La belleza de España va mucho más allá de las ciudades famosas y de las playas que dominan buena parte de los itinerarios turísticos. Con puentes centenarios que cruzan enormes quebradas e islas volcánicas con paisajes que parecen de otro planeta, este país diverso recompensa a los viajeros que se animan a salir de los caminos más transitados.
Las montañas de la cordillera Cantábrica y los paisajes desérticos de Andalucía son apenas una muestra de la variedad de escenarios y experiencias que tiene este país europeo para vos.También vas a encontrar pueblos remotos de montaña e islas del Atlántico que reciben una cantidad limitada de visitantes por día.
Estos son algunos de los lugares más bonitos de España que pueden inspirar tu próximo viaje
Cudillero, Asturias
Este pintoresco pueblo pesquero se extiende sobre la ladera de un acantilado, con casas pintadas de azul intenso, amarillo y rojo. Los barcos de pesca tradicionales todavía salen del pequeño puerto, mientras las estrechas calles empedradas se entremezclan con balcones repletos de flores que preservan el encanto del pueblo. Recorré sus calles angostas y disfrutá de las vistas desde la parte más alta del pueblo.
La Costa Verde que rodea Cudillero se extiende a lo largo de kilómetros entre acantilados, playas escondidas a las que solo se puede llegar a pie y campos junto al mar, donde el ganado pasta frente al Cantábrico. Elegí la hora del almuerzo o la cena para tu visita, cuando el puerto cobra vida con la apertura de los restaurantes frente al mar, y probá la pesca del día en el Restaurante El Faro, Los Arcos o Casa Julio.
Ronda, Andalucía
Ubicada sobre el desfiladero de El Tajo, de 120 metros de profundidad, Ronda es una ciudad de montaña de Málaga. El Puente Nuevo, construido en el siglo XVIII, une el casco antiguo de origen árabe con el barrio más moderno de El Mercadillo. Sus arcos de piedra, de 97 metros de altura, parecen surgir de la propia pared del acantilado.
Desde el puente vas a contemplar un paisaje andaluz que parece no tener fin, atravesado por una garganta que el río Guadalevín esculpió durante milenios. También podés bajar por un sendero empinado hasta el fondo del valle para fotografiar el puente desde abajo, donde su altura y sus enormes arcos adquieren otra dimensión.
Cadaqués, Costa Brava
La idílica Cadaqués se encuentra al final de una ruta de montaña con 120 curvas cerradas, un camino que mantuvo aislado durante siglos a este pueblo pesquero de casas blancas. Salvador Dalí pasó ahí los veranos de su infancia y, años más tarde, eligió el lugar para vivir. En el cercano Port Lligat transformó varias casas de pescadores en su particular casa-museo surrealista. En el pueblo también vas a encontrar una placa que recuerda el paso de Picasso, ya que se dice que el célebre artista español vivió un verano en Cadaqués mientras trabajaba en sus obras cubistas.
La población estable del pueblo, de 2750 habitantes, se multiplica por diez durante el verano, aunque Cadaqués mantiene su encanto de siempre. Sus pequeñas plazas albergan restaurantes familiares como Casa Nun, y sus calles concentran galerías de arte y locales de ropa. En los alrededores del Parque Natural de Cap de Creus también hay pequeñas playas escondidas, ideales para nadar, a las que solo se puede llegar por caminos que bordean la costa.
Picos de Europa, Asturias
A casi 14 kilómetros del mar, estos picos de piedra caliza superan los 2600 metros de altura y forman uno de los paisajes de montaña más impactantes de Europa. El famoso sendero de la Garganta del Cares recorre angostos caminos abiertos en los acantilados y permite disfrutar de vistas espectaculares. Cientos de metros más abajo, el río avanza entre las rocas, mientras las cumbres escarpadas se recortan en lo alto.
Tomá el teleférico de Fuente Dé hasta casi 1860 metros de altura para llegar con facilidad a distintos senderos de montaña, o hacé el recorrido completo de 12 kilómetros por la Garganta del Cares, que conecta Poncebos con el pueblo de Caín.
Parque Natural Cabo de Gata, Andalucía
El único desierto cálido de Europa ocupa 440 kilómetros cuadrados de costa volcánica, con playas escondidas entre acantilados de lava negra. La playa de Los Genoveses tiene 1,2 kilómetros de arena oscura y dorada, sin edificios a la vista, mientras que la playa de Mónsul, famosa por haber aparecido en una película de Indiana Jones, se destaca por sus curiosas formaciones rocosas y aguas turquesas.
Miles de flamencos cubren de tonos rosados las salinas de Las Salinas, y más de 1000 especies de plantas crecen en una zona donde el paisaje cambia del desierto mediterráneo a la costa subtropical en apenas unos kilómetros. Alquilá un auto para recorrer los caminos de tierra sin señalizar que llevan a pequeñas playas escondidas, como Cala de Enmedio, o sumate a una excursión en kayak desde San José para llegar a lugares a los que solo se puede acceder por mar.
Parque Nacional del Teide, Tenerife
El pico más alto de España alcanza los 3720 metros y se levanta sobre la caldera de Las Cañadas, de unos 14 kilómetros de ancho, formada por derrumbes volcánicos ocurridos a lo largo de millones de años. Las enormes formaciones rocosas de los Roques de García sobresalen desde el fondo del cráter como grandes agujas de piedra, y los campos de piedra pómez se pierden en el horizonte.
El teleférico llega hasta los 3550 metros de altura, pero para completar el ascenso hasta la cumbre necesitás un permiso especial. Por encima de los 1980 metros, las formaciones volcánicas y la claridad de la luz crean un paisaje que parece de otro planeta. Reservá el teleférico para la tarde y disfrutá de la puesta de sol sobre el terreno volcánico, o conseguí el permiso para subir al amanecer y ver la salida del sol desde la cima.
Es Vedrà, Ibiza
Esta enorme formación de piedra caliza, de 411 metros de altura, se levanta sobre las aguas turquesas a 2,4 kilómetros de la costa de Ibiza. La isla, que no tiene habitantes, inspiró numerosas leyendas. Los vecinos de la zona aseguran que podría ser la punta de la Atlántida o el tercer lugar con mayor magnetismo de la Tierra.
Su característica forma triangular da lugar a una de las imágenes más fotografiadas del Mediterráneo, sobre todo desde la playa de Cala d'Hort, donde varios restaurantes de mariscos tienen una vista privilegiada de la puesta de sol. Llegá con tiempo para conseguir una mesa frente al mar en el restaurante Es Boldado y disfrutá de pescado a la parrilla, sangría y una vista directa a la misteriosa isla.
Islas Cíes, Galicia
Estas tres islas deshabitadas frente a Vigo reciben una cantidad limitada de visitantes: 1800 personas por día entre mediados de mayo y mediados de septiembre, y entre 250 y 450 durante el resto del año. La playa de Rodas está considerada una de las mejores del mundo, con arena blanca y fina y aguas turquesas del Atlántico. Una red de senderos une pequeñas playas escondidas, miradores cercanos a los faros y restos arqueológicos.
El microclima de las islas favorece la presencia de vegetación mediterránea, a pesar de su ubicación en el Atlántico. Los pasajes para el ferry se agotan rápido durante el verano, por lo que conviene reservar con varios meses de anticipación si pensás viajar en julio o agosto. Una vez ahí, seguí el sendero señalizado hasta el faro de Cíes para disfrutar de una vista panorámica de la costa gallega y del océano Atlántico.
Frigiliana, Andalucía
Frigiliana, considerado uno de los pueblos más bonitos de España, se extiende sobre una ladera entre casas blancas y calles empedradas que recorren el pueblo. Sus calles angostas pasan entre viviendas cubiertas de flores violetas, mientras pequeños locales venden cerámica artesanal y canastos tejidos.
Los antiguos canales de riego de origen árabe todavía conducen agua desde la montaña y abastecen de agua a cultivos de naranjas y almendras. Desde lo alto, la vista abarca todo el valle hasta el Mediterráneo. Recorré el histórico sendero de mosaicos que atraviesa el casco antiguo y relata la historia de la rebelión de 1569, hasta llegar a un mirador con vistas a la costa.
Sa Calobra, Mallorca
A Sa Calobra se llega por una de las rutas de montaña con más curvas de Europa. Esta pequeña playa y localidad se encuentra al pie de la sierra de Tramuntana, después de un recorrido entre curvas cerradas y túneles excavados en la roca. Por eso, el viaje en auto ya forma parte de la experiencia.
La garganta del Torrent de Pareis termina en una playa de piedras rodeada por acantilados de piedra caliza de 300 metros de altura. El lugar forma una especie de anfiteatro natural donde cada julio los conciertos de música clásica resuenan entre las paredes de roca. Recorré la ruta temprano por la mañana para evitar los micros turísticos y después atravesá el túnel excavado en la piedra que lleva hasta una playa escondida entre enormes paredones rocosos.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.