El ingeniero uruguayo Juan Miguel Lavista, hoy vicepresidente corporativo de Microsoft, es el creador de AI for Good Lab, un proyecto de la gigante tecnológica que ya tiene sedes en Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Kenia, Francia y ahora Uruguay, el primer país de Sudamérica en recibir esta iniciativa.
Su desembarco a nivel local será a través de una colaboración público privada, que supone una inversión de US$ 800 mil anuales. La iniciativa está orientada a dar solución a los desafíos sociales más apremiantes del país y de la región, a través de la inteligencia artificial. El laboratorio estará ubicado en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (Latu) y contará con el apoyo del Ministerio de Ingeniería (MIEM), ANDE, ANII y Uruguay Innova.
“Una de las grandes ventajas de trabajar con el gobierno en un esquema de cogobernanza es poder colaborar estrechamente para entender cuáles son las prioridades del país y alinearnos con ellas”, dijo Lavista a Forbes Uruguay.
La instalación en Uruguay no solo fue posible gracias a los niveles de adopción y uso de IA que registra el país —los más altos de América del Sur—, sino también a la buena experiencia y resultados alcanzados por Microsoft AI Co Innovatión Lab, que funcionó en el país desde 2023 y que logró posicionarse como un hub regional de innovación de IA, trabajando con empresas privadas en la incorporación y aplicación de esta herramienta en la parte comercial. Así, durante tres años acompañó a 200 organizaciones de distintos sectores y países.
De hecho, AI for Good Lab en Uruguay es una reconfiguración de ese laboratorio. “Es muy diferente en el sentido que nuestro objetivo es ayudar a la sociedad, entonces el tipo de proyecto en el que trabajemos va a cambiar significativamente”, agregó el ingeniero uruguayo. A continuación, extractos de la charla que mantuvo con Forbes Uruguay.
¿Por qué se eligió a Uruguay para instalar la primera sede de AI for Good Lab en Sudamérica?
Según nuestro Informe de Difusión de la IA 2025, Uruguay se posiciona como el país con mejor desempeño de América del Sur en adopción y uso de IA, algo que se ve reflejado en una fuerte incorporación en el gobierno, el sector privado y la sociedad. Esto coloca a Uruguay como referente regional en la difusión responsable de la IA. A su vez, nosotros ya teníamos el Microsoft AI Co Innovation Lab, entonces era más fácil empezar. También había interés del gobierno. Se juntaron muchos factores y eso terminó definiendo.
¿Cómo es el vínculo con el gobierno?
Esta es la primera sede donde tenemos una conexión tan grande con el gobierno. Las otras sedes son un poco más independientes. Acá vamos a trabajar en una cogobernanza (MIEM, Antel, Latu, Uruguay Innova y Agesic) para elegir los proyectos a trabajar en el laboratorio. En ese sentido, este laboratorio es nuevo: el primero donde estamos más alineados al país.
¿Qué ventajas supone para AI for Good Lab esta cogobernanza?
Para nosotros, lo más importante es impulsar proyectos que puedan generar el mayor impacto positivo posible en la sociedad. Una de las grandes ventajas de trabajar con el gobierno en un esquema de cogobernanza es poder colaborar estrechamente para entender cuáles son las prioridades del país y alinearnos con ellas para que esos proyectos realmente puedan hacerse realidad.
¿Cómo se va a trabajar en la priorización de los proyectos?
Vamos a trabajar de manera muy similar a como lo hacemos en los demás laboratorios. Todos los lunes recibimos propuestas de diferentes organizaciones o nosotros mismos nos conectamos con ellas, estudiamos los proyectos y elegimos en función de un proceso. En lo primero que nos fijamos es si el problema en cuestión se pude resolver con IA. Si es así, nos preguntamos si hay datos. Por ejemplo, si es un proyecto sobre cáncer pancrático, del otro lado necesitamos un experto en cáncer pancrático. Al final, no te quedan tantos proyectos y de los que te quedan, elegís aquellos donde considerás que tenés la capacidad para resolver, de hacer la transferencia tecnológica y que además tengan un impacto social.
¿El gobierno les dio alguna pauta de qué tipo de proyectos quiere priorizar?
Recién empezamos a trabajar con ellos. Estamos muy abiertos a recibir propuestas del gobierno y también de privados, siempre y cuando tengan un impacto social para trabajarlos con la cogobernanza y decidir cuáles son los que tenemos que priorizar.
En los laboratorios de AI for Good trabajan distintos tipos de proyectos, desde asociados a la salud, agricultura, desastres naturales, conflictos bélicos. ¿Puede contar sobre alguno, a modo de ejemplo?
Un proyecto en el que trabajamos mucho es utilizar IA sobre imágenes satelitales para medir y entender los campos. Cuando hay problemas de sequía o de clima en general, ayuda a medir el área afectada y entender cuál es el efecto de la sequía, por ejemplo, en la soja. En definitiva, usamos fotografías satelitales para tener un mejor estimado de la situación. Es algo que hacemos en varios países y queremos trabajarlo acá, en Uruguay.
El laboratorio de Microsoft en Uruguay se inauguró en 2023, lo que se hace ahora es una reconfiguración. ¿Cuál es la diferencia entre Microsoft AI Co Innovation Lab, que existía hasta ahora, y el IA for Good Lab, que se está lanzando?
La diferencia más grande es que Microsoft AI Co Innovation Lab trabajaba con empresa privadas. Ayudamos a hacer prototipos para aplicar la IA, más que nada a la parte comercial. AI for Good Lab es muy diferente, el objetivo es ayudar a la sociedad y nuestra medición no tiene nada que ver con lo comercial sino por cómo tenemos un impacto social. Entonces, el tipo de proyecto en el que trabajemos va a cambiar significativamente.
Otra diferencia es que hasta ahora el laboratorio estaba orientado a trabajar con el equipo local. El nuevo laboratorio es mucho más grande, entonces vamos a estar trabajando desde otros lados del mundo en colaboración con la gente de acá.
¿Cuál fue el monto de inversión necesario para realizar esta reconfiguración?
Por año, el gobierno uruguayo pone US$ 400 mil y nosotros el mismo monto en capacidad de cómputo para hacer los proyectos. Ellos además ponen el edificio, que Latu nos da.
¿Qué capacidad de trabajo va a tener el nuevo laboratorio?
Eso depende mucho del tipo de proyecto. Podés tener proyectos que duren tres o cuatro semanas y otros que te lleven dos años. Aún no sabemos bien el portafolio que vamos a tener, pero lo que siempre pido al equipo es no tener todos proyectos de dos años, ni todos proyectos chicos. En el portafolio tenemos que tener apuestas grandes y chicas.
¿Cuántos funcionarios va a tener el laboratorio?
Actualmente tenemos seis personas de forma física y en colaboración con el gobierno. Pero, si contamos las que trabajan de forma remota, en total son 17.