Mario Bergara lleva menos de un año de gestión como intendente de Montevideo. En el corto período tuvo que enfrentar problemas financieros con medidas especiales que fueron resistidas por el gremio municipal. Su foco está puesto en resolver el problema de la basura mediante un nuevo sistema de recolección que ya se comenzó a implementar.
Antes de ser intendente, se desempeñó como ministro de Economía, presidente del Banco Central y senador, ¿qué diferencia supone este cargo?
La Intendencia, al ser un cúmulo enorme de tareas y de actividades directamente vinculadas a la vida coti diana de la gente, tiene un nivel de exigencia, demanda o reclamo que es diferente. Es el propio vecino, la propia vecina, que siente que las decisiones que se toman los afectan. La amplitud de tareas que tiene la comuna es realmente enorme, pero la clave está en que uno no puede abordar toda esa cantidad de temas con co nocimiento profundo. Por eso, más que nunca es fundamental el equipo de trabajo.
¿Cuál fue la dificultad más grande hasta ahora?
Hay dificultades en varias líneas. Una es la asocia da a los temas prioritarios, que los marca la ciudadanía. En las encuestas sistemáticas que hace la Inten dencia está claro que hay una valoración muy positiva de las tareas en espacios públicos, policlínicas, alum brado, políticas sociales, políticas culturales, turismo. Pero también están claros los aspectos deficitarios: en esta etapa el tema más preocupante para la ciudadanía es el de la limpieza y la recolección de residuos. En segundo lugar, pero lejos de ese primero, los temas de la movilidad y el tránsito. Por lo tanto, el principal desafío es comenzar a dar rápidamente respuestas a esos temas. En materia de limpieza, fuimos a presentar a la Junta Departamental un plan integral.
¿En qué consiste ese plan?
Paulatinamente vamos a distribuir los contenedores intradomiciliarios e intraprediales para edificios, cooperativas, complejos. También a retirar una buena parte de los contenedores de la vía pública.
¿Todos los contenedores?
No todos, pero sí una porción importante, porque parte del diagnóstico es que hay mucha basura durante mucho tiempo en la vía pública. Esa es la estrategia central en materia de recolección, conjuntamente con un cambio en la lógica, ingeniería de la levantada de contenedores y del circuito del pasaje de los camiones. Los contenedores intradomiciliarios implican clasificación en origen, separar lo que es la basura general de lo reciclable, con lo cual no es un solo camión el que pasa. También incluye temas culturales y educativos de cómo es nuestro vínculo con los residuos, impulsar el reciclado y el compostaje.
¿Cuándo se puede notar el cambio?
Creo que ya se percibe más allá de lo que fue octubre, en el marco de las medidas gremiales. Hay una aceleración en materia del levantamiento de los contenedores. Promedialmente se levantaban unos 3.600, 3.700 diarios.
Durante los tres primeros meses de esta gestión se llegó a los 4.400, 4.600. Hay otro tema que tiene que ver también con las perso nas que hurgan alrededor de los contenedores. En la medida en que hay mucha basura durante mucho tiempo en la vía pública hay un tema del hurgado y eso hay que abordarlo.
Ahí la problemática no es de limpieza, la problemática es de carácter social y se resuelve con políticas sociales integrales. La intendencia tiene toda un área importante referida a ese tema, pero estamos al servicio, entre comillas, de la estrategia que define el Ministerio de Desarrollo Social.
¿Cómo está la Intendencia desde el punto de vista financiero?
El panorama es complejo, fue complejo al asumir. Quedó claro cuando, unos días antes, se presentó a la Junta Departamental el balance del 2024, que implicó un nivel de déficit históricamente alto, en torno a los US$ 90 millones. Hay un problema financie ro de corto plazo que nos llevó a to mar un conjunto de medidas vinculadas a la economía, aspectos relacionados a los trabajadores, pero que no afectan el salario base ni afectan derechos. Plantear que haya una reducción de horas extras es parte de una lógica de gestión.
¿Qué impacto tienen esas medidas?
El conjunto tiene un impacto espera do de US$ 19 millones. De eso, US$ 15 millones tienen que ver con las medidas vinculadas a empresas por acuerdos de parte; no se violentó ningún contrato. Las otras, vinculadas a horas extras, impactan en unos US$ 4 millones. El nivel de endeudamiento es muy bajo, la Intendencia tiene una holgura importante como para obtener financiamientos sin generar ninguna dificultad de sustentabilidad financiera. También, a partir de esto, se ve que había aspectos a corregir, por ejem plo algunas horas extras que no eran necesarias o no se hacían. Eso es una lógica diferente, no es un tema de ahorro sino de buena administración.
¿Cuál fue la respuesta de Adeom?
Ni a las empresas ni a los trabajado res les tiene que gustar que uno diga que por seis meses vamos a tener es tas políticas y estas medidas. Veo to talmente natural y legítima una re acción gremial a esa circunstancia.
En el imaginario colectivo está instalado que Adeom tiene mucho poder y condiciona a la gestión.
El imaginario colectivo está equivocado. Adeom tiene todo el derecho del mundo de tomar medidas de carácter gremial, hay un convenio colectivo que pauta las formas en que eso se puede hacer, pero las decisiones de la administración las toma la administración.
¿Se proyecta algún cambio impositivo?
Básicamente no. Pensamos en cambios en algunas formas de pago. Creo que a veces a la gente le golpea cuan do viene la contribución toda de una, por ejemplo. Soy partidario de que se pueda pagar mensualmente como se paga todo en general.
¿Hay muchos deudores?
En contribución diría que no. La morosidad no es alarmante. En materia de multas de tránsito sí. Antes había una base de morosidad que rondaba el 40%, pero a partir de un cambio legislativo en la administración anterior —bastante poco comprensible— en el que se despegó el pago de multas de la patente, trepó a más del 70%. Ahí tenemos un tema que afrontar, porque la multa no es un impuesto, es una sanción por un incumplimiento de normas. Uno tiene que tener los mecanismos para hacer efectivo ese cobro.
Con respecto al tránsito, hay un reclamo general por el enlentecimiento a determinadas horas. ¿Se van a tomar medidas?
Sí, se han enlentecido con respecto a lo que uno estaba acostumbrado. Si uno viaja por Latinoamérica, está claro que lo que a nosotros nos pare ce un enlentecimiento es un juego de niños comparado con otras ciudades, pero acá lo que importa es la percepción de la gente. Tenemos que abordar el tema antes de que la cuestión empeore, entre comillas.
En materia de movilidad, hay 25 mil, 30 mil autos nuevos por año en Montevideo y entre 400 mil y 500 mil en circulación. Tenemos un proyecto madre, ambicioso, que implica corredores preferenciales de transporte público, cambios en las líneas de transporte y en las reglas de movilidad. Estamos en diálogo con la Intendencia de Canelones y el gobierno para afinar los detalles.
¿Cuál sería el ahorro en tiempo?
Eso depende del proyecto final, pero en tramos largos se plantean reducciones de 20 minutos de tiempo de viaje.
¿Y tendrá un tramo subterráneo?
Es uno de los temas que está en con versación. Hay que ponderar muchos aspectos, incluidos los costos. Pensar en un túnel implica un costo adicio nal importante, así como el proceso de construcción. Pensamos en años de trabajo y el durante es importante por que las arterias principales estarían en obra, con afectaciones en la movilidad y los negocios.
¿No le convence hacer un tramo subterráneo?
Creo que hay que analizar todas las dimensiones. Como dibujo final es muy lindo. Si uno pensara solo en eso podría decir: ¿por qué no hacemos un túnel desde El Pinar hasta la Ciudad Vieja? Pero hay un tema de ponderación.
¿Se va a continuar con la política de colocar radares?
El aumento es ínfimo porque instalamos radares en cuatro lugares nuevos y retiramos tres. No es que tengamos una política de diseminar radares por el departamento. Están para ayudar a la gestión de tránsito, no están escondidos detrás de un árbol como pasaba en otras épocas.
¿Qué le gustaría que quedara como recuerdo de su gestión?
Creo que hay que apuntar a las dos prioridades: resolver el tema de re colección de residuos, la limpieza, y la movilidad, que es compartida con el gobierno. Aspiramos a que la agenda ambiental sea efectiva y que la ciudadanía perciba una mejora sustancial en el servicio.
FOTOS: NICOLÁS GARRIDO
*Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Forbes Uruguay de Diciembre de 2025. Para suscribirte y recibirla bimestralmente en tu casa, clic acá.