De hobby para fierreros a comunidad de 90.000 amantes de los autos: Exóticos cumple 10 años y da el salto hacia un modelo de negocio propio
Maximiliano Alegre encontró un nicho desatendido en Uruguay: la comunidad de los fanáticos por los autos. diez años después realiza alianzas con marcas y transforma su proyecto en una plataforma que busca sostenerse sin perder independencia.

Al contactar a Maximiliano “Maxi” Alegre, creador de Exóticos Uy, para coordinar esta entrevista, su respuesta fue: “Tendría que ser martes o miércoles porque el jueves me voy a Interlagos (Brasil) a manejar toda la gama BMW M”. 

Esto resume bastante bien parte de lo que es Exóticos, una comunidad que surgió en Instagram alrededor de los autos, se expandió a TikTok y que cosecha más de 90.000 seguidores entre las dos redes. Hoy, el proyecto creció lo suficiente como para que las principales marcas de la industria consideren a Maxi un comunicador de referencia para sus clientes en el mercado uruguayo. Tras años de contenido sin fines de lucro, lanzó un eco sistema digital que busca monetizar de forma autosustentable sin perder independencia. 

¿Cómo es tu relación con los autos, de dónde surge ese amor? 

Nació conmigo, no hubo nadie que me indujera. Desde muy chico jugaba con autos, los fabricaba con lo que ha bía, aprendía marcas y modelos; adivinaba qué auto venía por el sonido. A nivel académico la pasión pudo más y estudié mecánica en Talleres Don Bosco. En el transcurso de la carrera me di cuenta de que lo técnico no era lo mío. Me sirvió para aprender teoría y práctica, pero no quería dedicar me a la mecánica. Surgió la posibilidad de entrar en Antel con 20 años y la tomé; el cargo que tengo hoy, después de 18 años, es ejecutivo de cuenta corporativo. Pero siempre seguí en el mundo de los autos, conectándome y conociendo gente. 

¿Cómo surge Exóticos Uruguay y cuál era la idea original? 

Empezó hace 10 años como una manera de ocupar el tiempo tras una separación; empecé a sacar fotos de todo y con el tiempo los autos se convirtieron en el motor del proyecto. Al principio era personal, fotografiaba por horas y después lo compartía en grupos de Facebook de marcas. Eso generó interacción, la gente me mandaba fotos y se empezó a formar una dinámica de ida y vuelta. Vi que en países como Argentina y Brasil existían per files similares, pero no había nada así en Uruguay. Decidí enfocarme en autos poco comunes, en eso el verano fue clave porque llegaban más autos raros y se expandió la comunidad. 

¿Cómo evolucionó a algo más profesional? 

Con la aparición de nuevas herramientas en Instagram diversifiqué el contenido: hice vivos, entrevistas y noticias. El formato evolucionó hacia algo más participativo y variado. Con el tiempo aparecieron marcas interesadas y me permitieron experimentar con autos que no me podría comprar. Primero era solo texto y después fue video, lo que obligó a dar la cara y protagonizar el contenido pese a la vergüenza o los haters. Ahora que Exóticos cumplió 10 años decidiste nuclear todo el contenido en una web y comenzar a monetizar el proyecto. 

¿Por qué se da este cambio? 

Lo que hago es sin fines de lucro, especialmente porque no es publicidad, es crítica, como se puede hacer de cine o gastronomía. Pero noté que le dedicaba demasiado a un hobby y que el factor tiempo tiene un valor; tenía que ordenar prioridades. Generé instancias comerciales con algunas marcas y con dos socios comerciales inauguramos un sitio web como una nueva pata de Exóticos. 

La idea es cerrar el ecosistema con un espacio que con centre información, contenido, noticias, lanzamientos, todo el flujo de pruebas con un marketplace de compra y venta. Queremos que la audiencia encuentre en un solo lugar lo que hoy busca en diferentes espacios y que eventualmente la compra pueda concretarse de manera virtual. 

¿Cuál es el modelo de negocio? 

La idea por ahora es que las concesionarias paguen una mensualidad fija sin límite de publicaciones y que las marcas que quieran publicitar lo hagan a través de una pauta específica desarrollada en conjunto. Tenemos un aliado grande que es Santander con todo lo que implica financiación y trabajamos fuerte para llegar a las concesionarias formales en Uruguay. No queremos apuntar a la reventa in formal, sino dar respaldo al que está establecido y da trabajo. ¿Cómo se compone tu público? Al principio eran fierreros, enfermos de los autos. Hoy ya hay gente que no sabe tanto y se interesa. El grueso es entusiasta, pero hay otras redes, como YouTube, TikTok, que son un poco más masivas en el alcance. Me llegan cada vez más consultas puntuales de ayuda a la hora de decidir qué auto comprar o que esperan el video para tomar la decisión. 

¿Cuántos autos llegaste a probar por año y qué implica para vos? 

Empecé con 30 autos al año y llegué a un máximo de 90, aunque quiero bajar un poco. Es bastante más complejo de lo que parece. Implica destinar mucho tiempo, coordinar agendas con las marcas y matchear los diferentes requerimientos. Es todo un trabajo de logística, coordinar, grabar, editar y cumplir con los tiempos, porque yo además tengo mi tra bajo formal de 9 horas.

¿Cuál es la lectura que hacés del mercado en Uruguay?

Es un mercado que cambió mucho en los últimos 5 años. Se inundó de marcas chinas con el foco puesto en l os autos eléctricos. La electromovili dad escala rápidamente con bastan tes incentivos fiscales (hay que ver si se los sacan cómo queda el auto eléctrico). Los precios son competitivos y la oferta está bastante concentra da en grandes grupos; la competencia es feroz y los márgenes cada vez más chicos. Hay muchas facilidades de financiación y promociones, entonces las marcas tienen que esforzarse cada vez más en la estrategia comercial y en el producto para ser más completas a menor precio. 

¿Cuáles son los principales problemas? 

Veo marcas con el agua al cuello porque no tienen volumen suficiente para mantener una operación; hay algunas tradicionales golpea das porque su oferta no acompañó la evolución en equipamiento y tecnología. Muchas marcas nuevas, sobre todo chinas, tienen que ajustar precios; probablemente con el tiempo haya concentración en unos pocos grupos que tengan espalda.

 ¿Qué es lo que más te gusta de este mundo? 

Manejar, sentir el auto. Hoy son cada vez más impersonales y tienen menos alma, lo tengo presente, pero igual lo disfruto. Voy a eventos que para mí son como un niño al que le dan pase completo a Disney: ir a un autódromo a manejar la gama completa de una marca, ser coacheado por un piloto certificado y exprimir el potencial del auto. También me gusta probar cuatro autos distintos en una semana y disfrutar de un modelo de US$ 15.000 o uno de US$ 250.000 de la misma manera, con la misma felicidad y responsabilidad.

Fotos: Diego Olivera

*Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Forbes Uruguay de Diciembre de 2025. Para suscribirte y recibirla bimestralmente en tu casa, clic acá.