio estaba en $ 37 o $ 38 hoy aprovechan la suba para aumentar sus posiciones en unidades indexadas”, señaló.
Según explicó, las UI se consolidaron como un activo clave dentro de los portafolios locales. “Creemos que las unidades indexadas son un activo que debe incorporarse a los portafolios porque le dan mucha estabilidad a los rendimientos”, afirmó.
El ejecutivo señaló que en muchas carteras los instrumentos indexados representan entre 30% y 50% de los activos, combinados con posiciones en dólares que permiten invertir en mercados internacionales.
Sebastián Arena, jefe de mesa de inversiones de Nobilis, coincide en que el movimiento del dólar responde a una combinación de factores. “En las últimas semanas se profundizó la venta de papeles en moneda local por parte de inversores offshore, que naturalmente son comprados por las AFAP”, explicó.
Arena señaló que también se observó un aumento de operaciones de cobertura cambiaria por parte de inversores extranjeros mediante contratos forward. “Luego de la baja del Copom vimos bastante operativa de dólar forward por parte de inversores del exterior cubriendo riesgo de tipo de cambio”, afirmó.
A su juicio, la guerra actuó como catalizador de un proceso que ya venía gestándose. “De alguna forma creo que el conflicto fue el disparador de este aumento del dólar, que no solo ocurrió en Uruguay sino también en el resto del mundo”.
No obstante, advierte que el atractivo del peso uruguayo también comenzó a deteriorarse en términos relativos frente a otras monedas de la región. “Pareciera que el peso dejó de ser tan atractivo para los inversores internacionales por el menor crecimiento esperado y otros factores macroeconómicos”, señaló.
Aun así, Arena cree que el escenario podría revertirse parcialmente si las tensiones internacionales se moderan. Lo que considera menos probable es un regreso a los niveles del tipo de cambio que se observaron a comienzos de 2026.
En el plano internacional, la baja de tasa por parte de la Fed “se cuestiona más que nunca producto” de los efectos en la inflación estadounidense de la suba del petróleo producto del conflicto bélico. “Creo que la Fed va a esperar tener mayor información acerca de la transitoriedad o no de este shock de oferta que estamos observando con el petróleo para tener una mejor hoja de ruta”, finalizó Arena.


