Porsche renovó el 911 Targa 4 GTS para 2026 y sumó por primera vez un sistema híbrido a esta versión de uno de sus deportivos más reconocibles. El nuevo modelo entrega 532 caballos de potencia, acelera de 0 a 96 km/h en menos de tres segundos y mantiene el característico techo Targa, que se abre y cierra automáticamente. Su precio base es de US$ 203.300, antes de gastos de envío y opcionales.
La historia del Targa comenzó en 1965, cuando Porsche presentó el concepto original en el Salón del Automóvil de Frankfurt. La propuesta buscaba mezclar algunas características de un coupé con la experiencia de un descapotable mediante una barra antivuelco fija, un panel central removible y una luneta trasera plegable
Su nombre surgió de la Targa Florio, la histórica carrera italiana. El diseño tuvo una rápida aceptación entre los compradores y terminó convirtiéndose en una de las siluetas más reconocibles de la familia 911.
Porsche modificó la fórmula durante las décadas siguientes. En tres generaciones reemplazó el característico arco por un techo corredizo de vidrio, hasta que en 2014 recuperó buena parte de la estética original. Volvieron entonces la barra detrás de los asientos, la luneta envolvente y el panel opaco sobre los ocupantes delanteros. La principal diferencia estaba en la tecnología. El panel manual de las primeras generaciones dio paso a un complejo mecanismo eléctrico que se encarga de abrir y cerrar el techo.
El primer Targa con tecnología híbrida
El 911 Targa 4 GTS 2026 comparte prácticamente toda su mecánica con el Carrera 4 GTS. La principal diferencia entre ambos está en la carrocería, ya que el techo fijo del coupé es reemplazado por el sistema Targa de accionamiento eléctrico.

Debajo de la carrocería se aprecia el cambio más importante. Porsche incorporó un nuevo motor bóxer de seis cilindros y 3,6 litros, acompañado de un turbocompresor eléctrico. A eso se suma un segundo motor eléctrico integrado en la caja automática PDK de doble embrague y ocho marchas.
Ambos componentes reciben energía de una batería compacta de 400 voltios. A diferencia de un híbrido convencional, esa batería no está diseñada para mover el auto por sí sola. Su función es almacenar la energía recuperada y utilizarla cuando haga falta. De esa manera, alimenta tanto al turbocompresor eléctrico como al motor integrado en la transmisión. Porsche denomina a esta arquitectura T-Hybrid.
El resultado es una potencia combinada de 532 caballos y 609 Nm de torque. Acelera de 0 a 96 km/h en menos de 3 segundos y alcanza una velocidad máxima cercana a los 312 km/h.
El Targa 4 GTS también incorpora buena parte de las mejoras de rendimiento del Carrera GTS. Entre ellas están el chasis adaptativo PASM, la dirección en el eje trasero, barras estabilizadoras específicas y frenos de mayor tamaño. Las llantas son de 20 pulgadas adelante y de 21 atrás, mientras que los frenos cerámicos PCCB se ofrecen como opcionales. A diferencia del Carrera GTS, el Targa no incorpora la suspensión deportiva que reduce la altura en 10 milímetros y conserva una puesta a punto algo más orientada a los viajes largos.
El paquete GTS suma, además, Sport Chrono, selector de modos de manejo en el volante, configuración Sport Plus, control de largada y la función Sport Response, que permite obtener la máxima respuesta del motor durante una aceleración fuerte. El equipamiento estándar incluye asientos Sport Seats Plus de cuatro posiciones, tapizados en Race-Tex con detalles en cuero.
Un techo que necesita 20 segundos para transformarse
El mecanismo del techo sigue siendo una de las características centrales del Targa. Para accionarlo, el auto debe estar completamente detenido. Al presionar el comando, la luneta trasera y la cubierta posterior se elevan y se desplazan simultáneamente hacia atrás.

El movimiento ocupa tanto espacio que los sensores ultrasónicos del sistema ParkAssist comprueban que no haya ningún obstáculo detrás del vehículo. Luego, la sección de tela del techo se libera, se pliega en forma de Z y queda guardada detrás de los asientos traseros. Finalmente, la luneta y la cubierta regresan a su posición original. Todo el proceso tarda alrededor de 20 segundos.
Esa complejidad tiene una contrapartida. El sistema requiere motores, sensores, juntas y otros componentes adicionales que incrementan el peso en comparación con un coupé tradicional. El Targa 4 GTS pesa aproximadamente 1.750 kilos, unos 107 kilos más que el Carrera 4 GTS. Según las cifras citadas en la prueba, esa diferencia aporta apenas 0,1 segundos a la aceleración de 0 a 96 km/h.
La experiencia al volante
Durante mi primera hora con el Targa 4 GTS me tocó una fuerte tormenta de verano. Cerré el techo y la cabina quedó bien aislada, mientras que la tracción integral mantuvo un buen agarre en el asfalto mojado. El modo para superficies húmedas de Porsche también respondió como esperaba.
Más tarde, con mejor clima, volví a abrir el techo en la autopista. Con las ventanillas levantadas y a velocidades de entre 80 y 110 km/h, las turbulencias fueron mínimas gracias al deflector ubicado sobre el parabrisas.
Ahí aparece una de las principales diferencias frente al 911 Cabriolet. El descapotable transmite de manera más marcada la sensación de manejar un auto abierto. El Targa, en cambio, se acerca mucho más a un coupé cuando lleva el techo cerrado, en parte por la gran luneta trasera y el buen aislamiento del panel superior.
Después lo llevé a una de mis rutas de montaña habituales. Manejé todas las variantes del 911 y los 107 kilos extra del Targa se sienten, aunque no percibí que afectaran de manera significativa el ritmo en caminos públicos.
El sistema T-Hybrid responde de inmediato incluso con una presión leve sobre el acelerador. En las curvas mantiene el comportamiento deportivo propio de un GTS y la frenada vuelve a ser uno de los puntos fuertes de Porsche. El escape, eso sí, suena algo más apagado que en el Carrera 4 GTS Coupé, incluso con el techo abierto.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.