La industria audiovisual de América Latina atraviesa una etapa de expansión que reposiciona a la región no solo como mercado de consumo, sino también como plataforma de producción. Para Uruguay, ese cambio representa una oportunidad concreta: captar rodajes internacionales, sofisticar su cadena de servicios y desarrollar talento para una industria donde los contenidos locales ganan peso en las plataformas globales.
A comienzos de julio, Uruguay incorporó el Tax Credit Audiovisual (impulsado por la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay) un crédito fiscal transferible de hasta el 30% de los gastos elegibles realizados en el país. La herramienta está dirigida a servicios internacionales de producción y posproducción, campañas publicitarias internacionales, producciones nacionales y coproducciones que cumplan con las condiciones establecidas. Se suma al IVA 0% para servicios de producción audiovisual y al Cash Rebate de hasta 27% que ya integraban la propuesta local.
A más de un mes de ese anuncio, el foco está puesto en cómo el nuevo esquema puede mejorar la competitividad de Uruguay frente a otros destinos de la región. Colombia, por caso, elevó a U$S 90 millones el cupo de 2026 de su Certificado de Inversión Audiovisual (CINA), un aumento de 49% respecto del año anterior. La disputa por atraer producciones moviliza empleo técnico, servicios de locación, posproducción, hotelería, transporte y proveedores especializados.
Un mercado que escala
El contexto global acompaña. Disney anunció que planea triplicar aproximadamente la cantidad de series originales locales de Disney+ en los próximos tres años, una señal de que las grandes plataformas buscan construir audiencias con historias y talentos de cada mercado. La compañía ya había anticipado que América Latina tendría un papel central en su estrategia internacional de contenidos.
Esa tendencia crea una demanda que excede a directores, guionistas o productores de manera aislada. Las series necesitan perfiles capaces de integrar las distintas dimensiones de un proyecto: la visión creativa, el diseño de una temporada, la conducción de una sala de guion, el presupuesto, la coordinación de equipos y el vínculo con productoras y plataformas. Ese es, precisamente, el espacio del showrunner.
Para una plaza como Uruguay —con trayectoria de producción, profesionales exportables y una escala que favorece la articulación entre creadores, empresas e instituciones—, la profesionalización de ese rol puede ser tan relevante como la llegada de un rodaje internacional. El incentivo atrae proyectos; el capital humano permite retener valor, desarrollar propiedad intelectual y escalar negocios audiovisuales locales.
La formación del nuevo liderazgo
En ese escenario, la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y Argentores lanzaron la Diplomatura Superior en Showrunner y Gestión Integral de Proyectos Audiovisuales, una propuesta de formación orientada específicamente al formato de series. El programa apunta a profesionales de guion, producción y dirección que quieran adquirir una visión integral, desde el desarrollo y la escritura hasta la producción y posproducción.
La diplomatura estará dirigida por Gonzalo Arias, con Ariana Saiegh como coordinadora académica. El equipo docente incluye a Ana Katz, Verónica Curá y Martín Nusynkier; mientras que Julia Scarone y Mara Pescio acompañarán los proyectos de los estudiantes como tutoras.
Según explicó Arias, el showrunner es “el punto de encuentro entre la visión artística y la viabilidad concreta del proyecto”. La definición sintetiza el desafío: quien proviene de producción necesita entender el guion y quien llega desde la escritura necesita comprender las restricciones y decisiones de producción. Sin esa mirada combinada, resulta difícil sostener decisiones creativas responsables o conducir una sala de guion.
La formación incorpora, además, masterclasses con referentes de la industria, entre ellos Sergio Vainman (Montaña Rusa, La banda del Golden Rocket), Alejandro Ciancio (El Marginal, En el barro), Hernán Goldfrid (El jardín de bronce, Atrapados), Leandro Borrell (Homo Argentum, El robo del siglo), el productor mexicano Jonathan Bouzali (México 86, Familia de medianoche), Martín Vatenberg (Cris Miró Ella, Moria), Iván Stoessel, director de Desarrollo de Contenidos de Telefe Studios, y Pablo Iacoviello, exdirector de contenido de Prime Video para el Cono Sur.
Una propuesta accesible desde Uruguay
La cursada durará dos cuatrimestres, tendrá una carga de 140 horas y funcionará bajo modalidad presencial e híbrida. Quienes no puedan asistir a las clases presenciales podrán completar la formación de manera virtual, un dato relevante para profesionales uruguayos que buscan sumar herramientas sin trasladarse de forma regular a Buenos Aires. El inicio está previsto para el 24 de agosto de 2026.
A lo largo del programa, los estudiantes trabajarán en proyectos propios y grupales mientras incorporan herramientas de guion, producción, dirección, coordinación de salas de escritura y gestión de equipos creativos. El propósito es terminar la cursada con un proyecto más sólido y con vínculos directos con la industria.
Para Uruguay, la oportunidad no se limita a funcionar como locación. El crédito fiscal anunciado a comienzos de julio busca reforzar la posición del país en la carrera por captar gasto audiovisual internacional; la expansión de las plataformas, a su vez, eleva la necesidad de perfiles capaces de transformar historias locales en proyectos viables para audiencias globales.
En la próxima etapa del negocio, atraer cámaras será importante. Formar a quienes puedan liderar lo que esas cámaras cuentan también.