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Juan Pedro Cantera, Alejandro Veiroj y Luis Puig. Foto: Leonardo Mainé.
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Juan Pedro Cantera, Alejandro Veiroj y Luis Puig. Foto: Leonardo Mainé.
Foto: Leonardo Mainé.

Envejecimiento, clima y nuevos riesgos nuevos marcan el mapa del sector asegurador; qué falta para que la contratación acompañe al interés

Forbes Uruguay Staff

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El seguro uruguayo enfrenta un escenario de expansión marcado por la longevidad, el impacto ambiental y riesgos emergentes. La industria busca transformar conocimiento en contratación y abrir espacio a nuevas coberturas.

16 Septiembre de 2026 10.23

Uno de cada seis uruguayos ya pasó los 65 años y para 2070 va a ser uno de cada tres. El dato, que no es una novedad para las proyecciones poblacionales, aparece como un cartel luminoso para la industria del seguro, que tendrá "un rol muy grande en cuanto a darle soporte a todo el proceso demográfico de envejecimiento que hay en Uruguay", dijo Alejandro Veiroj, director ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Empresas Aseguradoras (Audea). 

Consultado sobre cuáles son las áreas en las que ve posible un mayor crecimiento de la industria aseguradora en el país, destacó los productos de retiro, cuidados de largo plazo, ahorro y de salud. 

Un segundo frente claro es el ambiental, apuntó y señaló que el de los seguros es "uno de los sectores de la economía que está mejor parado para dar soluciones frente al cambio climático", con foco en hogares, industria, agro e interrupción de negocios.

Finalmente, dijo que hay todo un sector de riesgos que antes no existían, como los que trae la ciberseguridad, donde en Uruguay "no hay mucha cultura o conciencia aseguradora".

Para Veiroj el punto de partida es bueno: "La industria está sólida, es muy profesional y sofisticada, y ha acompañado el crecimiento de la economía". De todos modos, remarcó que "Uruguay cuenta con una penetración del seguro en la economía que es baja en la comparativa internacional". Desde su punto de vista, así como ocurre en otros países, Uruguay necesita tener desde el sector público "incentivos para que la contratación de seguros sea más potente".

De la póliza a la estrategia

Al analizar hacia dónde puede crecer la industria del seguro, Luis Puig, country head de Aon Uruguay, sostuvo: "Estoy convencido de que tenemos que pasar de la póliza a la estrategia, un cambio radical"

Su argumento se basa en que, por un lado, hay riesgos cada vez más complejos en relación al clima, la volatilidad geopolítica, los cambios en la regulación, ciberataques e impactos en la cadena de suministro. Y por otro, hay herramientas que antes no estaban disponibles en esta escala. "Nunca tuvimos tanta tecnología, tantos datos para gestionar estos riesgos", dijo. "Esto yo no lo veo como una debilidad, sino como una gran oportunidad", enfatizó.

"La pregunta no es si el mercado va a crecer o cuánto, sino quiénes vamos a ser capaces de liderar este crecimiento", apuntó el ejecutivo. Y en ese sentido, remarcó que el talento humano y la tecnología van a ser centrales. "Hoy no podemos hablar de futuro si no hablamos de IA", sostuvo. Aclaró además que, según su opinión, la tecnología no llegó a sustituir al trabajo de las personas, sino a potenciarlo: las compañías que combinen las dos cosas "van a ser las ganadoras en las próximas décadas".

De hecho, ahí ve otro negocio: ayudar a las empresas a retener talento con seguros de vida.

El agro y los seguros paramétricos

La situación del campo en combinación con los riesgos ambientales requiere de modificaciones en la forma de encarar los seguros, sostuvo Puig y apuntó: "Con el cambio climático ya no estamos hablando de futuro, sino de presente".

"Inundaciones, sequías, tornados, tempestades, son de todos los días", dijo y consideró que ese sector debe "pasar de los seguros tradicionales a los seguros paramétricos" que ya contratan los principales grupos agrícolas de la región.

Por otra parte, consideró necesario "innovar y hacer productos más simples para que los clientes no tengan que leer 100 hojas de condiciones o formularios complicados; que sepan qué está cubierto y qué no".

Juan Pedro Cantera, superintendente de Servicios Financieros del Banco Central, también se refirió a la posibilidad de apostar a los seguros paramétricos y explicó que la clave para poder ofrecerlos está en la información.

La superintendencia trabaja con Audea, el Banco de Seguros y el Ministerio de Ganadería en grupos donde "resulta absolutamente imprescindible generar información de alta calidad y de permanencia en el tiempo". Sin ese insumo no hay paramétricos posibles, consideró.

Conciencia, pero no contratación

Uruguay se mantiene en un bajo nivel de contratación de seguros y Veiroj señaló que desde Audea, junto a Opción Consultores, hicieron "doble click" en ese tema para conocer las razones. "Los resultados del año pasado nos indicaban que en Uruguay hay muy buen conocimiento de la importancia del seguro. Eso nos sorprendió porque todos partíamos de la base de que acá falta cultura aseguradora", indicó.

También analizaron qué respondían los clientes respecto a la experiencia con las empresas y encontraron respuestas "muy buenas". "Los clientes de seguros efectivamente tenían muy buenos resultados con las compañías, entonces nos preguntamos: ¿qué está pasando? Porque del dicho al hecho es un tema, hay un problema de contratación", enfatizó.

Para el director ejecutivo de Audea, hay un dato clave en este aspecto. "Hemos tenido, históricamente, mucha competencia en precio, lo cual ha transformado algunos de los productos más competidos en algo así como commodities", y el efecto es circular: "Lo que la guerra de precios hace para un producto tan complejo como el seguro (…) es justamente minimizar su valor". Y a eso se suma que "el seguro tiene un valor intangible que es muy difícil apreciar al contratar", según Veiroj.

En esa línea, Cantera aportó un matiz sobre el diagnóstico habitual que suele decir que solo se asegura el auto. Para él, esa lectura subestima lo que los uruguayos realmente buscan cubrir: "El principal componente del seguro de automóvil es el de responsabilidad civil", es decir, la garantía de no quedar "endeudados toda la vida" por un accidente. Es eso y no la pérdida material que implica un siniestro para el vehículo, aseguró.

Entre otras cosas, por esto fue que Audea buscó reenfocar el eje de su comunicación y pasó a "tratar de generar conciencia del riesgo y no a explicar qué es un seguro". Tienen una campaña en redes actualmente y en 2027 llegará a escuelas, liceos y universidades.

Lo que el regulador puede mover para crecer

El criterio del Banco Central, resumió Cantera, es "valorar que la regulación no sea un obstáculo para la innovación, pero que sí asegure que la innovación es sostenible". 

De cara al futuro, marcó que el tema de las rentas vitalicias será clave para las aseguradoras, que cargan con "la incertidumbre enorme sobre el riesgo de longevidad". Su propuesta en ese sentido pasa por separar el riesgo y cubrir esos pagos con un fondo de aportes de distintos actores, incluido (y especialmente) el Estado. "Eso le da la certeza a la aseguradora de cuál es su límite de riesgo y puede pagar un importe mayor que el que hoy está pagando", marcó.

Por otra parte, hay una iniciativa donde regulador e industria coinciden: un seguro de vida mínimo para todos los trabajadores, que permita a la familia cubrir los primeros gastos y sostenerse un año tras un fallecimiento. Para Cantera, la clave está en la facilidad de contratación y el costo: "Sería un seguro muy económico a diferencia de lo que se piensa".

Veiroj dijo que esa es una de las iniciativas de carácter social de Audea, junto con incentivos tributarios para los seguros de vida, pero: "El lugar natural donde debería estar el liderazgo es en el Ministerio de Economía".

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