En un viaje a Seúl en 2018, Connor Zwick pasó en auto junto a lo que, a simple vista, parecían rascacielos comunes. Pero pronto descubrió que estaban repletos de aulas dedicadas a la enseñanza del inglés y que los anuncios de esas clases cubrían los techos de los taxis y los carteles publicitarios. En ese momento lo entendió: el mayor mercado para su incipiente app de aprendizaje de idiomas, Speak, estaba allí, no en Silicon Valley, donde tenía su sede. "Allí, el aprendizaje del inglés era casi una obsesión", recuerda, y agrega que "había una demanda latente enorme".
Sin embargo, la formación lingüística que se ofrecía solía ser poco efectiva. Los estudiantes pasaban horas con libros de texto y videos pregrabados para aprender lo básico, guiados por profesores que no hablaban con fluidez. Los métodos eran anticuados y ponían el foco en la gramática y el vocabulario, dejando de lado la práctica oral. "Todo era tan académico y existía un miedo a equivocarse", afirmó Zwick.
Para Zwick, el centro de Seúl, con su movimiento constante y una demanda inagotable de clases de inglés, fue tanto una inspiración como una oportunidad. Quiso crear un verdadero tutor de inteligencia artificial capaz de reemplazar al profesor de idiomas y brindar un espacio libre de prejuicios, donde los estudiantes pudieran equivocarse y corregirse al hablar otro idioma. La promesa: "Nadie se enterará si decís algo vergonzoso", afirmó.
Hoy, Speak cuenta con un entrenador de inteligencia artificial basado en voz que simula situaciones como pedir una bebida en un restaurante, preguntar cómo llegar a un lugar turístico o iniciar una charla informal con un compañero de clase. El objetivo es ayudar a practicar el habla de un nuevo idioma en contextos reales. Basado principalmente en modelos desarrollados por OpenAI, busca incentivar a los usuarios a pronunciar en voz alta palabras y frases comunes. Además, permite crear situaciones personalizadas a partir de instrucciones dadas al software de IA. Funciones como las tablas de posiciones y las rachas de uso diario ayudan a mantener la constancia.
No está dirigido solo a quienes aprenden inglés. Speak también ofrece simulaciones y planes de práctica en otros cinco idiomas: coreano, español, japonés, francés e italiano.
Hoy, unas 15 millones de personas descargaron Speak para practicar conversaciones con su tutor interactivo de inteligencia artificial y así hablar con mayor fluidez y confianza en otro idioma. Ese éxito impulsó a la startup, valorada en US$ 1.000 millones, a alcanzar un hito reciente: la compañía anunció hoy que tiene ingresos anualizados por encima de los US$ 100 millones. Ese resultado se explica en gran parte por la solidez de su modelo de negocio enfocado en consumidores. Los usuarios comienzan a usar la app de forma gratuita y luego pagan entre US$ 80 y US$ 200 para acceder a más contenido.
Pero Speak también empezó a expandirse al sector corporativo en 2024, después de que algunos de sus usuarios pidieran a sus empleadores que cubrieran los costos. Hoy, unas 500 empresas, entre ellas KPMG y HD Hyundai, ofrecen suscripciones a Speak para sus empleados, sobre todo en Corea del Sur. Luego de ganar presencia en países como Japón y Taiwán, la empresa lanzó una ofensiva clave en el mercado estadounidense en junio de este año.
El avance es importante, aunque todavía tiene un largo camino por delante si quiere alcanzar a su principal competidor. Los ingresos de Speak quedan lejos de los de Duolingo, que el año pasado facturó US$ 724 millones y proyecta llegar a los US$ 1.020 millones antes de que termine este año. Duolingo también apuesta fuerte por la inteligencia artificial y ahora ofrece videollamadas informales para aprender idiomas junto a su personaje de IA, Lily. Así busca cumplir la misión de su CEO, el multimillonario Luis Von Ahn: crear un tutor automatizado que pueda enseñar un idioma extranjero a cualquier persona de forma sencilla y accesible.
Zwick tiene muy presente el dominio de Duolingo, sobre todo en Estados Unidos, aunque está convencido de que Speak se diferencia de forma clara. Según él, Duolingo pone el foco en mejorar la gramática y el vocabulario. Speak, en cambio, apunta a desarrollar fluidez conversacional, memoria muscular y una pronunciación más precisa, para que las personas se sientan cómodas al hablar en voz alta. Todo está en el nombre: Zwick asegura que los usuarios hablan entre cinco y diez veces más en Speak que en otras apps para aprender idiomas.
No duda en marcar las diferencias entre ambas propuestas. "Los juegos para celulares que también enseñan idiomas son, al fin y al cabo, una forma de sentirte menos culpable por usar el celular cuando estás aburrido. Es una alternativa más sana a Candy Crush, por así decirlo", dijo a Forbes. "Y creo que lo que intentamos hacer acá es algo un poco más serio", deslizó.
Speak captó la atención de firmas de capital de riesgo de peso como Khosla Ventures, Accel y OpenAI Startup Fund, y recaudó un total de aproximadamente US$ 160 millones. Sin embargo, conseguir financiación en 2016, cuando se fundó la compañía, no fue fácil. En ese momento, había poco interés tanto en el aprendizaje de idiomas como en la inteligencia artificial. Incluso algunos inversores llegaron a preguntarles a los fundadores si la app era una estrategia encubierta para recopilar y vender datos, según contó Zwick. Pero su mirada sobre el potencial del mercado surcoreano fue acertada.
*Con información de Forbes US.