Fernando Espuelas, empresario uruguayo con muchos años de trayectoria en Estados Unidos, atravesó por lo menos dos grandes fenómenos tecnológicos de las últimas tres décadas. Primero, la llamada burbuja de las punto com. Ahora el florecimiento de la inteligencia artificial, que algunos comparan con aquella etapa.
Con un pasado ligado a la expansión de internet en América Latina, hoy dirige sus esfuerzos hacia la intersección de la IA y la salud emocional de los jóvenes. El resultado es Vera Money, una app que ya recibió US$ 7 millones en rondas de capitalización y a la que describen como un coach de finanzas todavía en evolución.
El objetivo de esta innovación es simple: ayudar a los denominados “gen z” (nacidos aproximadamente entre 1995 y 2012) a ser más ordenados, responsables y conscientes con su economía. Si un usuario le cuenta a Vera que desea viajar o comprar un objeto específico, la inteligencia artificial analiza su flujo de caja y le advierte si es el momento adecuado para el gasto o si es preferible esperar a una fecha de cobro específica para no romper el equilibrio de sus metas.
De esta manera, se busca reducir un fenómeno que Espuelas identifica como el núcleo del problema, que es la ansiedad financiera perpetua que reporta el 70% de los jóvenes estadounidenses. El objetivo de su proyecto es dotar a estos usuarios de un control total sobre su capital para que, paradójicamente, puedan dejar de preocuparse por él.
Un problema social
Ahora en etapa beta, desde septiembre Vera se integrará al sistema bancario y expandirá sus funcionalidades. De acuerdo a Espuelas, “la generación Z es una población que en Estados Unidos enfrenta una crisis estructural en sus perspectivas, que ha quebrado el histórico sueño americano”.
El origen del proyecto parecería ser más social que tecnológico. El empresario, padre de dos jóvenes de esta generación, comenzó a observar una desconexión entre la narrativa pública y la realidad económica que enfrentan los veinteañeros.
“Algunos relatos simplistas tildan a esta generación de débil, pero las cifras cuentan otra historia: la movilidad social se estancó y el acceso a la vivienda o al ahorro es hoy un desafío mucho más complejo que para sus padres, por ejemplo”, explicó a Forbes Uruguay.
Los jóvenes enfrentan una sobreoferta de productos y experiencias de consumo, junto con un acceso fácil al crédito que los expone al endeudamiento. A esto se suman las deudas universitarias —que en países como Estados Unidos alcanzan cifras muy altas— y un mercado laboral cada vez más complejo para su generación. En ese escenario, Vera ofrece herramientas para ordenar las cuentas y decidir cuánto gastar y cuándo hacerlo.
La aplicación es gratis. Por tal motivo, su modelo de negocio está en la futura emisión de tarjetas propias y la conexión con cuentas bancarias. Esto, a su vez, permitirá mayor fluidez a la aplicación ya que no requerirá que el usuario ingrese todos y cada uno de sus pasos.
Un modelo que capta la atención
El sistema funcionará de manera transparente. Por un lado, los datos y estadísticas de uso no se comercializan. Por el otro, cuando un usuario utilice la tarjeta de débito de Vera, será la tienda o el comercio quien pague una comisión por la transacción, no la persona que la utiliza.
Es el modelo bancario clásico pero potenciado por una inteligencia artificial que actúa como un entrenador personalizado. Espuelas explicó que no participan de la economía de la atención ni de la venta de información personal porque Vera fue desarrollada para ser leal únicamente al usuario.
La respuesta del mercado a esta propuesta de privacidad resultó inesperadamente positiva. En una industria donde se asume que a los jóvenes no les importa entregar sus datos, Vera registró que el 25% de sus nuevos usuarios conectan inmediatamente todas sus cuentas bancarias, de inversión y tarjetas de crédito a la plataforma porque confían en el manejo cerrado de los mismos. Esta cifra multiplica por cinco las expectativas iniciales de la compañía
La ronda de capitales que les permitió iniciar su camino con US$ 7 millones, fue el inicio de un proyecto que está en permanente evolución. Cada dos semanas Vera tiene una nueva actualización o funcionalidad.
El mercado potencial es masivo para un servicio de este tipo. Solo en Estados Unidos, la Generación Z abarca a unos 70 millones de personas, y si se escala el modelo a nivel global, el target alcanza los 2.500 millones de individuos, afirmó el uruguayo.
De todos modos, es consciente de que no es real apuntar a capturar la totalidad de este público y sabe que con un porcentaje del mismo es suficiente para consolidar un negocio de escala global. “Con que una fracción de ellos adopte la plataforma, el impacto económico y social podría ser transformador”, aseguró.
Un puente tecnológico
La operativa de Vera se sostiene sobre un puente tecnológico entre Estados Unidos y Uruguay. El 95% del equipo de la empresa reside en Montevideo, una decisión que Espuelas justifica por el potencial intelectual y la capacidad de desarrollo de software que encontró en el país desde sus años en StarMedia. La empresa pasó de un modelo de colaboración externa, con un desarrollo por parte del equipo de Promtior, a una estructura verticalizada, reclutando talento local para mantener el ritmo de actualizaciones que se plantean.
Hacia el futuro, la aplicación se prepara para convertirse en un ecosistema financiero completo. Además de la gestión de presupuestos y el asesoramiento emocional ante gastos imprevistos, Vera planea lanzar tarjetas de crédito diseñadas para ayudar a los jóvenes a construir su historial crediticio sin riesgo de endeudamiento problemáticos, así como soluciones para la amortización estratégica de préstamos estudiantiles.
“Si podemos reducirle el peso de las decisiones financieras complejas al individuo y automatizamos la eficiencia, creo que el impacto psicológico podría causar un cambio de rumbo en la calidad de vida de toda una generación”.