En redes sociales abundan las propuestas para "regular el sistema nervioso". Baños de agua fría, ejercicios de respiración, suplementos y hasta plataformas vibratorias prometen ayudar a reducir el estrés y a recuperar el equilibrio. Pero para el Dr. Jonathann Kuo, fundador de Extension Health, hay un problema de fondo en esa idea. El sistema nervioso no alcanza un estado de calma permanente que luego pueda mantenerse con una rutina.
"La mayor idea errónea es que la regulación del sistema nervioso es algo que se logra, un estado fijo que se alcanza y luego se mantiene", afirmó Kuo. El sistema nervioso autónomo, encargado de regular funciones involuntarias del organismo, cambia constantemente entre estados de activación y de recuperación. Por eso, según el especialista, la meta no debería ser evitar cualquier respuesta al estrés.
"El objetivo es la resiliencia, la rapidez y la eficacia con que se recupera el estado basal tras un factor estresante", explicó. Muchas personas buscan sentirse permanentemente tranquilas cuando deberían concentrarse en desarrollar su capacidad de recuperación.

Kuo también advierte que una sensación inmediata de bienestar no siempre implica un cambio real en el funcionamiento del sistema nervioso. Una persona puede sentirse más relajada después de un baño frío, por ejemplo, sin que eso implique necesariamente una mejora en los indicadores que se usan para medir cómo responde el organismo al estrés.
Los hábitos que pueden marcar la diferencia
Kuo también cuestiona la idea de que sumar cada vez más prácticas vaya a dar mejores resultados. "Veo pacientes que incorporan diez cosas distintas a su rutina matutina y se preguntan por qué siguen agotados", señaló. Algunas herramientas, como la exposición al frío, cuentan con evidencia que las respalda, pero para el especialista lo más importante es mantener hábitos a lo largo del tiempo y darle al cuerpo tiempo suficiente para recuperarse.
Dormir bien es uno de los factores más importantes y, al mismo tiempo, uno de los más subestimados. Kuo también recomienda hacer ejercicio sin llevar siempre al cuerpo al límite, mantener vínculos sociales, pasar tiempo al aire libre y tratar de reducir las fuentes de estrés que se acumulan a diario.
Kuo también señala que factores cotidianos como las subidas y bajadas del azúcar en sangre, una inflamación leve que puede pasar inadvertida y la exposición a toxinas ambientales pueden aumentar el estrés del organismo. Por eso, sostiene que hacer una práctica durante veinte minutos sirve de poco si el resto del día está lleno de hábitos o situaciones que mantienen al cuerpo bajo presión.
Esto puede verse con mayor claridad en ejecutivos, fundadores, médicos y otros profesionales acostumbrados a trabajar bajo gran exigencia. Estar siempre alerta, tomar decisiones rápido y sostener un ritmo intenso mantiene más activo al sistema nervioso simpático, que es el que prepara al cuerpo para responder frente a situaciones de estrés.

El problema aparece cuando cuesta salir de ese estado. Kuo contó que algunos de sus pacientes llegaban con ansiedad, dificultades para dormir y para pensar con claridad, y reacciones emocionales más intensas de lo habitual, aunque sus estudios médicos no mostraban alteraciones importantes. Según el especialista, en muchos de esos casos el organismo permanecía demasiado tiempo en "modo alerta" y tenía dificultades para pasar a un estado de descanso y recuperación.
El tratamiento que propone para reducir la respuesta al estrés
Ese patrón llevó a Kuo a desarrollar NeuroReset, un tratamiento que busca actuar sobre ambas respuestas del sistema nervioso autónomo. Por un lado, intenta reducir el estado de alerta asociado al estrés y, por el otro, favorecer la capacidad del cuerpo para relajarse y recuperarse.
La primera parte consiste en un bloqueo dual del ganglio estrellado, una inyección que se aplica en dos puntos del cuello, generalmente a la altura de las vértebras C4 y C6. Según Kuo, el procedimiento interrumpe temporalmente algunas de las señales que mantienen al organismo en "modo alerta" y busca ayudarlo a volver a un estado de mayor calma.
Después se realiza una hidrodisección del nervio vago, que consiste en inyectar líquido alrededor del nervio para aliviar la presión en la zona. Según Kuo, el objetivo es favorecer la parte del sistema nervioso vinculada al descanso y la recuperación. En algunos casos, el tratamiento puede complementarse con una dosis baja de ketamina. El especialista sostiene que puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y favorecer la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y generar nuevas conexiones.

Los resultados varían de una persona a otra. Algunos pacientes perciben cambios casi de inmediato, mientras que otros necesitan más tiempo. "La mayoría de los pacientes observan resultados significativos en 24 horas", afirmó, aunque aclaró que la respuesta depende de los síntomas y de cada caso particular.
Después del procedimiento, algunos pacientes describen una sensación de mayor calma, más claridad mental y una mejor capacidad para descansar. Kuo también asegura haber observado mejoras en la forma en que responden al estrés y en su rendimiento mental. Según su experiencia clínica, esos efectos pueden durar entre tres y seis meses, aunque no ocurre lo mismo en todas las personas.
El tratamiento también puede combinarse con otras terapias. El experto menciona el uso de péptidos y de oxígeno hiperbárico. Según explica, estas herramientas pueden complementar el procedimiento al favorecer los procesos de recuperación del organismo y del funcionamiento cerebral.
De todos modos, Kuo insiste en que ningún tratamiento reemplaza los hábitos de todos los días. Una de sus recomendaciones es crear pequeñas rutinas que marquen el final de una actividad y ayuden a bajar el ritmo. Puede ser caminar unos minutos después del trabajo, hacer ejercicios de respiración antes de dormir o dejar el teléfono fuera del dormitorio, una práctica que también suele asociarse con el cuidado de la salud mental.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.