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El negocio de las cinco estrellas: cómo las calificaciones online se convirtieron en una infraestructura clave del consumo digital

Martina P. Veneziani

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El 95% de los consumidores consulta ratings o reseñas antes de comprar y unos US$ 4 billones del comercio electrónico global están influidos de alguna manera por las opiniones online. Pero detrás de esas estrellas hay mucho más que recomendaciones.

20 Septiembre de 2026 17.00

Antes de comprar un hotel, un restaurante, un libro, unos auriculares o incluso contratar a un profesional, millones de consumidores hacen prácticamente el mismo movimiento: miran las estrellas. Un 4,7 puede acercarlos al botón de compra. Un 3,2 puede hacerlos seguir buscando. Y un producto sin ninguna calificación puede generar una desconfianza que hace dos décadas probablemente no existía.

Las cinco estrellas se convirtieron en una especie de infraestructura invisible del comercio digital. Según Rate This Book: How Star Ratings Took Over the World, del periodista británico Benji Wilson, el 95% de los compradores observa ratings o lee reseñas antes de adquirir un producto, mientras que alrededor de US$ 4 billones del comercio electrónico mundial están influidos de alguna manera por las opiniones online.

La magnitud explica por qué las reseñas dejaron de ser un complemento del negocio. Hoy pueden modificar conversiones, ordenar resultados, alimentar algoritmos de recomendación, generar información sobre los consumidores y construir o destruir reputaciones.

Pero también crearon una paradoja. Cuanto más dinero depende de esas estrellas, mayor es el incentivo económico para manipularlas.

Amazon entendió antes que nadie que vender confianza también era un negocio

Amazon abrió como librería online en 1995. Apenas dos meses después, uno de sus primeros empleados incorporó reseñas de usuarios. En 1997 llegaron los resúmenes mediante estrellas.

Para la época, la decisión no era obvia. Permitir que alguien entrara en una tienda para decir públicamente que uno de sus productos era malo parecía contradecir una regla básica del comercio.

Los editores de libros incluso cuestionaron el sistema porque temían que las críticas negativas perjudicaran las ventas. Jeff Bezos tenía otra interpretación.

Wilson recupera una explicación que el fundador de Amazon dio años después: "No ganamos dinero cuando vendemos cosas. Ganamos dinero cuando ayudamos a los clientes a tomar decisiones de compra".

Rate This Book: How Star Ratings Took Over the World, del periodista británico Benji Wilson. Foto: Simon & Schuster
"Rate This Book: How Star Ratings Took Over the World", del periodista británico Benji Wilson. Foto: Simon & Schuster

Esa idea terminó anticipando buena parte del funcionamiento del e-commerce moderno. Amazon comprendió que una mala reseña sobre un producto podía hacerle perder esa venta puntual pero, al mismo tiempo, aumentar la confianza del comprador en toda la plataforma.

En otras palabras, la compañía no necesitaba convencer al consumidor de comprar necesariamente ese libro, aspiradora o televisor. Necesitaba convencerlo de que Amazon era un lugar confiable para decidir qué comprar.

Wilson explica que las calificaciones se transformaron así en una versión digital del boca en boca. En internet, donde el cliente muchas veces no puede tocar el producto ni conocer al vendedor, las experiencias de otros compradores reducen incertidumbre y riesgo.

De una recomendación a una máquina de conversión

El poder comercial de las estrellas no depende solamente del promedio. También importa la cantidad.

Un producto con 4,7 estrellas y 12 opiniones genera una impresión diferente a otro con el mismo puntaje y 25.000 reseñas. El segundo incorpora lo que la psicología denomina prueba social: si tanta gente compró algo y lo evaluó positivamente, el consumidor supone que existe una razón.

Esa lógica se trasladó prácticamente a todo el retail digital. Walmart, por ejemplo, incorporó ratings y reseñas en 2007. Años después, una investigación entre sus propios clientes mostró hasta qué punto se habían integrado al proceso de compra. Según los datos citados por Wilson, el 51% dijo que un anuncio con una calificación en estrellas podía impulsarlo a comprar, mientras el porcentaje aumentaba al 62% cuando la publicidad mostraba además un volumen elevado de reseñas.

Cuando Walmart combinó ambos factores -buena puntuación y numerosas opiniones-, 77% de los clientes indicó que las reseñas reforzaban su percepción de calidad y 70% dijo lo mismo sobre los ratings.

Ese mecanismo explica por qué las empresas insisten tanto después de cada transacción. "¿Cómo fue tu experiencia?", "Tu opinión es importante", "Calificá tu compra": detrás de mensajes aparentemente orientados al servicio existe un incentivo muy concreto.

Cada nueva reseña puede ayudar a venderle el producto al siguiente cliente.

Las estrellas también producen datos

La economía de los ratings no termina cuando alguien realiza una compra.

Cuando un usuario deja cinco estrellas a un producto, una a otro y comenta qué características valora, también está proporcionando información sobre sí mismo.

Amazon, por ejemplo, puede utilizar la actividad comercial de sus clientes como parte de un ecosistema mucho mayor de datos y publicidad. Wilson señala que las evaluaciones contribuyen a conocer gustos, compras y comportamientos que luego pueden ayudar a construir perfiles de consumidores.

La reseña tiene entonces dos clientes. Para el comprador siguiente, funciona como información sobre un producto. Para la plataforma y los anunciantes, puede convertirse en información sobre quien escribió la evaluación.

"Tu opinión importa" adquiere así un significado diferente: importa porque puede ser útil para mejorar productos, pero también porque el conocimiento sobre las preferencias del consumidor tiene valor económico.

Amazon
Amazon abrió como librería online en 1995. Apenas dos meses después, uno de sus primeros empleados incorporó reseñas de usuarios. 

Trustpilot convirtió la confianza en una compañía multimillonaria

El crecimiento de esta economía produjo además empresas cuyo producto es directamente la reputación.

Uno de los ejemplos centrales del libro es Trustpilot. La compañía nació en Dinamarca en 2007 con la idea de crear un espacio donde los consumidores pudieran evaluar empresas y servicios. Con el tiempo se convirtió en una de las mayores plataformas de reseñas del mundo.

En 2021 salió a Bolsa en Londres con una valuación cercana a US$ 1.490 millones. Su negocio demuestra que la confianza dejó de ser únicamente un intangible difícil de medir para convertirse en un mercado propio.

Trustpilot no está sola. Feefo, Yotpo, Reviews.io, Bazaarvoice y otras compañías forman parte de una industria que ayuda a marcas a recopilar, mostrar, administrar y analizar opiniones de consumidores.

El servicio puede tener un impacto comercial directo. Una buena colección de opiniones funciona como una credencial digital. Un establecimiento puede utilizar sus estrellas en su web, anuncios, resultados de búsqueda y comunicaciones comerciales.

La reputación se vuelve así un activo que puede mostrarse, medirse y monetizarse.

Cuando cinco estrellas cuestan US$ 20

El problema aparece precisamente porque ese activo vale dinero. Si una mejor puntuación aumenta las posibilidades de vender, existe un incentivo para conseguirla de manera artificial. Y donde existe demanda aparece una oferta.

Wilson dedica un capítulo completo al mercado negro de las reseñas. Allí relata cómo investigadores encontraron operaciones dedicadas a crear perfiles falsos y publicar opiniones por encargo. En uno de los casos, un servicio ofrecía reseñas verificadas de cinco estrellas en Amazon por US$ 20 y también vendía comentarios negativos para perjudicar a competidores.

La industria puede adoptar distintas formas: vendedores que compran comentarios positivos, compañías que ofrecen productos gratuitos a cambio de opiniones, redes de cuentas falsas o ataques coordinados mediante reseñas negativas.

En 2024, el 8% de las reseñas publicadas en Tripadvisor -unos 2,5 millones de comentarios- fueron consideradas falsas, de acuerdo con los datos recogidos por Wilson.

Un estudio del Departamento de Negocios y Comercio británico citado en el libro llegó a otra conclusión: al menos una de cada diez reseñas de productos en plataformas de comercio electrónico de terceros probablemente sea falsa. La mayoría serían valoraciones positivas destinadas a fomentar compras.

Las cinco estrellas se convirtieron en una especie de infraestructura invisible del comercio digital. Foto: IA - Foto: IA
Las cinco estrellas se convirtieron en una especie de infraestructura invisible del comercio digital. Foto: IA

El fraude tiene dos víctimas diferentes. Las reseñas positivas falsas pueden convencer a consumidores de comprar productos deficientes. Las negativas fabricadas pueden perjudicar empresas legítimas.

Para un pequeño restaurante, hotel o comercio, una campaña coordinada puede convertirse rápidamente en un problema financiero.

El activo más valioso también es el más frágil

El desafío para Amazon, Google, Tripadvisor, Trustpilot y el resto de la economía de las reseñas es que necesitan proteger exactamente aquello que monetizan: la confianza del usuario en que las opiniones son reales.

Las empresas han desarrollado sistemas automáticos, verificaciones de compra, modelos de detección y equipos destinados a eliminar fraude. Amazon incluso inició acciones judiciales contra organizaciones dedicadas a comercializar reseñas falsas.

Los reguladores también avanzaron. En 2024, la Federal Trade Commission de Estados Unidos estableció una norma que prohíbe expresamente reseñas falsas, testimonios fabricados y determinados sistemas de compra y venta de opiniones.

Pero la llegada de la inteligencia artificial agrega otra capa al problema. Los modelos generativos permiten producir miles de textos diferentes con costos mínimos. Una red ya no necesita redactores humanos escribiendo comentarios repetitivos: puede generar evaluaciones aparentemente naturales, con distintos estilos, errores y niveles de entusiasmo.

La misma IA también puede utilizarse del otro lado de la batalla. Amazon, Trustpilot y otras plataformas emplean sistemas automáticos para identificar patrones sospechosos y resumir miles de comentarios.

Es una carrera tecnológica peculiar: inteligencia artificial produciendo reseñas falsas contra inteligencia artificial intentando descubrirlas.

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