Siladitya Ray Colaborador
Elon Musk volvió a instalar el debate sobre una renta universal para enfrentar el impacto que la IA podría tener sobre el empleo. El empresario sostuvo que la automatización avanzará sobre una gran cantidad de puestos de trabajo y planteó que el Estado debería responder con transferencias directas a la población.
La propuesta no es nueva en su discurso, aunque ahora la presentó con otro nombre. En un mensaje publicado en X, Musk habló de un “ingreso alto universal” y lo definió como cheques enviados por el gobierno federal. Según explicó, ese esquema podría financiarse con un aumento de la oferta monetaria impulsado por la expansión de la inteligencia artificial y la robótica.
Además, difundió un video en el que argumentó que la producción de servicios de las empresas crecería por encima del dinero en circulación. Bajo esa lógica, la tecnología abriría la puerta a una etapa de prosperidad inédita.
Musk arrastra esta idea desde 2016. En 2019, incluso apoyó al demócrata Andrew Yang, que impulsó el llamado “Dividendo de la Libertad”. Con el paso del tiempo, el dueño de Tesla y SpaceX dejó de hablar de renta básica universal y pasó a usar ingreso alto universal como nombre.
El planteo reapareció pocos días después de que OpenAI, su rival en la carrera por la IA, presentara una propuesta para crear un fondo público de riqueza y cobrar impuestos a las empresas. En esa discusión también aparece otra vez Sam Altman, CEO de la firma y adversario público de Musk.
¿Qué dice el documento de política de OpenAI?
A principios de esta semana, OpenAI publicó un documento en el que detalla una nueva política industrial frente al impacto de la llamada "superinteligencia", entendida como sistemas de IA capaces de superar incluso a los humanos más brillantes. La propuesta no menciona de manera directa la Renta Básica Universal, pero sí plantea la creación de un Fondo Público de Riqueza que les daría a los estadounidenses una participación automática en empresas e infraestructura de IA, aunque no inviertan de forma directa en los mercados financieros.
El texto también incluye otras medidas, como una suba de los impuestos corporativos para compensar la pérdida de ingresos por impuestos sobre la renta y la aplicación de tributos a las empresas que reemplacen a trabajadores humanos con IA.
Una de las principales voces críticas
El mes pasado, el economista y premio Nobel Joseph Stiglitz advirtió en Fortune: "Si no hacemos nada para gestionar la IA, existe el riesgo de que genere mayor desigualdad". @@FIGURE@@
Además, cuestionó a los impulsores de la IA que promueven un Estado más chico y sostuvo: "Si los oligarcas tecnológicos persisten en su mentalidad de reducir el tamaño del gobierno, esto perjudicará la capacidad del gobierno para facilitar la transición hacia la IA".
Algunos de los aliados más cercanos de Musk, entre ellos el multimillonario e inversor de riesgo Marc Andreessen y el ex responsable de IA de la Casa Blanca David Sacks, también cuestionaron la idea de la renta básica universal.
En una publicación en X el año pasado, Sacks escribió: "El futuro de la IA se ha convertido en una prueba de Rorschach donde cada uno ve lo que quiere. La izquierda imagina un orden posteconómico en el que la gente deja de trabajar y, en cambio, recibe prestaciones del gobierno. En otras palabras, todos viviendo de la asistencia social. Esta es su fantasía; no va a suceder". @@FIGURE@@
Por su parte, en su Manifiesto Tecnooptimista, publicado en 2023, Andreessen escribió: "Creemos que una renta básica universal convertiría a las personas en animales de zoológico para ser criados por el Estado. El ser humano no fue creado para ser criado; el ser humano fue creado para ser útil, productivo y orgulloso".
IMAGEN DE APERTURA: Wikimedia Commons
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.
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