Procil: el programa uruguayo que redefine la inserción laboral con foco en habilidades blandas
El programa combina formación intensiva, acompañamiento individual y alianzas empresariales para abrir nuevas oportunidades a jóvenes de 18 a 30 años.

En lo que va del año, más de 100 jóvenes egresaron de un programa de formación laboral disruptivo; el 70% de ellos ya se encuentra inserto de manera efectiva en el mercado de trabajo. A la par de este éxito de contratación, estos jóvenes cuentan con el apoyo continuo de un orientador educativo individual. 

Estas cifras pertenecen a Procil (Programa de Orientación, Capacitación e Inserción Laboral), una iniciativa que impulsa un cambio consciente de paradigma sobre la manera en que las empresas y los trabajadores conciben el empleo operativo.

El proyecto nació en el seno de AGLH Consultores —empresa que brinda servicios en el área de Recursos Humanos, Consultoría y Salud— y es llevado adelante por Alejandro González, director de la empresa, junto a Agustina Loureiro, líder del área de selección Yoiners. 

Procil funciona de forma ininterrumpida desde 2019 financiado por sus propios creadores. Durante este 2026 la iniciativa experimentó una transformación radical respaldada por una decisión corporativa fuerte, llegando a triplicar su presupuesto anual. 

Agustina Loureiro, líder del área de selección Yoiners en Procil. Foto: Leonardo Mainé.

En sus inicios, las capacitaciones se enfocaban casi exclusivamente en las aptitudes tradicionales, como armar un currículum atractivo o prepararse para lograr una entrevista laboral exitosa. Hoy, la formación abarca inteligencia emocional, actitud frente al trabajo, autoconocimiento, gestión de conflicto y preparación para la salida al mercado laboral.

Loureiro explica este cambio de enfoque y señala que el dominio de herramientas como Excel puede resolverse fácilmente mediante inteligencia artificial o tutoriales en video. "Lo verdaderamente importante es cómo me presento, qué actitud tengo frente al trabajo, cómo gestiono un conflicto o cómo actúo cuando mi jefe me indica que algo está mal", explica la líder del proyecto a Forbes Uruguay.

El programa apunta principalmente a personas de entre 18 y 30 años, una etapa vital caracterizada por la búsqueda de los primeros horizontes profesionales. La fase inicial consta de cuatro sesiones presenciales que suman 8 horas de formación intensiva enfocadas en habilidades blandas. 

Al cierre de la formación, cada participante debe hacer un pitch de tres minutos frente al comité de reclutadores de AGLH, donde se presenta, destaca sus competencias, experiencia y rumbo laboral y educativo deseado. Durante ese breve lapso, los jóvenes deben pararse frente al comité de reclutadores de AGLH para vender su perfil y comunicar sus competencias. 

González subraya que buscan individuos capaces de pensarse a sí mismos como protagonistas de su destino. "La tendencia, muchas veces, es quejarse antes que ocuparse", comenta el director, refiriéndose a un mercado nacional donde el porcentaje de desempleo se mantiene en los mismos niveles hace más de una década.

AGLH terceriza y selecciona personal para más de 120 empresas, contando con cerca de 1000 colaboradores. Esto le da a este proyecto enormes posibilidades de impacto, porque los participantes son rápidamente insertados en estas empresas mayormente de retail, e-commerce, industria y logística, entre otras.

El 90% de los perfiles preparados por Procil se orienta a roles operativos, tareas administrativas y posiciones de atención al cliente. Actualmente, más de 25 empresas ya seleccionan de manera activa a los perfiles egresados de esta academia interna.

Alejandro González, director de Procil. Foto: Leonardo Mainé.

La propuesta trasciende la simple ubicación en un puesto de trabajo para abarcar el desarrollo humano. El proyecto PROCIL no se queda solo en la preinserción y en la inserción laboral. Una vez que el participante culmina la formación, AGLH destina un orientador educativo laboral para trabajar con cada  participante de forma individual. 

El objetivo de este acompañamiento es fortalecer su proyecto educativo, laboral y generar redes que contribuyan al bienestar de la persona, por ejemplo asistencia de trabajador social, acceso a psicoterapia, deporte, entre otros beneficios.

"Tenemos la firme convicción de que el bienestar de las personas no se logra solo dándoles trabajo", destaca González sobre este acompañamiento posinserción.

La estructura que sostiene esta filosofía requiere un equipo multidisciplinario altamente comprometido. Además de González y Loureiro, el proyecto avanza gracias al trabajo de Belén Fernández en la captación estratégica de talento. A este grupo se suma la psicóloga Silvanna D'Andrea manejando las relaciones institucionales, apoyada por la visión de campo del trabajador social Carlos Hackembruck

Las empresas pueden sumarse a esta iniciativa de tres formas. La más básica es incorporar talento participante del programa PROCIL. En segundo lugar, pueden solicitar a AGLH la necesidad de contratar determinados talentos y, mediante apoyo de INEFOP, AGLH  brinda la formación PROCIL a esos futuros colaboradores. Luego la empresa inserta ese talento preparado a medida. Por último, AGLH puede brindar las formaciones PROCIL a los colaboradores de las empresas, pudiendo también recibir cofinanciamiento de INEFOP.

Equipo de Procil. Foto: Gentileza.

Mirando hacia el futuro, el objetivo a mediano plazo es sumar más empresas a este programa, aumentar la red de orientadores educativo laborales para los participantes y ampliar la red de beneficios a esta comunidad PROCIL que crece mes a mes.

Este proyecto social empresarial ha generado alianzas con diversas organizaciones sociales, como Forge, Ánima, Fundación Salir Adelante, Fe y Alegría, Ombijam y Los Tréboles, entre otras, para generar sinergias en la integración de los jóvenes de estas instituciones al programa PROCIL y viceversa. De esta forma, Procil busca demostrar al sector empresarial uruguayo que apostar por la calidad de vida de los trabajadores genera resultados tangibles y duraderos.