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Un documental reabre el caso Theranos: la promesa de US$ 9.000 millones que terminó en fraude y sacudió a Silicon Valley

Agustín Jamele

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You Can See Everything llegó a los cines y ya muestra señales de un éxito de taquilla. La película vuelve sobre Elizabeth Holmes, la fundadora que convenció a grandes inversores de apostar por una revolución en los análisis de sangre. Cómo se construyó la credibilidad de su empresa y qué alertas llevaron a su derrumbe.

18 Octubre de 2026 06.50

El 15 de octubre de 2015, una investigación de The Wall Street Journal empezó a desarmar públicamente una de las historias de éxito más celebradas de Silicon Valley. Theranos, la empresa que prometía transformar los análisis clínicos con unas pocas gotas de sangre, no utilizaba su tecnología para la mayoría de los estudios que ofrecía. Once años y un día después, Elizabeth Holmes vuelve a ocupar el centro de una historia. Esta vez, en el cine. 

You Can See Everything, el documental de Nathan Fielder y Lance Oppenheim distribuido por A24, se estrena este viernes 16 de octubre en Estados Unidos. La película parte de una invitación de Holmes a un equipo de filmación, 34 días antes de ingresar a prisión, y se convierte en un seguimiento de tres años. Dura dos horas y 55 minutos y propone un acceso a su vida que las reconstrucciones anteriores del caso no habían tenido.

Documental de Elizabeth Holmes. - Foto: captura de pantalla de YouTube de A24.
Documental de Elizabeth Holmes. - Foto: captura de pantalla de YouTube de A24.

El lanzamiento llega acompañado de críticas favorables y expectativas comerciales poco habituales para un documental no musical. Pero la figura que vuelve a las pantallas ya no es la emprendedora que prometía revolucionar la medicina. Es una empresaria condenada por engañar a sus inversores y cuya historia expuso la distancia que puede existir entre una narración convincente y una tecnología validada.

La promesa que convirtió unas gotas de sangre en miles de millones

Holmes fundó Theranos en 2003, después de dejar Stanford. Su propuesta combinaba una necesidad médica concreta con una promesa comercial poderosa: realizar una amplia variedad de análisis a partir de muestras de sangre mucho menores que las utilizadas por los laboratorios tradicionales.

La posibilidad de obtener diagnósticos más accesibles y con extracciones menos invasivas ayudó a construir su perfil de innovadora. La comparación con Steve Jobs, reforzada por los habituales suéteres negros de cuello alto, acompañó una exposición pública que alcanzó a revistas, conferencias y círculos políticos y empresariales.

En 2014, una ronda de inversión implicó una valuación de US$ 9.000 millones para Theranos. Forbes estimó entonces el patrimonio de Holmes en US$ 4.500 millones y la identificó como la mujer multimillonaria más joven que había construido su propia fortuna.

Aquellas cifras expresaban el valor atribuido a las acciones, no dinero disponible en las cuentas de la empresa. En junio de 2016, ante las investigaciones y nueva información sobre el negocio, Forbes redujo a cero su estimación del patrimonio de la fundadora. 

La captación de capital tenía otra dimensión. En su acusación civil de 2018, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) sostuvo que Theranos, Holmes y Sunny Balwani habían obtenido más de US$ 700 millones mediante afirmaciones falsas o exageradas sobre la tecnología, el negocio y el desempeño financiero. 

El prestigio de quienes acompañaban a la compañía reforzaba su atractivo. Su directorio incluía a figuras como el exsecretario de Estado George Shultz y entre los inversores se encontraban grandes fortunas. El caso terminaría mostrando que el reconocimiento de los nombres asociados a una empresa no reemplaza la evidencia sobre sus productos. 

Las advertencias que el relato no pudo contener

Dentro del laboratorio, algunos empleados encontraron una realidad diferente. Tyler Shultz, nieto del integrante del directorio, y Erika Cheung se convirtieron en dos de los denunciantes más conocidos del caso. Sus alertas sobre los procedimientos y la confiabilidad de los resultados fueron fundamentales para cuestionar las afirmaciones de la empresa. 

Elizabeth Holmes - s
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El conflicto de Tyler contenía una tensión especialmente reveladora. Había conocido a Holmes a través de su abuelo y entró a una compañía en la que George Shultz confiaba. Cuando planteó sus preocupaciones, según relató después, encontró hostilidad de Balwani en lugar de una revisión abierta de los problemas.

En marzo de 2014, Tyler presentó una denuncia confidencial ante autoridades sanitarias de Nueva York. Dejó Theranos al mes siguiente y, a comienzos de 2015, aceptó convertirse en fuente confidencial de John Carreyrou, el periodista del Journal que investigaba a la compañía.

El costo personal fue elevado. En una presentación recogida por Columbia Business School, Shultz contó las presiones para que guardara silencio y los gastos legales superiores a US$ 400.000 que afrontó su familia. 

La investigación publicada el 15 de octubre de 2015 mostró que Theranos dependía ampliamente de equipos comerciales de terceros y que las capacidades de su tecnología propia estaban lejos de lo que había difundido.

Usar equipos de otros fabricantes no era, por sí mismo, el problema. Lo central era la diferencia entre las capacidades presentadas a clientes e inversores y el funcionamiento real del negocio, además de la confiabilidad de los análisis.

Yo can see everything - .
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El periodismo y las denuncias internas convivieron con la intervención regulatoria. La FDA había inspeccionado instalaciones de Theranos entre agosto y septiembre de 2015. Posteriormente, las actuaciones de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid documentaron deficiencias que ponían en riesgo la salud de los pacientes.

Del derrumbe empresarial a la condena

Theranos se disolvió en 2018. En enero de 2022, un jurado declaró culpable a Holmes de una conspiración para defraudar a inversores y tres cargos de fraude electrónico. Las transferencias de esos tres cargos sumaban más de US$ 140 millones.

La condena original fue de 135 meses, equivalentes a 11 años y tres meses. Holmes comenzó a cumplirla en mayo de 2023. La Justicia también ordenó una restitución de aproximadamente US$ 452 millones, por la que responde solidariamente con Balwani. 

Las cifras corresponden a conceptos diferentes. La valuación de US$ 9.000 millones no fue el dinero captado ni la pérdida determinada en una sentencia. La restitución, a su vez, tiene un alcance judicial específico y no equivale automáticamente a toda la inversión histórica en la compañía.

Según informó ABC News en septiembre, la pena de Holmes fue reducida a diez años y tres meses y su fecha estimada de liberación quedó fijada para febrero de 2030. El medio también reportó, sobre la base del sistema de notificación a víctimas del Departamento de Justicia, un traslado previsto para el 23 de agosto de 2027 a un centro de reinserción residencial de Texas. Ese cambio de establecimiento no implica el cumplimiento definitivo de la condena. 

Una cámara frente a la capacidad de convencer

El documental de A24 llega después de The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley, de Alex Gibney, estrenado en 2019, y de The Dropout, la miniserie de 2022 protagonizada por Amanda Seyfried. El acceso a Holmes antes de su ingreso a prisión, junto con la presencia de su pareja, Billy Evans, ofrece otro punto de partida.

Las reseñas destacan que la película trasciende el retrato familiar y examina la relación entre los realizadores, los protagonistas y la construcción de una versión de los hechos. Esa recepción permite explicar la expectativa que rodea al estreno, sin confundir la intimidad que muestra una cámara con una nueva evaluación judicial. 

La historia de Theranos conserva una pregunta empresarial que la condena no volvió irrelevante. Cómo una compañía pudo acumular capital, legitimidad y exposición mientras las advertencias sobre su tecnología encontraban resistencia dentro de la organización.

Once años después de aquella investigación, Holmes vuelve a ser observada de cerca. El interés que genera su figura alcanza ahora a otra industria. Para entender el caso, el desafío sigue siendo contrastar la fuerza de una historia con las pruebas que la sostienen.

La apuesta de taquilla de A24

You Can See Everything recaudó US$ 1,75 millones en las funciones previas del jueves, según IndieWire. Las proyecciones publicadas antes del estreno apuntaban a una apertura de entre US$ 7 millones y US$ 8 millones, en alrededor de 800 complejos. 

TheWrap planteó que podría superar los US$ 7,1 millones del debut de Melania y convertirse en la mayor apertura de un documental no musical desde la pandemia. Se trata de una posibilidad que dependerá del resultado del fin de semana. 

Page Six publicó una estimación de presupuesto de producción inferior a US$ 8 millones, atribuida a una fuente conocedora del proyecto. Alcanzar ese monto en boletería no equivaldría a recuperar la inversión: una parte de la recaudación queda en los cines y existen gastos adicionales de promoción y distribución.

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