Matías Woloski en Forbes Studio: "La IA es un tsunami que pegará más que la Revolución Industrial"
El fundador de Auth0 reflexiona sobre el impacto de la inteligencia artificial, la ciberseguridad en redes y el uso de datos. Cómo vivió la venta de la empresa y por qué inició Portal Bosque, un proyecto educativo en Uruguay.

De vender autopartes en la calle Warnes a cofundar uno de los unicornios tecnológicos más relevantes de la Argentina. Matías Woloski, ingeniero informático y referente global en ciberseguridad e inteligencia artificial, fue el protagonista de una nueva edición de Líderes Unplugged, el ciclo que Forbes realiza en José Ignacio, Uruguay, durante el verano 2026.

Cofundador de Auth0, vendida en 2021 por USD 6.400 millones, Woloski reflexiona sobre el impacto de la inteligencia artificial, los desafíos de la identidad digital, el futuro del trabajo de los ingenieros y su nuevo proyecto educativo y cultural tras dejar el día a día corporativo. @@FIGURE@@

Elon Musk dijo que la inteligencia artificial es un “tsunami supersónico”. ¿Coincidís con esa advertencia?

Sí, coincido. Tengo una mirada positiva sobre la inteligencia artificial, pero definitivamente es la tecnología más disruptiva que me tocó vivir. Viví las puntocom, el mobile, la nube… y esto se siente distinto. Va a destruir algunas cosas, como toda revolución tecnológica. Durante la Revolución Industrial hubo una transición muy dura, con gente que perdió su trabajo y después el sistema se reacomodó. Con la IA va a pasar algo similar, pero con una diferencia clave: va a impactar en muchos más sectores, porque hoy todos trabajamos con una computadora. El conocimiento se va a “commoditizar” y eso nos toca mucho más de cerca.

¿Cómo impacta la IA en la identidad digital y la ciberseguridad?

Hoy ya pasa que la inteligencia artificial puede resolver captchas y generar ataques de phishing cada vez más sofisticados, actuando como si fuera un ser humano. Eso hace que detectar fraudes sea mucho más difícil. Antes de irme de Auth0 estábamos trabajando fuerte en verificación de identidad digital real: algo así como una cédula virtual que permita verificar quién sos, tu edad o ciertos atributos, sin exponer toda tu información. Para eso hace falta coordinación entre gobiernos, plataformas y usuarios. Es un paso que la industria tiene que dar para poder distinguir lo que hacen humanos de lo que genera la IA. @@FIGURE@@

¿Somos demasiado ingenuos compartiendo información personal en redes sociales?

Estamos todos un poco locos compartiendo nuestras vidas y las de nuestros hijos. Yo trato de no hacerlo. No desde un lugar paranoico, pero es un hecho que al compartir imágenes le das a cualquiera la posibilidad de crear contenido falso que puede parecer real y usarse para extorsión. Además, hay un debate ético: los chicos no eligen que sus imágenes estén circulando. Es algo que como sociedad tenemos que repensar.

¿Cómo es tu relación personal con la inteligencia artificial y el uso de datos?

Uso inteligencia artificial todos los días y le comparto bastante contexto mío, porque cuanto más contexto tiene, mejor ayuda te da. No la uso como reemplazo para leer mails, pero sí como una herramienta que me asiste en muchas tareas. Probé distintos modelos y en los últimos meses empecé a usar mucho más los de Anthropic. Me gusta porque es más preciso, menos complaciente, más “ingenieril”. No te dice siempre lo que querés escuchar y prioriza la exactitud por sobre inventar cosas.

En un mundo donde la IA ya escribe código, ¿cuál es el nuevo rol del ingeniero?

Claramente ya no es solo escribir código. El rol pasa por entender problemas complejos, separarlos en partes, diseñar flujos, conectar APIs y decidir qué inteligencia artificial usar y cómo integrarla en los procesos. Es más un rol de orquestación, casi de ingeniero de producto. Ese va a ser el trabajo por lo menos en los próximos cinco o diez años, hasta que llegue otra gran disrupción. @@FIGURE@@

Después de vender Auth0, ¿cómo fue el primer día fuera de la empresa?

No fue de un día para el otro. Hay una especie de duelo. Yo me quedé tres años después de la venta, lo que me permitió internalizar que la empresa ya no era mía. Cuando finalmente me fui, la pregunta fue: “¿Y ahora qué?”. La venta fue muy etérea. Estábamos en plena pandemia, cada uno en su casa, firmando por Zoom. No hubo festejo, ni abrazos. Fue bastante abrumador, sobre todo viniendo de una familia de clase media y sin estar acostumbrado a ese tipo de situaciones.

¿Viviste una crisis existencial después del éxito económico?

No tanto. A mí no me llena viajar o gastar plata. Soy constructor por naturaleza y lo que me apasiona es crear cosas. Rápidamente apareció un nuevo proyecto, una fundación sin fines de lucro, que tiene que ver con educación y cultura.

¿Cómo nace ese nuevo proyecto educativo?

Empieza cuando uno se pregunta qué futuro quiere para sus hijos. Empecé a pensar en educación, en el entorno cultural, en el lugar donde vivimos. Así fue como surgió Portal Bosque y La idea es crear un espacio educativo y cultural en la naturaleza, que funcione como una plataforma para desarrollar ideas, proyectos y un estilo de vida distinto. @@FIGURE@@

¿Cómo imaginás el colegio del futuro con inteligencia artificial?

La educación va a ser una de las industrias más impactadas, en el buen sentido. Con un tutor personalizado —uno a uno— se aprende mucho más rápido, eso está demostrado hace décadas. El problema siempre fue la escala. La IA permite compactar el aprendizaje académico básico en menos tiempo, tal vez dos horas al día, y liberar espacio para otras habilidades: educación financiera, emprendedurismo, deportes, música, arte. La escuela no va a desaparecer, porque también cumple un rol social clave, pero su formato tiene que cambiar. El sistema actual está pensado para problemas del pasado.