El estatus de billonario de Elon Musk desata críticas en el Congreso de EE.UU.: estas son las reacciones más duras
La histórica OPI de SpaceX, que convirtió a Elon Musk en el primer billonario del mundo, encendió las alarmas entre legisladores progresistas en Estados Unidos, que aprovecharon el hito para renovar llamados a impuestos a la riqueza y una reforma profunda del sistema de Seguridad Social.

Elon Musk se convirtió el viernes en el primer billonario del mundo tras la oferta pública inicial de SpaceX, un hito financiero que inmediatamente generó una ola de cuestionamientos desde el ala progresista del Congreso estadounidense. 

Varios legisladores demócratas dejaron en claro que, para ellos, el salto patrimonial del CEO de Tesla y SpaceX no es una simple curiosidad de mercado, sino la prueba de que el sistema tributario está diseñado para favorecer a los más ricos.

El senador Bernie Sanders (independiente por Vermont), desde hace años uno de los principales impulsores de impuestos a la riqueza para financiar programas públicos, calificó el nuevo estatus de Musk como una «absurdidad» y reclamó elevar el tope de ingresos sujetos al impuesto que financia la Seguridad Social.

 Sanders aprovechó el momento para promover su propio proyecto sobre el sistema previsional, que busca aumentar las prestaciones mensuales para los beneficiarios de la Seguridad Social y extender la solvencia financiera del programa por 75 años, mediante una suba de impuestos para los contribuyentes de más altos ingresos.

La senadora Elizabeth Warren (demócrata por Massachusetts, en la imagen principal), que presentó el proyecto junto con Sanders, reiteró su propuesta de crear un impuesto a la riqueza. En un mensaje en redes sociales, sostuvo que «el hogar estadounidense típico tendría que trabajar más de 11 MILLONES de años para alcanzar el nivel de riqueza de Elon Musk», una frase diseñada para subrayar la magnitud de la brecha entre el patrimonio del empresario y el de la clase media.

Otro senador demócrata de Massachusetts, Ed Markey, fue más directo en el tono al describir el salto patrimonial de Musk. Dijo que el paso del empresario al club de los billonarios era «repugnante» y agregó: “Mientras la gente trabajadora lucha por llegar a fin de mes, la clase multimillonaria se está convirtiendo en la clase BILLONARIA”. El énfasis en mayúsculas, replicado en su mensaje, buscó reforzar la idea de una nueva élite económica aún más concentrada.

Incluso figuras emergentes dentro del Partido Demócrata aprovecharon el tema. Graham Platner, que ganó la nominación demócrata para una de las bancas del Senado por Maine pese a una campaña marcada por controversias, reconoció el nuevo estatus de Musk y lanzó su propia consigna: “Asegurémonos de que también sea el último”. El mensaje, además de apuntar al empresario, reflejó la intención de convertir la discusión sobre patrimonio extremo en un eje de campaña.

No todos los comentarios, sin embargo, fueron críticos. Desde Wall Street llegaron felicitaciones públicas. El CEO de Goldman Sachs y también multimillonario, David Solomon, saludó a Musk por la OPI de SpaceX y recordó que conoce al empresario "desde hace más de 15 años, al igual que varios de mis colegas, y ha sido increíble ver cómo su visión cobra vida". Goldman Sachs actuó como banco colocador principal de la oferta de SpaceX, por lo que el éxito del debut bursátil también representa una victoria para la firma.

Fuera del mundo político y financiero tradicional, algunas figuras influyentes en redes sociales también se sumaron a la conversación. El influencer Jake Paul reveló públicamente su posición en SpaceX, tras invertir U$S 9,4 millones en la compañía, y felicitó a Musk por el hito.

La nueva escala de la fortuna de Musk

Según las estimaciones de Forbes, el patrimonio neto de Musk se ubicaba en torno a U$S 1,2 billones a las 15:00 (hora del Este), lo que lo consolida como la persona más rica del planeta por un margen enorme. El cofundador de Google, Larry Page, aparece en segundo lugar, con una fortuna estimada de U$S 295.000 millones, es decir, menos de la tercera parte del patrimonio de Musk.

Un debut bursátil sin precedentes

El detonante de esta nueva etapa en la riqueza de Musk fue el debut de SpaceX en bolsa. Las acciones de la compañía aeroespacial abrieron el viernes por la tarde a U$S 150 por acción y desde entonces se dispararon un 20%. La OPI, la mayor de la historia, otorgó a SpaceX una capitalización de mercado de U$S 2,1 billones, superando a gigantes como Saudi Aramco (U$S 1,75 billones) y Tesla (U$S 1,49 billones).

El apetito de los inversores minoristas fue otro dato saliente. Según Bloomberg, los inversores individuales presentaron órdenes por más de U$S 100.000 millones antes de la OPI, una cifra que refleja la expectativa y el atractivo que genera la empresa de cohetes, satélites e inteligencia artificial de Musk en el mercado.

El contraste entre la escala astronómica del patrimonio de Musk y las urgencias económicas de millones de votantes explica por qué su nueva condición de billonario se convirtió, de inmediato, en munición política. 

Para una parte del Congreso estadounidense, el primer billonario de la historia no es solo un símbolo del éxito empresarial, sino también el caso más visible de un sistema económico y tributario que, según advierten, ya no pueden seguir funcionando “como si la acumulación extrema de riqueza fuera normal”. El debate recién empieza.

Fuente: esta nota fue redactada a partir de una nota original de Forbes US.