Alex Milberg Director
De periodista a empresario, creó algunos de los medios más reconocidos del país. Definido como un “estratega del poder” y un apasionado por la tecnología, Daniel Hadad, fundador y CEO de Infobae, pasó por el ciclo Líderes Unplugged, en José Ignacio.
¿Cómo imaginás el periodismo en los próximos 5 años?
Hacer un pronóstico no es simple, está en el medio de una revolución. Siempre hay un ganador en una revolución, no sabemos quién va a ser. El lugar común sería decir que el público, pero no estoy tan convencido. Tener tanta información a veces es confuso. Lo que tiene el periodismo es que es ordenador de la cantidad de información posible para mucha gente. Como lo conocemos, el periodismo es relativamente nuevo en la historia, con 150 años. Tuvo dos características: fue negocio y era sinónimo de tener poder. Hoy, ambas opciones no lo son tanto ya. El periodismo está pasando por una crisis, no creo que desaparezca, estamos en una transformación.
Fuiste un visionario con Infobae e innovador. ¿Cómo hacemos para que ese contenido se transforme en commodity?
Hoy todo el contenido está disponible para todos. Cada día es más difícil tener un diferencial del resto de la competencia. El valor de muchas cosas, como la primicia, parecería no ser algo que hace la gran diferencia. Sí, en todo caso, el por qué explicar una noticia y qué es lo que viene. Durante mucho tiempo, estuvimos casi solos en el universo; hoy tenemos que estar en contacto con alguno de los gigantes, sea Google, Meta o ChatGPT. Y hay que escucharlos.
¿Cómo construimos una audiencia propia sin ser preso de eso?
Hay mucha gente que para verlo no recurre al Discovery ni al Search. 50% es de tráfico directo, más que el NYT que tiene 26%. Cómo lo hacemos, no lo sé. Pero pasa. Es gente que entra por lo menos una o dos veces por día. Lo construimos en 20 años, tomó tiempo. Hoy tiene una ventaja: mucha gente identifica a Infobae como una marca más allá del país. Medio líder en México, donde desembarcamos hace cuatro años. Después fue el turno de Colombia y Perú, donde también somos líderes. Hace dos años abrimos en España; no somos líderes ni creo que lo vayamos a ser nunca. Estamos entre los 7 primeros medios. Ahora estamos abriendo en Centroamérica, lo vamos a manejar desde El Salvador. Va a ser en la última semana de enero. @@FIGURE@@
¿Qué valor va a ofrecer Infobae para generar comunidades legítimas en estos países?
En cada lugar donde estamos, tratamos de tener información de nuestros usuarios. Si bien no tenemos registración, sabemos que hay una IP que todos los días a la mañana mira notas del Real Madrid, y quizá no sabemos el sexo, pero busca información de próstata, entonces asumimos que es hombre. Y así. Entonces tratamos de ofrecerle recomendaciones. Durante muchos años trabajamos con olfato. Yo lo perdí con el Covid, físicamente, pero creo que para un editor de medios no alcanza. ¿Estamos domesticados? Tratamos de no luchar contra lo que no podemos vencer.
El periodismo va a un contenido muy personalizado. ¿Es un poco un diario de Yrigoyen propio?
Podríamos hacer una home a la medida de cada persona. ¿Queremos? No. Si lo hacemos, dejamos de ser un medio para transformarnos en alguien que le da el gusto al usuario. Con lo que publicamos, tratamos de que el pensamiento crítico se utilice. Que la gente lo ejerza. Sí estoy sorprendido por las cosas que se pueden hacer con la IA. En 2022 fue el comienzo de nuestro software, que no depende de ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot. Podemos usar cualquiera de ellos y detrás está la conexión. Pero hicimos un sistema que está pensado para los periodistas. La velocidad hubiera sido impensada hace cuatro años. Lo más innovador es que le enseñamos a escribir como cada uno de los países donde estamos. Podemos, además, darle un estilo. Y es nada comparado con lo que vamos a ver en tres años. Es cierto que estamos yendo a más audio y multimedia. Todos los días aparecen nuevas aplicaciones de IA. y están al acceso de todos.
¿Cómo mantenés una línea en medio de esta incidencia?
No cambiamos la línea editorial, pero sí instrumentos. Y lo que no se ve del periodismo, que es cómo se maneja la empresa. Hace un año decidimos usar en todas las posiciones herramientas de IA integradas. Los tenemos a casi todos repartidos por el mundo. Nuestra CTO está en Colombia, el de IA en Estados Unidos. Una o dos veces por día nos metemos en la sala de Webex y hablamos. Veo poco contenido, todo el tiempo veo números. Ayer por ejemplo estábamos sorprendidos por la subida en el tráfico, en enero. Miramos, no damos volantazos, antes de tomar una decisión probamos.
A la hora de evaluar tu recorrido, ¿qué es lo que más te transformó?
No hay un solo hecho o una sola persona. A lo largo de la vida fui conociendo gente. Me ayudó mucho ser padre. Me dio un aprendizaje que no me dio la universidad. Sobre todo con la nueva generación de jóvenes adultos y adolescentes, que te interpelan, te cuestionan y ven el mundo con otros ojos. El mundo se está fanatizando, las redes ayudan (y estimulan) la polarización. Tratamos de que el periodismo no sea eso. @@FIGURE@@
¿Cómo te ayudó tu origen en el olfato?
Vengo de un barrio muy simple y de una familia de clase media baja. Mi infancia estuvo caracterizada por la carencia, no la abundancia. Hoy lo agradezco. Primero, me hizo valorar las cosas. Segundo, me permite entender que el hecho de que uno se mueva en un mundo lindo no significa que todo el mundo tenga eso. Creo no haber perdido nunca saber de dónde vine, no olvido mis orígenes. Cada tanto cuando voy a buenos aires paso por la casa donde viví hasta los 12 años, tipo chorizo. Cuatro personas en 42 m2. Hace unos años entré y una de las cosas que olí fue el olor a humedad. Me prometo todo el tiempo no olvidarme de eso.
¿Cómo se transmite esa pasión y curiosidad a la nueva generación?
No es de manera oral. Los chicos no hacen lo que escuchan, sino lo que ven. Vieron que Viviana, su padre y esposa, es de una manera. Yo soy de otra manera. Ellos terminan de comer y levantan la mesa. Tengo tres hijas y un varón. Las tres se fueron a estudiar afuera. El varón no. De repente se encontraron con que tenían que vivir solas o compartir cuarto. Primero, tuvieron una educación en la casa. Y tener experiencias cosmopolitas te permite aceptar que la diversidad es buena, es clave. Es bueno también sentirse extranjero en un país.
¿Cómo fue cambiando tu relación con la plata?
Uno puede hablar de plata cuando tiene las necesidades básicas satisfechas. Por eso hay que hacer un paréntesis. Cuando hay necesidades básicas insatisfechas, este diálogo no corresponde. Yo siempre fui muy conservador. Cuando nos casamos con Viviana, que viene del mundo financiero, ella usaba tarjetas de crédito. Yo tenía miedo, no quería endeudarme. Después fui aprendiendo a manejar una empresa, pero nunca me metí tanto en el día a día financiero. Tuve una experiencia traumática cuando compré Canal 9, a libro cerrado, y un día me desperté y debía US$ 63 millones. Me dediqué a negociar con acreedores. Era una de deuda de Telefónica, pero aprendí. Tengo una vida buena, sí; pero no corro detrás de la plata. En plena pandemia me hicieron una oferta difícil de rechazar por Infobae, un número que empezaba con 2.
¿Cómo aprendiste a relacionarte con el poder?
No sé si hay una fórmula. Haber nacido en un barrio simple te permite eso de “tener calle”. Es tratar de leer a la gente. La relación con el poder y el periodismo es algo difícil, histórico, que ocurre en cada lugar donde está. No es un problema de Argentina o Uruguay. Me suena el teléfono y puede ser el secretario de Seguridad de cualquier país donde estamos, enojado por alguna noticia. Uno aprende a escuchar. Cualquiera que se sienta en un sillón de poder preferiría que no haya periodismo. Bernardo Neustadt fue la primera persona a la que vi manejarse con el poder. Primero, hablaba y escuchaba rápido. Le decía una cosa a un ministro y otra a otro. Uno llega a determinado lugar haciendo miles de pasos. No sé cuál fue el paso más importante, pero todos me hicieron. A veces hice pasos más rápido, algunos más lentos; por autopista, por colectora. No me arrepiento de nada.
¿Qué cambiarías?
En mi primera etapa de profesión, un poderoso me deslumbraba y no tomaba la distancia que tenía que tomar. Hoy, es raro que alguien me deslumbre. Puede ser un escritor o filósofo. Vivo hablando con el poder, político y empresario. No digo que lo normalizás, pero… la ventaja del paso del tiempo hace que uno tenga ojos más abiertos, que hay que escuchar más que hablar. El tiempo nos pone mucho más moderados y para mí es una de las cuatro virtudes cardinales, por más que hoy no esté de moda.
¿Cuál fue el punto de quiebre para cambiar?
El 2019 me refrescó. Fue el 10 de noviembre de 2019. El día que Hugo Morales dejó Bolivia y había tenido la versión de un periodista nuestro que había muerto en la calle. Hasta que me dijeron que estaba preso. Mi estrés fue tal que una de mis arterias se contrajo y eso generó un tipo de infarto. Fue importante. A partir de ahí empecé a cuidarme: hacer actividad, encontré una droga nueva que destruye el colesterol malo. Segundo, fue un cartel que me dijo “Memento mori”. “Flaco, te vas a morir”. Me enfrentó con la finitud y me di cuenta que de nada sirve tener casas o 100 millones de usuarios únicos por mes si te vas. Fue un sacudón. Volví a terapia, hasta ese momento, si yo no tenía algo agendado, pensaba que no iba a pasar. Y no tenía agendado infartarme. Pero llegó a tiempo. Desde ese día, cada día que me levanto pienso que tiene que ser un día útil, porque es un día menos. Los 64 ya pasaron, me quedan 15, 20, lo que viene. Del día de hoy o mañana soy absolutamente responsable. Vivía días sin tomar conciencia. Tomo menos riesgo. Al principio de cualquier carrera, uno tiene todo para perder, entonces apostás todo el tiempo. Después llega un momento en el que te preguntás si hay que hacerlo en cada momento. No es que perdí la capacidad de tomar riesgo, pero tomo riesgos más conservadores. Tengo menos adrenalina, pero me voy a dormir tranquilo.
¿Cómo imaginás el futuro de Venezuela?
Venezuela hay que reconstruirla y tiene que reconstruir su democracia. Parece bastante entendible que el gobierno de EE.UU. no haya hecho esfuerzo para que el ganador de las últimas elecciones esté en el poder. Un amigo que vive en Washington hace muchos años me dijo: si se está incendiando un bosque y tenias un plano aprobado para una casa, a quien llamas? A los bomberos o al arquitecto? Los mismos que prendieron el fuego se tienen que quedar y apagarlo. Estamos hace 11 años bloqueados en Venezuela, por ejemplo. Lo que pasó en Venezuela es un golpeo muy fuerte para Cuba y Nicaragua.
¿Cómo imaginás a Argentina 2026? ¿Qué es lo que más te sorprende del Presidente?
Milei es una persona que tiene convicciones muy firmes en muchos temas y otros directamente no le interesan. No es ni bueno ni malo, es una descripción. Entre las que le interesan no está la economía, sino el cambio y la batalla cultural. Tiene el deseo de restaurar ciertos valores que la Argentina perdió en las últimas décadas. Después viene el déficit fiscal, tener un presupuesto, un balance sano. Pero lo primero son los valores. Y está dando una batalla, con cosas que pueden gustar o no. pero hacía tiempo que la Argentina no tenía en el poder a alguien que diera batallas. @@FIGURE@@
¿Te gusta Milei?
Hay muchos valores que son los que toda la vida soñé para la Argentina. Creo en la democracia decimonónica. El equilibrio de balances. Es una discusión. La democracia como la conocimos y deseamos no va a ser igual. La tecnología la hace cambiar. Siento que Milei lo que está haciendo es interpelar a la oposición. Nos gusten o no los valores de Milei, son unos. ¿del otro lado que hay? Tiene que haber una oposición, es fundamental. El peronismo, que parecía lo primero a enfrentarse, se quedó sin discurso. ¿Es el de Grabois, Massa, Monzó o Pichetto? La oposición quedó desarmada. Si tengo que imaginar, si se repiten estas condiciones, lo más probable es que Milei vaya por un segundo mandato.
De todos los presidentes que conociste y entrevistaste, que fueron todos. ¿Cuál ponés primero en el orden de tu respeto?
Por todo lo que implicó y nos devolvió, Raúl Alfonsín. Fue el primero al que entrevisté, con quien tuve off the records. Hablé mucho con él cuando dejó el poder y tengo el mejor de los recuerdos de él, era un republicano y honesto. El segundo es Carlos Menem. Hizo una revolución parecida en algunas cosas a lo que está haciendo Milei. Hice transformaciones que durante 10 años le dieron cosas buenas, también tuvo cosas malas, obviamente.
¿Sos optimista con la Argentina?
Es un país que tiene todo para ser un enorme país. Hace 5 años vivimos en Estados Unidos, pero mi casa es Argentina. Mi sueño es que mis hijos sueñen con volver. Tiene todas las condiciones para ser un gran país. Los baby boomers crecimos pensando que la democracia era para siempre (y hay que pelearla todos los días), que no iba a haber más guerras y que el crecimiento económico era imparable. Los números dicen otra cosa. Argentina, con poco, podría ser un país imparable.
De todos los obstáculos en tu vida, ¿cuál fue el más difícil y cómo lo hiciste?
Fueron muchos. Vendí medios que había fundado desde el primer tornillo al último editor. El 12 de octubre de 2012, vendí C5N y todas las radios, y me quedé con Infobae. El 13 de octubre salí a la calle y no tenía a donde ir. ¿Qué hago ahora? Tenía un cheque, sí. Pero yo no como cheques y mi espíritu, mi alma y mi inteligencia no se mueven en base a cheques. Pasé por una depresión durante un tiempo. Le tuve que poner de vuelta sentido a la vida e Infobae me ayudó muchísimo. Fueron unos seis meses. Y me ayudó ponerme objetivos fuera de Argentina. Abrimos Infobae en Miami y a los tres meses lo cerramos, fue un fracaso del que aprendimos. Entonces me sirvió para decidir abrir pero con profesionalismo, no con instinto y revancha. Nos dedicamos a estudiar el mercado mexicano y cuando abrimos me di cuenta que iba a funcionar. Superé los enojos. Mi enojo era con el poder de turno y especialmente con un funcionario que me amenazó.
¿Qué es de lo que estás más orgulloso?
Estos días estoy medio reiterativo, pero si de algo estoy contento es de haber sido padre. Fue el mejor regalo que tuve en la vida. El destino me dio la oportunidad de ver crecer cuatro criaturas. Hay dos que están en la empresa y me encanta verlos. Son buenos, educados. Me hace muy feliz eso. Lo laboral es atractivo sin duda, recibir algún premio. Pero esto es cada vez que te lo cruzás, todos los días. Siento que el tiempo se escapó entre los dedos, pero si miro para atrás y miro lo que son hoy, estoy orgulloso de eso.