Betterfly, la insurtech que canjea hábitos saludables por beneficios y donaciones, tiene a Uruguay en el radar
Comenzó en Chile y se convirtió en el primer unicornio social de América Latina. Planea incursionar en el mercado uruguayo en 2024 y expandirse para llegar a su meta de impactar en la vida de 100 millones de personas.

“¿Qué pasaría si todas las calorías que en alguna medida sobran y que en un mundo desarrollado mucha gente quiere quemar, se pudieran donar a personas que están en situación de hambre?”. Esa pregunta impulsó a Eduardo della Maggiora a crear Betterfly —que en un comienzo se llamó Burn to Give—, una empresa chilena reconocida como el primer unicornio social de América Latina, que ya se encuentra en ocho países.

La idea surgió luego de que su madre fuera diagnosticada con cáncer, un hecho que le hizo replantearse el rumbo de su vida, su trabajo como banquero en Wall Street y lo llevó a viajar a África para conocer de cerca diversas problemáticas sociales y económicas. La motivación también impactó en su hermano Cristobal della Maggiora, quien se embarcó en la aventura.

La premisa sobre la que se fundó la empresa fue tan sencilla como novedosa: en base a un modelo B2C, las personas que querían realizar deporte para quemar calorías podían suscribirse a una plataforma y a partir de ahí hacer una donación social de alimentos. “Las calorías quemadas se transformaban en calorías donadas”, explicó Ronny González, Chief Product Officer en Betterfly, quien se incorporó al equipo cuando la compañía apenas tenía 10 empleados y un visión de previsión y propósito, a la que le sumó la de “protección”.

“Yo venía de la industria aseguradora, trabajé 12 años en el mundo de los seguros y tenía ganas de ver cómo este modelo podía incorporar la protección, porque era muy consiente de que había muchas personas que bajo la educación tradicional no podían tener acceso a una protección financiera, entonces empezamos a desarrollar un modelo que sumara los seguros a esta lógica que tenía Burn to Give”, explicó durante la primera edición en Uruguay de Forbes Insurance Summit.

A partir de ese momento, se decidió incorporar a los servicios de la empresa un seguro en el que el capital o la suma asegurada se pudiera incrementar en proporción a las acciones positivas de las personas. De esta manera, la compañía se transformó en Betterfly, con un foco en el que, además de quemar calorías y hacer donaciones, se pudiera incrementar la protección financiera con un fin social. “La plataforma empezó a venderse a las empresas para que ellos promovieran el bienestar entre sus colaboradores, así que pasamos a un modelo B2B2C”, indicó.

Sistema de beneficios

En un mundo tan tecnificado en el que la gran mayoría de las personas cuenta con un dispositivo móvil, el monitoreo de hábitos saludables es muy fácil de desarrollar. 

“Lo que nosotros hacemos es, en base a la tecnología, medir la actividad de los usuarios y generar información que nos permite garantizarles las mejores expectativas respecto a los riesgos que podemos cubrir”, explicó el Chief Product Officer.

Para esto, los colaboradores de una empresa pueden suscribirse a la plataforma, sincronizar su dispositivo y a partir de ahí realizar diferentes tipos de hábitos saludables como caminar, hacer ejercicio o meditar, con el objetivo de incrementar una cobertura dinámica en seguros de vida, cáncer o accidentes.

Ronny Gonzalez en entrevista con Marcela Dobal, directora de Forbes Uruguay. Foto: Diego Olivera.

El riesgo de fraude, aseguró González, es bajo por el “riesgo moral” que implica en este caso. “Por eso lo hicimos B2B dentro de la empresa, porque de alguna manera participas de una comunidad con tu empresa y 'hacer trampa' tiene un riesgo moral que es distinto al que podrías tener si lo haces como un ciudadano común en la calle”, explicó.

Proteger la vida de 100 millones de personas 

Aunque “inicialmente fue muy difícil” y golpearon “muchas puertas” para poder convencer al mercado latinoamericano de esta nueva forma de involucrar a los seguros, las metas que se pusieron siempre fueron optimistas y ambiciosas. 

“El año pasado abrimos cinco países, el segundo semestre de 2021 abrimos Brasil —que es un mercado difícil en general— y aunque todavía no cumplimos tres años, ya tenemos 800.000 asegurados”, detalló. 

De todas maneras, esperan poder impactar en 100 millones de personas para 2025, un objetivo que podría cumplirse si abren “en un mercado grande” el año que viene y si logran pasar a ser “una única plataforma con alcance global y suscripción digital”, un modelo que surgió como aprendizaje de la apertura en España y Brasil, dos puntos que se sumaron a Chile, Colombia, México, Ecuador, Perú y Argentina. 

“Tenemos la ambición de que al menos de manera digital podamos estar presentes en países como Uruguay, algunos de Europa y también en América del Norte”, adelantó González. En el caso del mercado uruguayo, planifican poder llegar “el próximo año”.

“Hemos hecho prácticamente por cada año cinco millones de donaciones y hoy en día el modelo permite no solo donar alimentos, sino también árboles y agua. Entonces, los 100 millones no son solo de clientes, sino asegurados, más personas beneficiadas por las donaciones, más empresas”, agregó.

Ronny Gonzalez, de Betterfly, y Marcela Dobal, directora de Forbes Uruguay. Foto: Diego Olivera.

En esa línea piensan continuar los integrantes de la empresa, quienes levantaron US$ 60 millones en la serie E de 2020 y US$ 125 millones en la serie C de 2022. Por el momento no evalúan salir a la bolsa ni vender la compañía, pero sí se tiene en la mesa continuar con “alianzas estratégicas con grandes aseguradoras” que impulsen la plataforma. 

“Estamos bien convencidos de que estamos creando una nueva categoría. Sabemos que hay modelos parecidos, pero en el fondo ninguno de los que conocemos tiene en el centro al propósito, un propósito que además convoca muy fuerte porque es la posibilidad de que una acción positiva para cada uno, los haga además ganar en una acción social”, reflexionó González.