La Argentina cerró el primer semestre de 2026 con un superávit comercial de US$ 13.923 millones. Durante esos seis meses exportó bienes por US$ 49.454 millones e importó por US$ 35.531 millones, de acuerdo con datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El saldo fue cinco veces el registrado entre enero y junio de 2025, cuando alcanzó los US$ 2.762 millones. La diferencia fue de US$ 11.161 millones y respondió principalmente al crecimiento de las exportaciones, que avanzaron 24,4%. Por su parte, las importaciones retrocedieron un 3,9%. En términos simples, el valor de las exportaciones superó en casi US$ 14.000 millones al de las importaciones
Los US$ 49.454 millones exportados también marcaron el valor más alto en un primer semestre desde 2016. El avance tuvo una base amplia, aunque Asia concentró buena parte del crecimiento y la energía ganó participación, mientras el agro todavía representó más de la mitad de las ventas externas.
Asia explicó casi la mitad del crecimiento exportador
Asia fue el principal motor geográfico del salto. Las exportaciones argentinas hacia el continente alcanzaron los US$ 16.186 millones y crecieron 35,5% frente al primer semestre del año pasado, mientras que las importaciones bajaron 7% y quedaron en US$ 11.961 millones.

La Argentina pasó de registrar un déficit de US$ 914 millones a un superávit de US$ 4.225 millones. De los US$ 9.713 millones que sumaron las exportaciones totales frente al mismo período de 2025, alrededor del 44% provino de las mayores ventas a Asia.
Los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) compraron productos argentinos por US$ 4.613 millones, cerca de un 60% más que un año atrás. Tailandia, Indonesia y Vietnam también mostraron aumentos, aunque partieron de niveles muy distintos.
Las exportaciones a Tailandia pasaron de US$ 164 millones a US$ 891 millones, mientras que las ventas a Vietnam avanzaron de casi US$ 1.497 millones a US$ 1.801 millones. Ambos mercados crecieron, pero su aporte al resultado fue distinto. India, por su parte, recibió exportaciones por US$ 3.101 millones y registró un superávit bilateral de US$ 2.539 millones. El crecimiento de las ventas argentinas hacia Asia, por lo tanto, no dependió de un solo socio.
China gana terreno, pero mantiene el mayor déficit bilateral
Las exportaciones argentinas a China crecieron 59,1% y alcanzaron US$ 4.891 millones. En la clasificación del INDEC, la categoría también incluye a Hong Kong y Macao. Las importaciones sumaron US$ 7.983 millones y bajaron 3,8%.
La mejora permitió reducir el déficit bilateral de US$ 5.222 millones a US$ 3.092 millones. Aun así, China siguió siendo el socio con el mayor saldo negativo para la Argentina. China elevó su participación como destino y quedó prácticamente igualada con Estados Unidos, detrás de Brasil. Las exportaciones argentinas al mercado estadounidense alcanzaron los US$ 4.859 millones y el superávit bilateral llegó a US$ 1.575 millones. Un año antes, ese saldo había sido de apenas US$ 116 millones.

Brasil se mantuvo como el principal destino de las exportaciones argentinas. Sin embargo, las ventas crecieron solo 4%, muy por debajo del promedio general, y su participación en el total bajó del 15% al 13%. Las importaciones desde ese país cayeron un 17,8% hasta los US$ 7.650 millones. La reducción superó la caída total de las importaciones argentinas porque fue parcialmente compensada por compras a otros países. De esta manera, el déficit bilateral bajó de US$ 3.297 millones a US$ 1.396 millones.
El petróleo se convirtió en el principal producto exportado
Los productos minerales generaron ventas por US$ 7.235 millones y explicaron cerca del 23% del aumento total. Dentro de ese grupo, el petróleo crudo se convirtió en el principal producto exportado por la Argentina. Los envíos de crudo alcanzaron los US$ 4.693 millones, un 47,7% más que un año atrás. Con ese monto, el petróleo quedó por encima de los US$ 4.171 millones del maíz y los US$ 4.162 millones de la harina y los residuos de soja.
Las exportaciones de combustibles y aceites minerales llegaron a US$ 6.594 millones y el rubro registró un superávit de US$ 5.076 millones, casi US$ 2.000 millones más que en el mismo período de 2025. En el sector minero, el oro aportó US$ 2.921 millones y el carbonato de litio quedó cerca de los US$ 1.000 millones. Los envíos de minerales y concentrados de plata también crecieron con fuerza y alcanzaron los US$ 553 millones.
Los productos minerales, vegetales y de origen animal, junto con los aceites, los metales preciosos y los productos químicos, explicaron más del 80% del crecimiento exportador.
El agro todavía concentra más de la mitad de las ventas externas
Los productos vegetales representaron el 22% de las exportaciones. Al sumar grasas y aceites, alimentos elaborados y productos de origen animal, más de la mitad de las ventas externas estuvo relacionada con el agro.

El maíz generó US$ 4.171 millones y quedó apenas por encima de la harina y los residuos de soja, que aportaron US$ 4.162 millones. El aceite de soja crudo sumó US$ 3.163 millones. Los dos derivados de la soja mostraron aumentos moderados frente al año anterior. El trigo, la carne bovina congelada y el aceite de girasol crecieron con más fuerza. El trigo superó los US$ 2.300 millones, la carne alcanzó los US$ 1.302 millones y las exportaciones de aceite de girasol se acercaron a los US$ 1.200 millones.
La Argentina es, al mismo tiempo, exportadora e importadora de soja. Durante el semestre, las importaciones de la oleaginosa alcanzaron los US$ 2.035 millones y aumentaron 38,7%. Las compras desde Paraguay crecieron 41,9% y alcanzaron los US$ 2.415 millones. El informe no cruza productos y países en una misma tabla, por lo que no permite determinar qué proporción correspondió a la soja paraguaya.
La caída de las importaciones de maquinaria, la contracara del superávit
La reducción de las compras externas se concentró en bienes industriales. Las importaciones de maquinaria y equipos eléctricos cayeron 15,6% y explicaron una baja de US$ 1.631 millones. Los equipos de transporte retrocedieron 8,8%. También disminuyeron las compras de plásticos, caucho y metales básicos.
Una reducción de las importaciones mejora de inmediato la balanza comercial, pero la caída en la importación de maquinaria, componentes y equipos también puede reflejar una menor demanda de inversión o de producción. El informe permite identificar la contracción, aunque no alcanza para determinar su causa.
Las importaciones de productos químicos avanzaron en sentido contrario y crecieron 8,7%, hasta los US$ 6.126 millones. Las compras de productos farmacéuticos aumentaron un 20,4% y las de fertilizantes subieron un 18,6%.

Pese a la caída general de los equipos de transporte, las importaciones de vehículos híbridos aumentaron con fuerza. Los modelos no enchufables alcanzaron los US$ 538 millones, un 202,3% más que el año anterior. Los híbridos enchufables pasaron de US$ 4 millones a US$ 136 millones.
Por otro lado, las importaciones de smartphones también crecieron y pasaron de US$ 33 millones a US$ 228 millones, con un aumento del 599,4%.
Los datos del semestre todavía son preliminares
El informe muestra los valores en dólares, pero no distingue cuánto de las variaciones corresponde a los precios y cuánto a las cantidades comercializadas. Por eso, no permite determinar si el aumento de las exportaciones se debió principalmente a mayores volúmenes o a mejores cotizaciones. La misma limitación se extiende a la caída de las importaciones.
Las exportaciones de junio incluyen una estimación porque, al momento de elaborar el documento, permanecía pendiente el 16,5% de la documentación aduanera. Por ese motivo, los valores pueden sufrir ajustes en las próximas publicaciones.