Cinco joyas del whiskey irlandés que vale la pena probar
Con nuevas destilerías, estilos más osados y una calidad que pisa fuerte, el whisky irlandés vive una segunda juventud. Estas cinco etiquetas son prueba de que la tradición celta puede ofrecer mucho más que suavidad y nostalgia.

Durante la última década, el whisky irlandés protagonizó uno de los regresos más destacados dentro del mundo de las bebidas espirituosas. Hoy, la categoría muestra un perfil más sólido, seguro y variado. En 2010, funcionaban apenas unas seis destilerías en toda la isla; hoy ya son más de 40, con nuevas marcas y embotelladores independientes que siguen sumándose.

Las exportaciones también subieron con fuerza: la Asociación Irlandesa del Whisky informó que en 2023 las ventas globales superaron los 15 millones de cajas de nueve litros. Ese crecimiento convirtió al whisky irlandés en la categoría de bebidas espirituosas que más creció en todo el mundo durante más de una década.

Este renacer del whisky irlandés dio lugar a una sorprendente variedad de estilos. Los tradicionales de alambique único impulsan la oferta premium de la categoría, mientras que los whiskies de malta y grano, con carácter firme, ya empiezan a competir con el escocés en profundidad y ambición. Al mismo tiempo, los productores exploran los acabados en barrica: usan toneles de vino, ron, jerez y otros para aportar capas de aroma y textura más marcadas. Hoy se percibe una complejidad e individualidad que no se veían desde hace décadas.

El toque especiado del alambique, la dulzura redonda del jerez y la calidez suave de las maltas añejadas invitan a tomarlo despacio, con tiempo, en silencio. Ya sea solo -como aperitivo o de sobremesa- o como base de un cóctel profundo e intenso, esta nueva generación de whiskies irlandeses es ideal para todo el año.

Redbreast, whisky irlandés de 18 años

Elaborado por la destilería Midleton, en el condado de Cork, el Redbreast 18 Year Old es una de las expresiones más reconocidas del whisky irlandés. Se trata de un whisky de alambique único, hecho a partir de una mezcla de cebada malteada y sin maltear, destilada en alambiques de cobre. Este estilo, bien tradicional en Irlanda, le aporta cuerpo y un perfil especiado.

 

 

Madura en una combinación de barricas de bourbon y jerez oloroso de primer llenado, donde pasa casi 20 años desarrollando su carácter profundo. Me gusta especialmente por su textura untuosa y aceitosa. Esa larga maduración da como resultado un whisky con aromas a frutos secos, nueces tostadas y roble cálido, y sabores complejos que van de la miel a las especias, con toques de toffee.

La influencia del jerez le suma notas de higo, pasas y especias dulces que, me animo a decir, recuerdan a esas comidas reconfortantes típicas de la temporada. Su textura densa y su calidez, que se intensifica con cada sorbo, lo vuelven perfecto para las noches frías.

Teeling, whisky irlandés de lotes pequeños

 

Seguir el camino de la destilería Teeling tiene lo suyo. Aparecen siempre con algo nuevo: mucha experimentación, ingredientes de primera y una variedad interesante de acabados en barrica que mantienen la atención. Últimamente, se volvió mi whisky de los sábados a la noche, ideal para acompañar con un poco de Metallica. El Teeling Small Batch es una gran puerta de entrada. Tiene una textura suave, un punto de dulzura y un acabado en barricas de ron que resalta notas de especias y frutos secos. Con tantos Espresso Martini dando vueltas en mi grupo de amigos, descubrí que el Teeling Single Malt funciona muy bien como compañero: ofrece capas más oscuras y ricas, con caramelo, miel y nueces tostadas. Y una última sugerencia: para un trago de temporada, el Teeling Single Grain, que termina su crianza en barricas de vino tinto, tiene un perfil cálido y tostado que me encanta.

Natterjack, whisky irlandés con fuerza de barrica

Descubrí Natterjack hace poco. Lo produce la destilería Gortinore, un lugar con historia: durante años funcionó como molino y, más tarde, se dedicó a la producción de avena. Hoy, los alambiques son el corazón de su actividad. Detrás de Natterjack hay una historia de emprendedores que refleja ese impulso que volvió tan interesante al whisky irlandés en este tiempo. Mi favorito es el lanzamiento Cask Strength.

 

 

Embotellado directamente de una barrica de roble americano virgen Char-4, con un imponente 63% de alcohol, es la versión más pura y, sin dudas, la más compleja de la línea. Es intenso, con notas brillantes de naranja y caramelo, a las que siguen el clavo y el azúcar mascabado, antes de que aparezcan las marcadas notas de vainilla del roble virgen. Natterjack también ofrece una etiqueta con un guiño lúdico: The Mistake, un whisky de triple destilación con fuerte presencia del roble. Puede gustarle a quienes prefieren bebidas espirituosas con un perfil más dulce.

Glendalough, whisky irlandés de doble barrica

El Glendalough Double Barrel es un whisky irlandés producido por la destilería Glendalough, en el "valle de los dos lagos", en el condado de Wicklow. Se trata de un whisky de grano único, destilado a partir de cebada malteada y maíz. Primero madura en barricas de bourbon y luego pasa a barricas de jerez oloroso. Esta doble crianza le suma dulzor y especias: el bourbon aporta notas de vainilla y caramelo, mientras que el jerez suma capas de frutos secos, nueces y una calidez suave.

 

 

La combinación del dulzor suave del grano con la riqueza del jerez da como resultado sabores que evocan una tarta de manzana, canela y roble tostado. El Glendalough Double Barrel es accesible, pero con personalidad. Tiene una profundidad cálida y amable, ideal para tardes tranquilas y el ritmo pausado del otoño.

Connemara, whisky irlandés ahumado de 12 años

 

Connemara es uno de los pocos whiskies irlandeses con turba, y eso lo vuelve singular. Mientras que la mayoría de los whiskies del país no están turbados y pasan por triple destilación —lo que les da un perfil más suave y ligero—, Connemara apuesta por la cebada malteada con turba y una doble destilación. El resultado es un carácter más ahumado y terroso, con una presencia más marcada en boca. La crianza de 12 años le suma complejidad: aparece primero una nota floral y herbácea que da paso a un paladar con especias dulces y frutas.

Bonus Track con acento argentino: The Temple Bar whiskey

The Temple Bar Whiskey Company y Bodegas Bianchi lanzaron en colaboración una edición limitada que une las dos bebidas emblematicas de cada región: se trata de The Temple Bar Irish Whiskey, una bebida que combina tradiciones de Irlanda y Argentina. Es un Single Malt de 18 años, que pasó 15 años en barricas de bourbon y finalizó con un afinamiento de 3 años en barricas de Malbec Enzo Bianchi, el vino emblema de la bodega. 

Bodegas Bianchi lanzó una edición limitada en colaboración con The Temple Bar Whiskey Company.

"El paso por barricas de Enzo Bianchi Malbec aporta mayor complejidad, estructura y un carácter único al Whiskey. Es el encuentro entre dos universos que generan una experiencia sensorial irrepetible", explica Silvio Alberto, Chief Winemaker de Bodegas Bianchi.

Pablo Glöggler, CEO de Bodegas Bianchi e impulsor de esta colaboración destacó: "Este lanzamiento refleja nuestra visión de trascender fronteras, explorar nuevas categorías y ofrecer experiencias premium que hablen tanto de nuestra tradición como de nuestra capacidad de innovar".

 

 

*Con información de Forbes US.