La inclusión de la tecnología y la digitalización en todos los rubros es tan indispensable como inevitable. Sin embargo, todas las monedas tienen dos caras. En este caso, el lado b de la transformación digital, está en la vulnerabilidad de los datos.
Lino Bessonart, director de Salud Digital de Agesic, explicó cuál es el trabajo que realizan para poner al servicio de la sociedad información reservada. “La plataforma de integrabilidad que tenemos implica que todas las atenciones de salud que se hacen en Uruguay queden reflejadas en un documento clínico que es propiedad de paciente”, dijo.
En este sentido, explicó que por más que la razones para acceder a esa información sean muy buenas, se deben proteger los datos personales. “El Ministerio de Salud Pública tiene derecho a revisar historias clínicas. Lo que estamos haciendo ante sus pedidos es hacer analíticas en base a datos que tenemos en la plataforma", explicó.
Para hacer esa analítica, primero anonimizan toda la información que pasan. Después, tienen un protocolo que se trabajó con los referentes de protección de datos personales de ambas instituciones, lo que garantiza "que esos datos van a ser usados correctamente”, detalló.
Más allá de los datos que recaba el Estado, los prestadores de salud han incorporado tecnología que les permite tener su propia fuente de información. Ese es el caso de Suat, que cuenta con un software propio.
“Para nosotros los datos no solo son antecedentes clínicos o situaciones clínicas del momento, del contexto, que no es nada menor, sino también una fuente de información para prever, por ejemplo, los días la semana que vamos a tener mayor demanda asistencial y en qué zonas”, explicó Noelia Huertas, gerente general de la emergencia médica.
Y agregó: “Contamos con datos que podrían ayudar a prevenir que esas asistencias quizás no sucedan. Y ahí sí tenemos un limitado poder de acción, porque juegan otras instituciones”.
Más allá del desafío que implica la utilización efectiva de los datos ya existentes, los diferentes actores del sistema de salud trabajan en el desarrollo de nuevas tecnologías para que los beneficios lleguen antes al paciente.
Leonel Malacrida, director de la Unidad de Bioimagenología Avanzada en Institut Pasteur de Montevideo y UdelaR, aseguró que, si bien el país cuenta con mucho camino recorrido en este sentido, los tiempos juegan en contra.
“Uruguay es fuerte, potente en el mundo. Existen laboratorios, centros de investigación analizando tecnologías nuevas... Sin embargo, entre el desarrollo de la idea, la puesta en funcionamiento y el patentamiento, pueden pasar entre 3 o 4 años", explicó.
A su vez, aseguró que “encontrar una empresa tecnológica que se interese en esta tecnología puede llevar otros 5 o 6 años. Por lo cual, una gran idea que surge hoy, no hay manera que llegue a las manos de un médico y al beneficio de un paciente en menos de 10 años”. "Nuestro laboratorio tiene como objetivo de acortar este tiempo”, aseguró.
Lorenza Vecino, cofundadora de Yeda Health, startup uruguaya que aplica inteligencia artificial para detectar y tratar enfermedades relacionadas con la glicemia, aseguró que en el país están dadas la condiciones para innovar y desarrollar tecnología aplicada a la salud.
“Apuntamos a Brasil inicialmente por un tema de tamaño de mercado, pero no es solo eso. Para desarrollar tecnología también se precisa obviamente una contraparte del sistema de salud dispuesta a adoptar nuevas herramientas de innovación y que las fomente", explicó.
Según su experiencia, en Uruguay hay diversos avances en ese sentido. "Tenemos un ecosistema de emprendedores excelente y creo que suma ser un país chico, porque si bien no hay tantos recursos, es más fácil acceder a ellos. Eso nos pasó a nosotros. Además,siempre estás a uno o dos contactos de quienes pensás que te pueden ayudar”, contó.
“También tenemos una base biotecnológica muy fuerte. Y, justamente por eso, estamos formando nuestro equipo de datos de salud acá en Uruguay, con uruguayos, porque la verdad es que el talento está”, concluyó.
