Al igual que como ocurre con un DT en los equipos, en las organizaciones no existe un CEO universalmente mejor, sino un líder indicado en función de la etapa que estén transitando.
Atraer talento ejecutivo pasivo —profesionales con experiencia comprobada que ya están generando resultados— exige repensar por completo la estrategia de reclutamiento: ir más allá de los currículums, construir vínculos reales y diseñar propuestas personalizadas que conecten con las motivaciones profundas de cada perfil.