"Un diamante en el desierto": así es Laguna del Cisne, la apuesta inmobiliaria que une el campo y la ciudad con inversión millonaria
El desarrollo, con foco en el cuidado del medio ambiente, ofrece chacras donde se combina la naturaleza y la calidad de vida con la proximidad logística a la capital.

Encontrar un espacio de cientos de hectáreas a tan solo 15 minutos de Montevideo, con una laguna natural y potencial de desarrollo, parecía imposible. Sin embargo, un grupo de inversores lo hizo realidad y hoy impulsa Laguna del Cisne, una propuesta que combina cercanía, naturaleza y calidad de vida

En diálogo con Forbes Uruguay, Pablo Bidegain, representante del grupo, habló sobre la visión, el compromiso y el futuro de este proyecto que requirió paciencia, conocimiento y una cuota de suerte.

¿Cuál fue la visión que los impulsó a desarrollar Laguna del Cisne?

Soy abogado, pero siempre estuve vinculado al campo porque nací en un pueblo del interior, al que siempre vuelvo. Desde hace años manejo un grupo de inversores, del que solamente soy la cara visible. Estamos convencidos que el valor del futuro va a ser la tierra. Hoy con la tecnología y la inteligencia artificial todo se acelera y se puede crear. O casi todo. Se pueden construir casas más rápido, adquirir confort en la vida diaria, estar conectados con el mundo al instante, acceder a lo que queramos, real o artificialmente. Incluso se pueden replicar productos, pero lo que no se puede duplicar son los recursos naturales como la tierra y el agua, algo con lo que nosotros contamos. Esto lleva a que los terrenos sean pequeños y las personas vivan apretadas dentro de la ciudad.

¿Qué dificultades enfrentan hoy las familias para encontrar espacio sin alejarse de la ciudad?

Las rutinas diarias, especialmente para las familias con hijos, requieren permanecer cerca de los colegios y de sus actividades. Cada vez resulta más difícil mudarse lejos o pasar los fines de semana fuera, lo sé porque tengo muchos hijos. Por eso, como empresa salimos a buscar un lugar dentro de la ciudad que ofreciera extensión de tierra a los compradores, como lo es una chacra, y al mismo tiempo cercanía, naturaleza y agua. No fue una aventura fácil.

¿Cómo lo lograron y cuál es la historia detrás de ese lugar único?

Fue un trabajo de búsqueda silenciosa, paciencia y mucha suerte. Con nuestro equipo sondeamos el mercado durante 20 años, queríamos un espacio de entre 300 y 500 hectáreas, algo casi imposible cerca de Montevideo. Un día apareció este lugar, maravilloso, sobre una laguna natural, a 15 minutos de Carrasco. Cumplía con los tres valores más importantes: proximidad, extensión y agua. Hasta nuestra compra, nunca había sido comercializado. Perteneció a la misma familia desde la época de la colonia. Siempre fue cuidado y valorado, con miles de cipreses calvos plantados. Los dueños, que heredaron de sus abuelos y bisabuelos, tuvieron la generosidad de elegirnos a nosotros, pudiendo vender a otros que ofrecían más dinero. Por eso hoy es un producto único. Hay cosas que no tienen precio. @@FIGURE@@

¿Cuál es el monto de inversión destinado al desarrollo?

El plan actual representa una inversión de decenas de millones aunque el modelo integral proyecta un desarrollo total con un crecimiento de 650% en la zona para los próximos años. Conseguir un lugar de esta dimensión pegado a Montevideo es como encontrar un diamante en el desierto. Vivir de cara a la laguna y a la puesta de sol, en chacras enormes, rodeados de caballos, cuidando la naturaleza y el medio ambiente, ese es el verdadero lujo de estos tiempos.

¿Por qué decidieron ofrecer chacras rurales en lugar de terrenos convencionales?

Tenemos un compromiso con el medio ambiente y con quienes nos vendieron. Comercializar los terrenos hubiera sido más beneficioso económicamente , pero apostamos a darle a las personas una propuesta exclusiva y única. Espacio de más de 30.000 metros (equivalente a 50 terrenos medianos de 600 metros) donde las familias, dentro de su propia chacra, puedan tener caballos, cancha de fútbol o de pádel, huerta y paseos en las 500 hectáreas del predio. Es como ser propietarios de un campo, pero dentro de la ciudad. Es único, ni siquiera escaso. 

¿Ya cuentan con los permisos necesarios para llevar adelante el desarrollo?

Sí, fue todo dentro de la ley. No pedimos ni una sola excepción. Tenemos permisos firmes de Intendencia, Catastro (cada chacra tiene su padrón) y de los respectivos ministerios. Desde que recibimos la habilitación, empezamos a vender y a construir. Cada vez quedan menos chacras.  

¿Qué esperan a futuro?

Siempre con foco en el cuidado del medio ambiente, que es clave para nosotros, esperamos que continúe el importante desarrollo que ya hay hoy. Quienes compran en Laguna del Cisne saben que acceden a algo que va a transcender el tiempo, la tecnología y que cada vez será más buscado. Como inversión, tener una chacra en Laguna del Cisne será algo muy valioso. Va a triplicar el valor en corto tiempo, porque la tierra cercana a la ciudad, extensa y con agua, es el mejor refugio de capital y un bien cada vez más escaso. De todas maneras, nuestro objetivo no es solo la inversión, sino también la calidad de vida. Hace más de 20 años soñamos este presente.

¿Qué transformaciones y proyectos de inversión impulsan el crecimiento de la zona donde se ubica Laguna del Cisne?

Se vienen inversiones millonarias públicas y privadas. Además, el gobierno departamental con un intendente y un subsecretario muy activos, también tiene el foco puesto en esa zona, lo que implicará que se vuelquen millones de dólares en saneamiento y demás. Esa zona será el futuro y este lugar nos eligió a nosotros, que lo compartimos con responsabilidad.